El ‘Plan de Marroquinización’ de Ceuta: Invasión silenciosa y un Gobierno cómplice

Escena editorial en una calle de Ceuta con tensión fronteriza y presencia marroquí simbólica
Imagen editorial sobre la presión marroquí y la crisis territorial en Ceuta.
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La situación en Ceuta no es meramente una crisis local; es, sin lugar a dudas, una invasión a España. Lo que se está viviendo en la ciudad autónoma es la materialización de un plan orquestado, conocido por nuestro propio Gobierno, que busca la ‘marroquinización’ de Ceuta y, me temo, de Melilla. Un plan que lleva gestándose y pactándose desde al menos el año 2022, con un objetivo claro y desolador: que los españoles se vayan a la península y que ocupen Ceuta los marroquíes.

El gueto del polígono industrial: un reflejo del abandono

Nuestra activista Lola Guzmán, una mujer valiente que no duda en pisar el terreno, nos ha enviado un testimonio gráfico que pone los pelos de punta. En el polígono de las naves de Ceuta, se ha montado un verdadero ‘gueto’. Allí, grupos de personas recogen palés, cartones y todo tipo de materiales para construir un poblado improvisado. El olor, según relata Lola, es «fatal», insoportable, debido a la falta de condiciones higiénicas básicas. Los que allí residen, se tapan el rostro para evitar ser grabados, mientras se les ve con armas blancas y haciendo «lo que les da la gana».

Este campamento ilegal no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa del miedo y la presión. Los autónomos que tenían sus negocios y tiendecitas en el polígono de las naves se han visto obligados a cerrar. «Todo lo tienen todo cerrado porque tienen miedo a estar aquí», nos dice Lola. Las naves industriales están todas cerradas, un golpe devastador para la economía local y para aquellos que generaban puestos de trabajo. La inacción gubernamental no solo permite la consolidación de este ‘gueto’, sino que empuja a los ceutíes, a los españoles, a abandonar sus medios de vida y su hogar.

Un plan orquestado con conocimiento gubernamental

La pasividad ante esta situación no es casual. Como hemos denunciado repetidamente, esta ‘invasión’ no ha sorprendido a quienes dirigen el país. Quien sí sabía lo que venía encima era Pedro Sánchez, y posiblemente también Fernando Grande-Marlasca, sin descartar a Margarita Robles. Su no reacción solo se entiende si aceptamos que este escenario estaba previsto y, quizás, incluso pactado. No hay sorpresa, solo una actuación con una frialdad y una crueldad hacia los españoles que resulta incomprensible si no es parte de un acuerdo mayor.

Este pacto, este plan de ‘marroquinización’, beneficia a varios actores. Por supuesto, beneficia a Mohamed VI y a los intereses expansionistas de Marruecos. Pero, aunque parezca mentira, también beneficia a Pedro Sánchez, quien, con esta estrategia, asegura su permanencia en el poder y posibles alianzas futuras. Y no olvidemos el papel de Estados Unidos, que, al parecer, vería con buenos ojos el control del estrecho de Gibraltar por parte de Marruecos, evitando así posibles obstáculos a la reelección de ciertos líderes.

La lealtad en cuestión y el peligro de Muley Hassán

Es fundamental recordar que los marroquíes, por su propia ley, nunca pueden renunciar a su nacionalidad, aunque adquieran otra. Deben lealtad institucional al sultán, personalmente. Él es su líder espiritual, capaz de condenarles al infierno si no le son leales espiritualmente. Además, la mayoría sigue teniendo familia en Marruecos, lo que permite al sultán ejercer una presión considerable para asegurar la obediencia de aquellos que residen en España. Esto convierte a estas personas en no fiables para la defensa de los intereses españoles, y ha sido un error monumental de décadas de nuestras Fuerzas Armadas permitir su entrada en puestos sensibles. Marruecos es nuestro enemigo desde el año 1957, y esta realidad no ha cambiado.

En este contexto, la figura de Muley Hassán, el heredero al trono marroquí, emerge con especial relevancia. Como se dijo en su momento, el asunto de Ceuta y Melilla lo resolvería la próxima generación. Mohamed VI está preparando a su hijo, Muley Hassán (Hassán III), para consolidarse en el trono y, posteriormente, abordar la cuestión de Melilla. Me informan fuentes de inteligencia, gente que sabe de lo que habla, que hay que tener mucho cuidado con este niño. Me dicen que tiene un carácter endemoniado, y que es tremendamente peligroso. A diferencia de su padre, que nunca quiso ser rey, Muley Hassán ha sido perfectamente educado para ser un sátrapa, un todopoderoso.

Existen anécdotas que ilustran su temperamento. Desde hace casi cuatro años, es él quien asiste a la mayoría de los eventos institucionales. Se cuenta que, al encontrar una carretera en Marruecos en pésimo estado, ordenó que estuviera reparada en un mes. El miedo que se le tiene fue tal que, al volver, la carretera estaba impoluta. Otra anécdota, aún más reveladora, es cuando en una inauguración, el primer ministro marroquí se adelantó a Mohamed VI por descuido, y fue Muley Hassán quien, con la mano en el pecho, lo echó para atrás para que guardara el protocolo. Este joven príncipe se parece más a Hassán II, conocido por su crueldad, que a su propio padre. Hassán II gaseó a los rifeños en una revuelta y mantuvo a la mujer y la hija de Oufkir, el que intentó atentar contra él, encerradas durante 20 años en celdas contiguas en medio del desierto, pudiendo oírse, pero no verse. La crueldad es un rasgo que, parece, se repite en la estirpe.

Este es el panorama que enfrentamos en Ceuta y, por extensión, en España. Un plan de desmantelamiento de nuestra soberanía, con un Gobierno que, lejos de defender nuestros intereses, parece facilitar la agenda de un país vecino con pretensiones expansionistas.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • El CNI ha alertado de una inminente invasión de 100.000 personas en Ceuta y Melilla, posiblemente el 20 de septiembre, incitada por Marruecos, ante la pasividad del gobierno español.
  • El ministro Óscar Puente ha ordenado instalar un campamento para más de 1000 ‘invasores’ en el puerto de Ceuta, a pesar de las advertencias del puerto sobre el riesgo de sabotaje a instalaciones críticas.
  • Se cuestiona la lealtad del Director General de la Policía, Francisco Pardo, quien pasa sus veranos en Asilah, Marruecos, sugiriendo que obedece órdenes que podrían ir en contra de los intereses de España.
  • Un vídeo viral del 4 de septiembre en Ceuta muestra a jóvenes inmigrantes con un machete de grandes dimensiones y lo que parece ser un arma de fuego, confirmando un aumento significativo de la violencia.
  • Se denuncia que España compra energía solar a Marruecos, de una planta propiedad directa del Rey Mohamed VI, a pesar de presentarse como país de energía verde.
  • Se insta a boicotear productos marroquíes en España, muchos propiedad de Mohamed VI, como la crema de cacao de Mercadona o la mandarina Nadorcott, debido a su origen y el beneficio que aportan al monarca.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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