Diego García de Paredes, el «Sansón español» que aterrorizó a sus enemigos y se convirtió en leyenda
Hoy he querido recordar junto a Paco Álvarez a uno de los personajes más extraordinarios de nuestra historia, un hombre al que sus contemporáneos consideraban el mayor soldado de su tiempo y que pasó a la historia como el «Sansón español». Su nombre era Diego García de Paredes.
Nacido en Trujillo en 1468, hijo de hidalgos y apasionado de las letras y de la historia romana, se formó desde niño en las armas y soñó con emular las hazañas de Julio César. Acabó convirtiéndose en uno de los hombres más temidos y admirados del Renacimiento.
Paco Álvarez recordó que fue capitán en las guerras de Italia, Norte de África y Navarra, miembro de la guardia personal del papa Alejandro VI, coronel bajo las órdenes del Gran Capitán y protagonista de innumerables campañas militares.
Su fama se forjó en el campo de batalla. Según las crónicas, medía más de dos metros, superaba los 120 kilos y era capaz de combatir durante horas con una espada de dos manos. Participó en numerosas campañas y protagonizó cientos de duelos, hasta el punto de que muchos adversarios preferían rendirse antes que enfrentarse a él.
Una de las historias más sorprendentes ocurrió durante la toma de Cefalonia. Los turcos lograron capturarlo con un garfio y lo llevaron a la muralla creyendo haber neutralizado a uno de los principales combatientes cristianos. Sin embargo, García de Paredes consiguió liberarse y luchó durante días hasta ser finalmente encarcelado. Cuando las tropas cristianas entraron en la ciudad, escapó de su celda y colaboró en la conquista desde el interior.
Su leyenda continuó creciendo en las guerras de Italia, donde protagonizó acciones que los cronistas compararon con las de Alejandro Magno, Julio César o Héctor. Incluso Cervantes inmortalizó su nombre en «El Quijote», situándolo entre los grandes héroes de la historia.
El emperador Carlos I llegó a definirlo como «espanto y asombro de vuestros enemigos y amparo y defensa de los nuestros», una descripción que resume perfectamente la figura de un soldado que nunca fue derrotado en combate.
Paradójicamente, después de sobrevivir a incontables guerras y enfrentamientos, Diego García de Paredes falleció a consecuencia de una caída de caballo. Ningún enemigo logró vencerle en el campo de batalla.
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