Así fue la cena de gala de Navidad de los Confidenciales
El viernes no fue una noche cualquiera. La cena de gala de Navidad de los Confidenciales fue algo más que un encuentro: fue la constatación de que, tras tres años, hemos construido una comunidad real, una familia de gente honrada, trabajadora y comprometida con España.
Llegaron confidenciales de Cádiz, Algeciras, Almería, Canarias, Málaga, Valencia, Asturias y muchos otros puntos del país. Personas que dejaron su casa, su tiempo y en algunos casos su trabajo para estar juntos. Y eso dice mucho más que cualquier discurso.
El Hotel 1881, junto a la plaza de toros de Las Ventas, estuvo a la altura. Pagamos la minuta, sí, pero el cariño, el servicio y la calidad humana no se pagan. El personal disfrutaba tanto como nosotros. Eso no es habitual y merece ser dicho.
Hubo música, baile y emoción. Los Meconios pusieron el broche musical con un directo brillante. Hubo discursos, abrazos, aplausos y recuerdos que no caben en un resumen. Cuatro horas que hemos condensado en minutos, pero que muchos guardaremos mucho tiempo.
Vi a colaboradores, a héroes discretos, a gente que no necesita que le expliquen lo que está pasando en España porque lo entiende sola. Gente que no se informa por inercia ni acepta el relato oficial sin cuestionarlo.
Esa noche quedó claro algo: no estamos solos, no somos cuatro locos, y no vamos a callarnos. Mientras haya personas dispuestas a reunirse, a mirarse a los ojos y a decir “hasta aquí”, seguiremos investigando.
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