“Hay que obligar a Trump a actuar”: la presión internacional por los presos políticos venezolanos
En el programa se dijo sin rodeos y conviene repetirlo tal cual se expresó. Azabache, artista y activista venezolana, lanzó un mensaje directo a la comunidad internacional: “Hay que obligar a Trump a que dé la orden para liberar a todos los presos políticos venezolanos.”
No es una consigna abstracta ni una frase para titulares. Es una exigencia concreta, dirigida a quien —según se expuso— tiene capacidad real de influir sobre el régimen venezolano. La situación, dijo, no admite más demoras ni medias tintas.
Azabache explicó que los presos políticos siguen siendo utilizados como moneda de cambio por el régimen chavista. Mientras se anuncian liberaciones parciales, la realidad sobre el terreno es muy distinta: hay personas que continúan detenidas arbitrariamente, sometidas a condiciones inhumanas y sin garantías jurídicas reales.
En el programa se subrayó que las cifras oficiales no cuadran. Frente a los anuncios del régimen sobre cientos de liberaciones, organizaciones y testimonios fiables sitúan el número real muy por debajo, y alertan de una práctica especialmente grave: liberar presos comunes haciéndolos pasar por presos políticos, mientras los verdaderos disidentes permanecen encarcelados.
Azabache insistió en que la presión diplomática tradicional ha fracasado. Ni comunicados, ni mediaciones, ni gestos simbólicos han logrado un cambio estructural. Por eso defendió que solo una orden directa desde Estados Unidos, concretamente de Donald Trump, podría forzar una liberación masiva y verificable.
También señaló que el régimen venezolano funciona como una organización criminal con múltiples centros de poder, donde diferentes facciones controlan grupos de presos. Esto explica —según se expuso— la opacidad, las desapariciones temporales y la falta de listados fiables sobre quién está detenido y dónde.
El mensaje de Azabache no deja espacio a la ambigüedad: Venezuela no está libre mientras existan presos políticos, y no basta con gestos ni declaraciones bienintencionadas.
La presión, dijo, debe ser directa, sostenida y sin concesiones, porque cada día que pasa hay personas torturadas, aisladas o desaparecidas en cárceles del régimen.
Aquí no hablamos de ideología.
Hablamos de vidas humanas.
Y mientras esas vidas sigan encerradas, la comunidad internacional no puede mirar hacia otro lado.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
