Juan Pablo II dijo que Zapatero era el demonio
Hay testimonios que, por duros que sean, no pueden ignorarse. Luis López Cózar, doctor en Derecho, lo contó desde República Dominicana con una serenidad que helaba la sangre.
Cuando José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido presidente del Gobierno, coincidió con el último viaje a España de Juan Pablo II, ya muy deteriorado, en silla de ruedas. Se pidió que el Papa recibiera al presidente electo. Y lo hizo, en una caravana instalada cerca de Colón.
Dos sacerdotes, independientes entre sí y sin conocerse, relataron el mismo episodio años después. Al terminar el encuentro, Juan Pablo II pronunció una frase estremecedora: “Acabo de ver al mismo demonio”.
No es una metáfora periodística. Es un testimonio repetido por dos vías distintas. Cada cual sacará sus conclusiones. López Cózar lo relaciona con los vínculos de Zapatero con regímenes donde la santería, la brujería y el poder oscuro forman parte del entramado político.
No se trata de religión, sino de poder, de pactos, de alianzas con sistemas profundamente corruptos y destructivos. Zapatero no es un político ingenuo ni un mediador bienintencionado. Es un actor clave en relaciones internacionales que han perjudicado gravemente a pueblos enteros, especialmente al venezolano.
Que cada lector juzgue el alcance simbólico de aquella frase. Pero cuando el tiempo confirma los hechos, las palabras adquieren un peso inquietante.

