Fui el primero en denunciar el caso mascarillas y solo ha faltado condenar al número uno, que está en Moncloa
Durante años se nos ha repetido que quien detecte una irregularidad debe denunciarla. Que las instituciones funcionan. Que el Estado de derecho protege a quien colabora con la justicia.
La historia de Ramiro Grau pone a prueba todas esas afirmaciones.
El abogado zaragozano fue uno de los primeros ciudadanos que detectó irregularidades en las adjudicaciones vinculadas al conocido como caso mascarillas. Mientras la mayoría de los medios aún no hablaban del asunto, él ya había comenzado a recopilar documentación y a presentar denuncias ante diferentes organismos públicos.
Lo que encontró le resultó difícil de creer.
Una empresa sin actividad relevante pasaba a gestionar contratos públicos por decenas de millones de euros para suministrar material sanitario durante la pandemia.
Aquello, según explicó, «olía mal» desde el primer momento.
Por ese motivo decidió acudir a todas las instancias posibles. Envió documentación a la Fiscalía, al Tribunal Supremo, a organismos europeos y también al Palacio de la Moncloa.
La respuesta fue siempre la misma.
El silencio.
Según relató durante el programa, remitió información a Moncloa en varias ocasiones y nunca recibió una contestación efectiva. Ni siquiera un simple acuse de recibo.
Para Grau, aquello solo tenía una explicación.
«Hace ya varios años que vengo diciendo que en este asunto hay una X y que la X estaba en la Moncloa. Estaba y está en la Moncloa.»
A su juicio, los distintos casos de corrupción que actualmente afectan al entorno del Gobierno terminan conduciendo al mismo lugar.
El abogado sostiene que durante años se intentó evitar que las denuncias prosperaran. Recordó que la Fiscalía archivó inicialmente las actuaciones sin apenas investigación y que el Tribunal Supremo rechazó en un primer momento admitir la denuncia.
Aun así, decidió continuar.
La situación llegó a tener consecuencias personales muy graves.
Ramiro Grau explicó que fue objeto de diversas demandas judiciales y reclamaciones económicas derivadas de sus denuncias. El estrés acumulado acabó desembocando en un ictus en 2021 que le obligó a permanecer hospitalizado durante meses y a iniciar un largo proceso de rehabilitación.
Pese a todo, nunca abandonó.
Con el paso de los años, la investigación desarrollada por la UCO, la Fiscalía Anticorrupción y los magistrados encargados del caso fue incorporando elementos que terminaron llevando el procedimiento hasta la sentencia conocida esta semana.
Por eso, para Grau, la condena representa una satisfacción personal, pero también una evidencia de que algo no funcionó correctamente durante demasiado tiempo.
Su reflexión final resulta especialmente significativa.
Después de seis años de batalla judicial, considera que la sentencia ha alcanzado a buena parte de los responsables de la trama, pero no a todos.
Y por eso mantiene la misma convicción que defendía cuando presentó sus primeras denuncias.
«Solo ha faltado condenar al número uno.»
Para él, ese número uno sigue estando en Moncloa.
Lo que más se analizó en el programa
- La condena impuesta a José Luis Ábalos y Koldo García en el caso mascarillas.
- El papel desempeñado por la UCO y la Fiscalía Anticorrupción en la investigación.
- Las posibles consecuencias futuras para otros implicados que todavía no han colaborado con la justicia.
- El supuesto pacto de silencio entre Pedro Sánchez, Ábalos y Koldo.
- Los beneficios penitenciarios y reducciones de condena que podrían solicitar algunos condenados.
- Las investigaciones pendientes relacionadas con otras causas abiertas.
Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.
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Documento ciudadano para facilitar una denuncia formal.

