Pilar Almagro: “No conocerás tu verdadera estatura hasta que te levantes, y ya va siendo hora de que los españoles lo hagamos”
Vuelvo a insistir en algo que me parece esencial y que escucho cada vez con más claridad fuera de España. Los valores fundacionales de una civilización importan, y cuando se pierden, la civilización empieza a desmoronarse. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en nuestro país.
Pilar Almagro es bióloga, empresaria y vive actualmente en Colombia. No es política ni busca serlo. Da su opinión, nada más. Y quizá por eso su discurso resulta tan incómodo como necesario. Habla con serenidad, pero con una contundencia que no admite disfraces.
Desde Hispanoamérica observa algo que en España muchos ya no quieren ver: aquí los valores siguen más vivos que allí. La familia, la cultura del esfuerzo, la responsabilidad personal, el respeto a lo que nos ha traído hasta aquí. En Colombia —a pesar de gobiernos desastrosos y de la peligrosidad de líderes como Petro— esos cimientos siguen sosteniendo a la sociedad.
Relata escenas que en España ya resultan casi impensables: iglesias llenas, jóvenes participando, familias volcadas en el futuro de sus hijos, cuentas abiertas para pagar la universidad desde que nace un niño. Eso en España se hacía hace décadas y se ha abandonado.
Pilar no oculta su preocupación por el avance de ideologías totalitarias. No habla de religiones, habla de sistemas. Advierte de que hay modelos que no conviven con la libertad, que no respetan las leyes civiles y que son expansivos por definición. Y lo dice sin consignas, sin eslóganes, sin miedo.
Recuerda una frase que resume todo su mensaje: “No conocerás tu verdadera estatura hasta que te levantes”. Y añade que ya va siendo hora de hacerlo. Porque mientras no nos levantemos, mientras sigamos cediendo por miedo o comodidad, otros avanzan sin freno.
Pilar no pide subvenciones, no acepta mordidas, no se somete al poder. Ha elegido el camino estrecho, el más difícil, el menos rentable a corto plazo, pero el único que permite mirarse al espejo. Y eso, hoy, es casi revolucionario.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
