Guillermo Rocafort denuncia el fracaso de la política antiincendios: “Pedro Sánchez está dejando que España arda”
Guillermo Rocafort no habló desde la teoría. Habló desde la experiencia directa de quien vivió en primera persona el incendio de Tenerife de 2023 y decidió investigar lo ocurrido. Y su conclusión no puede ser más grave: España no está fallando por casualidad. España está fallando porque se ha impuesto un modelo de gestión que, ante el fuego, perimetra, confina y deja arder.
Rocafort lo expresó con dureza al analizar la cadena de incendios que está sufriendo España: “Pedro Sánchez está dejando que España arda”. Una frase que resume una denuncia de fondo: no estamos ante episodios aislados, sino ante el resultado de una política antiincendios fracasada, burocratizada y sometida al relato político.
Tenerife como advertencia
Rocafort recordó lo que vivió en Tenerife. Según explicó, el incendio se prolongó durante semanas, desde agosto hasta mediados de octubre, mientras la gestión oficial se limitaba a controlar perímetros y dejar que lo que quedaba dentro ardiera.
Su denuncia es clara: no se combatió el fuego como debía combatirse. Se gestionó desde la distancia, desde la orden administrativa, desde la lógica del confinamiento. La prioridad no fue salvar monte, fauna, propiedades o territorio, sino retirar a los vecinos, cerrar accesos y esperar.
Ese modelo es el que, según Rocafort, se está repitiendo ahora. Cuando se evacúa a la población y se impide actuar a quienes conocen el terreno, el incendio deja de ser solo una catástrofe natural. Se convierte en una catástrofe administrativa.
El campo convertido en territorio abandonado
La intervención de Rocafort fue especialmente valiosa porque conectó los incendios con un problema más amplio: la destrucción de la España rural. No se trata solo del fuego. Se trata de un campo cada vez más regulado, más vigilado, más abandonado y menos libre para defenderse.
Durante décadas, los habitantes de los pueblos limpiaban, prevenían, cortaban, abrían pasos, mantenían caminos y sabían dónde actuar cuando llegaba el peligro. Hoy muchos de esos trabajos se han convertido en trámites, permisos, expedientes, multas o prohibiciones.
Y cuando el fuego llega, quienes conocen la tierra son apartados. Se les confina. Se les impide entrar. Se les trata como un estorbo.
Ahí está una de las grandes claves: la prevención ha sido sustituida por burocracia.
El relato frente a la realidad
Rocafort también apuntó a la batalla del relato. Anunció que prepara un libro, Incendios 2026, con el que pretende documentar el fracaso de la política antiincendios desde múltiples puntos de vista.
Su objetivo, según explicó, es anticiparse a los relatos oficiales que intentan reducirlo todo al cambio climático, a la fatalidad o a la mala suerte. Porque si el relato oficial se impone, el futuro del sanchismo podrá presentarse como una sucesión inevitable de desastres ante los que nadie tiene responsabilidad.
Pero sí la hay.
La hay cuando no se limpia el monte.
La hay cuando se impide trabajar a los vecinos.
La hay cuando se deja sin medios a quienes deben apagar.
La hay cuando se multa al que intenta prevenir.
La hay cuando se permite que el fuego arrase zonas que después se convierten en objeto de especulación.
Una cloaca también en los incendios
Uno de los puntos más graves de la intervención de Rocafort fue su anuncio de que investigará lo que calificó como una “cloaca” en los medios antiincendios. No lo planteó como una frase menor, sino como una línea de investigación que, según él, debe salir a la luz.
Porque si hay intereses, negligencias, silencios, decisiones políticas o estructuras que se benefician de este modelo, entonces España no está solo ante una mala gestión. Está ante algo mucho peor: un sistema que permite que el territorio arda mientras se protege el relato.
Rocafort pidió resistencia informativa. Programas, medios y ciudadanos que no acepten la versión cómoda. Que no se conformen con que nos digan que todo se debe al clima mientras cada verano se repiten los mismos errores, las mismas imágenes y las mismas excusas.
España necesita una catarsis
El diagnóstico final es severo: España necesita una catarsis en su política antiincendios. Volver a poner por delante a los vecinos, al territorio, a los técnicos que conocen el monte y a quienes quieren apagar de verdad, no solo gestionar daños.
Rocafort no se limitó a denunciar. También marcó una tarea: documentar, investigar y explicar por qué España está ardiendo de esta manera. Porque si no se hace, el fuego volverá. Y volverá acompañado del mismo cinismo político de siempre.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
