Sánchez tiene un plan para perder las elecciones e incendiar las calles

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Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 29 de noviembre. Yo creo que no solo piensa en cómo disputarlas: también está preparando lo que hará si pierde. Esa es la tesis que he expuesto en Castillón Confidencial: perder el Gobierno podría ser, para él, una etapa antes de intentar volver aprovechando la tensión en las calles.

Cuando hablo de «incendiar las calles», hablo de una posible estrategia de confrontación política y de mi temor a que la conflictividad social se utilice contra un futuro Gobierno de PP y Vox. No estoy informando de una orden probada de Sánchez para provocar disturbios. Una cosa es advertir de un riesgo y otra atribuirle como hecho una acción que no hemos demostrado.

¿Por qué convocar elecciones si cree que puede perder?

Según la información que manejamos, Sánchez contempla la posibilidad de una derrota. Mi lectura es que quiere reducir su coste, conservar el control del PSOE y esperar una nueva oportunidad electoral. Por eso la convocatoria no debería analizarse solo mirando el 29 de noviembre: también hay que preguntarse qué relato construirá al día siguiente si gobiernan otros.

Veo en las acampadas por la vivienda un ejemplo del terreno en el que intentará moverse. Muchas personas protestan precisamente contra la actuación de su Gobierno. Aun así, creo que Sánchez puede tratar de apropiarse de ese malestar y convertirlo en un enfrentamiento con sus adversarios. La vivienda merece soluciones; no debería convertirse en combustible electoral. Y tampoco debería hacer que dejemos de pedir explicaciones sobre Ceuta.

En el programa planteé que el Ejecutivo podría intentar recuperar medidas de vivienda antes de las elecciones. Será necesario comprobar qué aprueba realmente y por qué vía. No presento esas posibilidades como decisiones ya adoptadas.

El día después de una hipotética victoria de PP y Vox

Mi preocupación principal empieza ahí. Temo que Sánchez intente sacar rédito político de cada protesta y de cada episodio de tensión para presentarse como la única alternativa capaz de devolver la calma. Podría haber perdido las elecciones y, al mismo tiempo, trabajar para que el nuevo Gobierno afrontase una calle permanentemente agitada. Es una hipótesis política que sostengo y que habrá que contrastar con sus actos; no una certeza sobre lo que ocurrirá.

Conversé también con el historiador Paco Álvarez sobre las elecciones de 1933 y la revolución de octubre de 1934. Trajimos ese episodio al programa para hablar de la aceptación de los resultados electorales. La comparación histórica explica nuestra inquietud; por sí misma, no prueba que España vaya a repetir aquel escenario.

El presidente ha fijado la fecha de las urnas. Mi posición es clara: vigilemos sus decisiones antes del voto y exijamos que todos respeten lo que decidan los españoles después. Si me equivoco en este análisis, mejor para el país. Pero no pienso dejar de formular la pregunta: ¿está Sánchez preparando ya su regreso para el caso de perder?

Quienes deseen escuchar mis palabras completas pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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