El negocio de los MENAS: ¿30 millones de euros para qué? La polémica gestión y la estrategia marroquí
El gasto gubernamental para la acogida de menores extranjeros no acompañados (MENAS) ha alcanzado una cifra alarmante. Hablamos de 30.5 millones y medio de euros de gasto extraordinario, un incremento que el Gobierno justifica para atender a estos jóvenes, especialmente en Ceuta, y luego repartirlos por las comunidades autónomas.
Sin embargo, la pregunta que nos hacemos muchos es: ¿es esta la forma más humana y efectiva de gestionar esta situación? Mi amigo Ernest, muy activo en TikTok, nos muestra vídeos de la cantidad de MENAS esperando en Ceuta. Es una imagen que choca frontalmente con la narrativa oficial de «mil o mil y algo» menores.
Un negocio para algunos, un secuestro para otros
Desde mi punto de vista, solo puedo entender esta política bajo la lógica de un negocio. Un negocio que, en lugar de buscar el bienestar real de estos menores, parece perpetuar una situación insostenible. Si el dinero se empleara para ayudarles a volver con sus familias, para encontrar ese núcleo familiar que nunca hallarán en España, eso sí sería humanidad. Es lo justo: si han entrado, se les puede ayudar a regresar y reunirse con los suyos.
La situación actual es perversa. España retiene a estos jóvenes hasta la mayoría de edad, a menudo sin contactar con sus países de origen. Un oyente, Pedro, se pregunta: «¿caso en España estamos secuestrando menores ajustándonos a una ley absurda?». Es una acusación grave, pero refleja la impotencia de muchos ciudadanos ante una gestión que parece ignorar el sentido común y la verdadera ayuda a los menores.
Si los padres no aparecen o «miran para otro lado», ¿no sería más lógico que el niño estuviera en un orfanato en su país de origen, donde hablan su idioma, comparten su cultura, religión y alimentación? Esta es la pregunta que nos hacemos, y la respuesta del Gobierno parece ser siempre la misma: acogerlos aquí, a un coste desorbitado.
La estrategia de Marruecos: un plan calculado
Resulta que, en medio de todo esto, Marruecos nos está llamando a los españoles «secuestradores» de sus hijos. Una acusación que, si no fuera tan cínica, sería ridícula. Marruecos sabe perfectamente que no son niños secuestrados. Es más, a Marruecos le beneficia enormemente esta situación. ¿Por qué? Porque les va bien «sacar menores de edad, que los mantengan los españoles».
La estrategia es clara y cruel: España los acoge, los mantiene, y cuando alcanzan la mayoría de edad, ¿qué ocurre? Hacen la reagrupación familiar y se traen a toda la familia a España. Luego, con el dinero conseguido aquí –buena parte de él con ayudas públicas–, se van a jubilar a Marruecos. «Se va un niño pobre y vuelve una familia rica años después. Rica con nuestra pasta, claro, no con la suya», como bien señalaba un oyente.
Marruecos forma parte del entramado que está lanzando menores de edad al agua, a la calle. Les importa poco si mueren en el intento. La cuestión es que les criemos nosotros a sus hijos con nuestro dinero público. Es muy cruel lo que digo, pero es la realidad que nos desvelan nuestras fuentes confidenciales.
Mientras nos acusan, la realidad sanitaria en Marruecos es deplorable. Nos llega el vídeo de una mujer dando a luz en la calle frente al hospital provincial Mohamed V del Yadida porque no la quisieron atender. Este es el país que España invita a organizar el Mundial de 2030, a la vez que nos invade. De verdad, hay que analizarlo, aunque sabiendo que hay un chantaje por medio, todo cuadra.
La realidad de Ceuta: miedo y abandono
La situación en Ceuta es insostenible. Ana, una oyente, nos manda una imagen de un cartel en las escaleras de los edificios: «Vayan con cuidado, cierren bien la puerta porque se instalan aquí inmigrantes. Están entrando». Una vecina ha tenido que echar a varios inmigrantes que buscaban una casa vacía. El miedo y el terror se han instalado en la ciudad.
En el barrio del Príncipe, siguen las patrullas ciudadanas protegiendo a niñas menores de edad de posibles violadores. Es gente de la calle la que hace el trabajo que no hacen la policía, la fiscalía o la ministra. Los ceutíes se sienten abandonados, al límite.
¿Y cuánto nos cuesta todo esto? Un MENA nos cuesta a los españoles 4.000 y pico de euros. Cifra que, a muchos, nos parece un despropósito. Un oyente, Diego, lo tiene claro: «A este gobierno dictador y corrupto hasta la médula le interesa cuanto más menas vengan aquí mejor». Otro oyente, Fran, se pregunta si el gobierno quiere que los españoles desaparezcamos, si esto es un «genocidio» contra nosotros.
Es incomprensible cómo se gestionan estos fondos y cómo se permite que esta situación se perpetúe, con Marruecos utilizando a menores como peones en su agenda, mientras España asume el coste y las consecuencias sociales y de seguridad.
Otras noticias destacadas del programa de hoy
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- Novenos aniversario del atentado de Barcelona y Cambrils, con un homenaje previsto esta tarde en la Avenida Meridiana.
- Críticas al Rey Felipe VI por su inacción en Ceuta y el futuro de la Monarquía, con voces que cuestionan su papel y abogan por la república.
- La inseguridad, el abandono y las patrullas ciudadanas se extienden por Ceuta ante la inacción oficial y la presencia de inmigrantes y enfermedades.
- Continuo colapso del servicio de trenes en España, con significativos retrasos que afectan a miles de usuarios.
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