Con el accidente de Córdoba la manipulación mediática de la izquierda es constante
Desde el primer minuto tras el accidente de Córdoba hemos asistido a algo que, por desgracia, ya conocemos demasiado bien: la manipulación informativa para proteger al poder político. Y lo más grave es que se hace cuando todavía hay cadáveres entre los hierros.
Hoy me acompaña Gabriel Araújo, perito informático, y lo primero que quiero dejar claro es que disponemos de imágenes exclusivas de la Guardia Civil, captadas con drones y helicópteros. Imágenes que desmontan el relato oficial que se intentó imponer desde el primer momento.
Qué muestran realmente las imágenes
Las imágenes son claras. Espeluznantes. Permiten medir la distancia real entre los dos convoyes, la posición final de los vagones y la magnitud del impacto. Y con esos datos, una conclusión resulta evidente: no hubo un choque frontal entre dos trenes.
Lo que ocurrió fue que uno de los trenes descarriló, y la cola del convoy descarrilado impactó contra el tren que circulaba en sentido contrario. Esta hipótesis es la que manejan los investigadores y es la que confirman las imágenes.
Sin embargo, el presidente de Renfe afirmó públicamente que no se podía concluir que hubiera colisión. Una afirmación que, a la vista del material gráfico, resulta inexplicable y profundamente irresponsable.
Cuando el relato importa más que la verdad
Aquí empieza la manipulación. Porque cuando un responsable público niega lo evidente, no está siendo prudente: está construyendo un relato político.
Las imágenes muestran además un dato clave: falta un tramo de vía, entre 30 y 40 centímetros, que literalmente ha dejado de existir. Ese punto se ha convertido en el centro de la investigación.
Hemos consultado a dos expertos con perfiles distintos. Uno de ellos, con experiencia directa en fabricación de carriles, sostiene que no es posible que un carril se fracture en dos puntos tan próximos por fatiga del material. En su opinión, eso apunta a una intervención externa.
Otro experto, ingeniero ferroviario, considera que puede tratarse de un accidente, derivado del fallo de sujeción y del desplazamiento del carril. Dos visiones técnicas distintas. Lo que no admite discusión es que ese tramo de vía fue determinante en el descarrilamiento.
Advertencias ignoradas
No hablamos de un fallo repentino. Había avisos previos. Viajeros que denunciaban vibraciones excesivas en ese tramo. Sindicatos que alertaron por escrito del deterioro de la vía. Informes y comunicaciones que llevan meses señalando incidencias en esa zona concreta.
La obra de renovación fue adjudicada por más de 52 millones de euros a una UTE formada por varias empresas. Las obras se ejecutaron entre 2022 y 2023 y se dieron por finalizadas en mayo de 2025. Si se invirtió ese dinero y la vía ha fallado, algo no se hizo bien.
Informarse solo por los “medios fiables”
En este contexto, el presidente del Gobierno pidió a los ciudadanos que se informaran solo a través de los “medios contrastados”, es decir, los medios afines al Ejecutivo.
¿El resultado? Titulares hablando de “desaparecidos” cuando ya había decenas de fallecidos confirmados. Un lenguaje que diluye la tragedia y evita llamar a las cosas por su nombre.
Peor aún: medios de referencia publicaron imágenes falsas, generadas por inteligencia artificial, para ilustrar el accidente. Fotografías que no corresponden al lugar real, con más vías de las existentes y errores evidentes. Después llegaron las disculpas. Tarde. Mal. Y sin asumir responsabilidades.
Mientras tanto, esos mismos medios señalaban a otros por difundir “bulos”.
Proteger al poder, no a las víctimas
Todo esto tiene un objetivo: proteger al ministro, proteger al Gobierno, controlar el relato. Y para ello se minimiza, se confunde, se manipula y se miente.
Lo hemos visto otras veces. Cuando pasan los focos, las víctimas quedan solas. Empiezan entonces las batallas judiciales contra el Estado para conseguir indemnizaciones que se racanean euro a euro.
La manipulación mediática no es un daño colateral. Es una estrategia. Y en Córdoba la estamos viendo actuar en tiempo real, mientras aún se investiga qué falló, quién falló y por qué.
Nosotros vamos a seguir informando. Con imágenes. Con datos. Y sin obedecer consignas.
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