Entregamos junto a Carlos Marcos las 52.000 firmas de la moción de censura ciudadana a Sánchez
Hoy hemos cumplido con algo histórico. Junto a Carlos Marcos, impulsor de la iniciativa, hemos entregado en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo las 52.000 firmas de la primera moción de censura ciudadana realizada en España. No la ha promovido ningún partido político. No ha nacido de una estructura militante. Ha surgido de la sociedad civil, de miles de personas que sienten que el país está siendo secuestrado y que ya no tienen herramientas para defenderse.
Llegar aquí no ha sido fácil. La entrega no puede hacerse físicamente; debe realizarse por vía telemática. Hemos completado todo el proceso, recibido la confirmación oficial y hoy, por un compromiso moral con todos los que firmaron, hemos acudido en persona a Bruselas para presentar nuestra protesta ante la institución que recibe las quejas de los ciudadanos europeos.
Carlos, a mi lado durante toda la jornada, lo resumía con claridad:
“La ciudadanía vive en un estrés permanente sin voz ni voto. Si los partidos no actúan, la sociedad debe poder hacerlo.”
Y tiene razón. En España no existe un mecanismo real de control ciudadano. Hay ILPs que pueden tumbarse alegando impacto presupuestario. Hay mociones de censura que los partidos no quieren presentar porque “no tienen los números”. Pero no hay una vía para que el pueblo —el que paga la fiesta— pueda exigir responsabilidades cuando el sistema político cierra filas.
Las preguntas que hemos trasladado a Bruselas son simples y demoledoras:
¿Está siendo vulnerada la democracia en España?
¿Se están atacando derechos fundamentales?
¿Afecta esto a todos los ciudadanos?
La respuesta es sí. Y por eso estamos aquí.
Lo que hemos hecho hoy es una llamada de socorro democrática. Una advertencia de que España está entrando en un terreno peligroso mientras sus instituciones miran hacia otro lado. Nuestra obligación era traer esta voz hasta Europa, el único lugar donde quizá alguien pueda frenar el deterioro que estamos viviendo.
¿Se moverá algo? Soy escéptico. Pero no será por no intentarlo.
Hemos cumplido con nuestra palabra. Hemos representado a miles de españoles que ya no confían en sus gobernantes y que, pese a todo, siguen creyendo en la justicia, en la libertad y en la responsabilidad cívica.
Hoy hemos dejado claro que hay una España que no se resigna.

