¿Actúan hackers al mandato del gobierno?

Compártelo:

No es fácil encontrar este canal hoy. Y eso, en sí mismo, ya es noticia.

En cuatro años, jamás había ocurrido. Nunca habían hackeado todas nuestras cuentas de YouTube. Nunca… hasta ahora.

Y ocurre justo ahora. Justo el día antes de que comience el juicio de Begoña Gómez. Justo cuando este programa ha sido uno de los primeros en poner el foco en aspectos clave del caso: viajes, posibles irregularidades, preguntas incómodas que nadie más quería hacer.

¿Casualidad?

No lo sé. Pero lo que sí sé es que no es una situación aislada.

Durante estos días, mientras intentábamos recuperar los canales, hemos hablado con otros creadores. Y la conclusión es inquietante:
muchos de los que han sido hackeados recientemente comparten algo en común: una visión crítica con el Gobierno.

Y aquí es donde la pregunta deja de ser técnica y pasa a ser política.

Un sistema sin defensa para quien genera el contenido

YouTube factura miles de millones. Google España, decenas de millones.
Pero cuando te roban el canal, cuando te secuestran tu trabajo, tu comunidad, tu voz… no hay nadie al otro lado.

No puedes hablar con una persona.
No puedes defenderte.
No puedes recuperar lo que es tuyo.

Un negocio multimillonario gestionado sin responsabilidad real.

Y eso no es un fallo técnico. Es un fallo estructural.

El patrón: robar canales para monetizar… o algo más

El ataque sigue un patrón claro:

  • Acceso fraudulento mediante enlaces engañosos
  • Secuestro del canal
  • Sustitución del contenido
  • Emisión de estafas con criptomonedas

Siempre el mismo esquema.
Siempre la misma empresa detrás.

Pero aquí hay algo más inquietante:

No atacan a cualquiera.

Hay canales más grandes, con más seguidores, más visibles.
Y no los tocan.

¿Por qué?

La hipótesis que nadie quiere plantear

Los hackers no trabajan gratis.
Alguien paga. Alguien decide.

Y cuando cruzas datos, cuando analizas quién ha sido atacado, aparece un patrón incómodo:

medios críticos, voces incómodas, perfiles que cuestionan al poder.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Estamos ante simples delitos informáticos… o ante una forma encubierta de censura?

No tengo pruebas definitivas.
Pero tampoco tengo dudas de que esto no encaja como una coincidencia más.

Cuando no pueden callarte, intentan hacerte desaparecer

Hay muchas formas de silenciar:

  • Aplicar el llamado “delito de odio”
  • Reducir el alcance (shadow banning)
  • Cerrar canales sin explicación
  • O directamente… secuestrar tu plataforma

Cuando informar molesta, pasan cosas.

Y ahora mismo, estamos en ese punto.

Nos han quitado alcance.
Nos han cortado difusión.
Han intentado debilitarnos.

Pero hay algo que no han conseguido:

callarnos.

Seguiremos investigando.
Seguiremos señalando.
Seguiremos aquí.

Suscríbete ahora para no perderte nada

Recibe cada semana las noticias que otros prefieren ocultarte.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Compártelo:

Más noticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.