«Estoy segura de que María Corina Machado será presidenta de Venezuela, pero aún no es el momento»
Llevo muchos años escuchando análisis sobre Venezuela. He entrevistado a políticos, activistas, diplomáticos y supuestos expertos. Pero hay muy pocas voces que hablen con la autoridad moral, la experiencia y la honestidad de Nitu Pérez Osuna. Y por eso su testimonio es clave para entender lo que está pasando ahora mismo… y lo que aún no puede pasar.
Nitu no habla desde la comodidad. Habla desde el exilio, desde el conocimiento profundo del régimen y desde una certeza que no es ingenua, sino dolorosamente realista.
Nitu lo dice con claridad, sin necesidad de levantar la voz: el régimen ha perdido, pero la mafia sigue intacta. La cabeza del cártel de los soles está hoy en una celda en Nueva York, pero el cuerpo del monstruo sigue dentro de Venezuela.
Y ahí está la clave. Venezuela no tiene ejército propio, no tiene cuerpos de seguridad independientes, no tiene inteligencia al servicio del Estado. Todo responde al cártel. Y en ese escenario, Nitu es tajante:
si hoy entrara la oposición a gobernar, no duraría ni 48 horas.
Por eso, aunque suene duro para muchos, entiende —que no justifica— que se esté produciendo una transición forzada, vigilada, bajo presión internacional y con figuras del propio régimen todavía en escena. No porque sean legítimas, sino porque no hay otra manera de evitar un baño de sangre.
María Corina Machado: convicción sin romanticismo
Sobre María Corina Machado, Nitu no duda ni un segundo:
“Será presidenta de Venezuela”.
Pero añade inmediatamente lo que muchos no quieren oír: todavía no es el momento. No porque falte apoyo popular —lo tiene— sino porque no existen aún las condiciones de poder real para sostener un cambio.
Nitu recuerda algo fundamental: Venezuela no está luchando contra un gobierno, sino contra una estructura criminal enquistada en todas las instituciones. Y esa estructura no se desmonta con elecciones simbólicas ni con proclamaciones desde el exterior.
Todo tiene su momento. Y forzar ese momento ahora sería poner en peligro a la propia oposición y a millones de venezolanos.
Nitu confirma algo que este programa lleva meses señalando: sin Donald Trump, esto no habría ocurrido. Ni con Obama. Ni con Biden. La operación, la inteligencia, los medios y el riesgo los ha asumido Estados Unidos.
No es una opinión ideológica, es un hecho operativo. Y a partir de ahí, lo que viene no es inmediato, ni limpio, ni sencillo. Es un proceso largo, tenso y vigilado.
Pero por primera vez en muchos años, Nitu lo dice con emoción contenida: cree que volverá a Venezuela.
Que podrá regresar.
Que este sí es el principio del final.
No habla de victoria. Habla de esperanza con los pies en el suelo. Y en el contexto venezolano, eso es mucho.
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