Marruecos confirma que negocia la soberanía de Ceuta y Melilla con Sánchez

Montaje editorial ilustrativo sobre Marruecos, Pedro Sánchez, Ceuta y Melilla, sin titular ni contador de vídeo
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Marruecos ha dejado de hablar de Ceuta y Melilla solo en términos de reivindicación histórica. En el programa de hoy hemos emitido declaraciones de tres responsables marroquíes que sitúan expresamente la cuestión en el terreno de las conversaciones con España. La más directa es la del ministro de Justicia: asegura que el expediente «sigue abierto» y que «en cada encuentro con los españoles lo hablamos». Si un miembro del Gobierno de Rabat afirma que aborda este asunto con representantes españoles, el Ejecutivo de Pedro Sánchez debe explicar con quién se ha hablado, cuándo y en qué términos.

Quiero ser exacto sobre el alcance de esa confirmación. Es el ministro marroquí quien dice que la cuestión se trata en los encuentros bilaterales. No disponemos de actas de esas reuniones ni de una aceptación española de negociar la cesión de soberanía. Pero tampoco podemos pasar por alto una afirmación de ese nivel como si fuera una ocurrencia aislada. La respuesta no puede ser el silencio.

Tres declaraciones en la misma dirección

La política marroquí Nabila Mounib habló de elegir el momento adecuado para «abrir el debate y negociar con el Estado español» sobre Ceuta, Melilla y las islas Chafarinas. Sus palabras apuntan a una estrategia y a un calendario que, según ella, se decidirían desde Marruecos. No dijo en el fragmento que hemos mostrado que España haya consentido una entrega; sí presentó la negociación como un objetivo que su país contempla.

El ministro de Justicia fue un paso más allá al afirmar que ese «expediente» está abierto y se menciona en los encuentros con los españoles. Añadió que Marruecos actuará «negociando y con paciencia». Es la frase que convierte la cuestión en una pregunta inmediata para Moncloa y Exteriores: ¿ha planteado Rabat la soberanía de las dos ciudades en reuniones oficiales? ¿Qué contestó España? ¿Se dejó constancia escrita de que la soberanía queda fuera de cualquier negociación?

Nasser Bourita, ministro de Exteriores marroquí, interpretó la visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla como una visita de «despedida». Es una afirmación política de Bourita, no una descripción de lo que el rey o el Gobierno español hayan aceptado. Precisamente por su gravedad merece una respuesta pública, clara y sin ambigüedades. Cuando tres voces relevantes insisten en la misma reivindicación, el problema ya no se resuelve calificando cada declaración de episodio separado.

Qué sabemos y qué debe aclararse

En antena relacioné estas declaraciones con informaciones y sospechas que hemos expuesto anteriormente sobre la política española hacia Marruecos. Mantengo mis preguntas, pero separo las piezas: las palabras de los responsables marroquíes se pueden escuchar; el contenido íntegro de los contactos bilaterales no se ha hecho público. Que Rabat diga que negocia no demuestra que Sánchez haya aceptado entregar Ceuta o Melilla. Tampoco permite descartar sin más que el asunto se haya planteado en una mesa de diálogo.

El Gobierno ha expresado públicamente una posición distinta a la que reclama Marruecos. Sánchez declaró en septiembre que España no renunciará jamás a la soberanía de Ceuta y Melilla. Es importante que esa posición se mantenga, pero también que se explique cómo se ha defendido cuando el interlocutor marroquí introduce la cuestión. Una declaración pública y una conversación diplomática no son lo mismo; los ciudadanos necesitan saber si ambas son coherentes.

También escuchamos al periodista saharaui Taleb Ali Salem. Su análisis es que Marruecos utiliza Ceuta y Melilla como instrumento de presión en un tablero más amplio, donde figuran el Sáhara, el espacio aéreo y la delimitación marítima. Es su interpretación sobre la estrategia de Rabat, no la prueba de un acuerdo ya firmado. La incluyo porque ayuda a entender por qué una reivindicación territorial puede reaparecer en momentos políticos distintos.

Una respuesta concreta, no una consigna

Felipe VI ha reafirmado en ambas ciudades que la soberanía española no se negocia. Comparto la necesidad de defender esa posición. Y por eso pido al Ministerio de Asuntos Exteriores una explicación que vaya más allá de repetirla: qué reuniones se han celebrado, quién participó, si Marruecos introdujo la cuestión territorial y cuál fue la contestación española. Si el ministro marroquí tergiversa el contenido de los encuentros, el Gobierno tiene la oportunidad de desmentirlo con precisión.

Esta investigación no termina con una frase de televisión. Comienza con unas declaraciones oficiales que abren preguntas verificables. Hemos difundido los cortes y los hemos analizado en el programa del 16 de octubre. Ahora corresponde a quienes representan a España aclarar qué se ha hablado con Rabat y garantizar, con hechos además de palabras, que la soberanía de Ceuta y Melilla permanece fuera de cualquier cesión.

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