Hacienda se ha convertido en una mafia que chantajea a personas

Compártelo:

Hacienda se ha convertido en una mafia que chantajea a personas. Lo digo en primera persona y lo digo después de años de embargos, juicios, titulares y exposición pública. No hablo de teoría. Hablo de una maquinaria institucional que, a mi juicio, no se limita a recaudar: presiona, señala y destruye reputaciones.

Hace unos días, el juez Calama preguntó a la Agencia Tributaria por qué no se había personado en el caso de Zapatero, según expliqué, por una cuestión vinculada a impuestos que deberían haberse pagado por joyas cuyo valor situé en uno o dos millones. La pregunta es sencilla: ¿por qué Hacienda no mostró interés en cobrar su parte en ese caso?

Mi respuesta también es sencilla: porque, en mi opinión, no actúa igual con todos. Si se tratara de Feijóo, de Díaz Ayuso o de Abascal, sostengo que se habría personado desde el primer minuto. Así entiendo que funciona hoy la Agencia Tributaria en España: con una vara de medir distinta según quién esté delante.

Una Agencia Tributaria que debería ser de todos

La Agencia Tributaria no es del PSOE, ni de Sánchez, ni de ningún gobierno. Debería ser de todos los españoles. Pero mi denuncia es que actúa como parte de un entramado de poder que protege a unos y aplasta a otros.

He dicho que jamás investigó a Jordi Pujol, ni a Koldo, ni a Ábalos, ni mucho menos a Begoña Gómez o a Zapatero, ni a Santos Cerdán ni a Leire Díez. Es mi denuncia política y periodística: cuando son de los suyos, el expediente baja de intensidad, se pierde o desaparece de la prioridad institucional.

También afirmé que, según se dijo en ese contexto, buena parte de los nombres citados forman parte de una mafia organizada. No lo presento como una sentencia desarrollada aquí, sino como la gravedad de lo que vengo denunciando: corrupción de Estado y uso partidista de instituciones que deberían ser neutrales.

La lista de morosos como escarnio público

El mecanismo más obsceno es la llamada lista de morosos de Hacienda. No es solo una relación administrativa. En la práctica, para una persona pública, se convierte en una condena reputacional anticipada.

Durante 11 años, Hacienda ha puesto mi nombre, mis apellidos y mi foto en esa lista. Lo ha hecho mientras yo seguía litigando, mientras había procedimientos abiertos, mientras no todo estaba cerrado. Y después esa información se divulga a agencias y medios para que determinados periodistas, serviles al régimen, indocumentados o directamente tontos, hagan el trabajo sucio del señalamiento.

Publicar un nombre y una foto año tras año no es información fiscal: es presión pública.

Ayer ocurrió otra vez. Apareció mi nombre junto al de Mario Conde, Isabel Pantoja y Paz Vega. Y yo me pregunto: ¿qué tengo yo que ver con Paz Vega, Isabel Pantoja o Mario Conde? Nada. Pero da igual. El objetivo es mezclar nombres, fabricar titulares y arrastrar reputaciones.

También señalé otro contraste: Izquierda Unida tiene una deuda de 600.000 euros en su sede en Madrid, pero eso no interesa del mismo modo porque ahora son socios del Gobierno. En cambio, sí interesa colocar a Patricia Conde, a Paz Vega, a Bertín Osborne o a “ese periodista, Pacha”, como dije, para convertir una lista en un instrumento de castigo.

Embargos, juicios y una batalla de 15 años

Yo sufro a Hacienda desde hace más de 15 años. Fue en la época del PP, con Montoro, cuando empezaron a ir a por mí de forma absolutamente injusta.

Todo comenzó cuando Hacienda consideró que yo no debía cobrar como empresa de la emisora de radio en la que trabajaba, sino como asalariado. No les importó que yo pagara colaboradores, agua, taxis, gastos de personal y empleados. Esa trampa, sostengo, permitió recaudar miles de millones para aquel gobierno de Rajoy.

Tuve que contratar abogados, presentar expedientes y acudir a juicio. Gané a Hacienda una, dos y tres veces. Cada vez que ganaba, rebajaban la cantidad que me reclamaban. Pero en una ocasión no gané: el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dio la razón a Hacienda en ese caso.

Me quedaba el Supremo. Pero mientras tanto ya me habían embargado la casa, el coche y el salario. ¿Quién paga los abogados para llegar al Supremo cuando te han dejado sin recursos? No pude hacerlo. No tenía dinero. Tuve que tirar la toalla y buscar otra fórmula para sobrevivir.

El chantaje de no doblegarse

Durante todos esos años, mientras seguía en juicio y mientras incluso iba ganando procedimientos, Hacienda me chantajeó año tras año. Lo ha hecho, en mi opinión, porque soy una persona pública y porque no me he doblegado.

La opción era clara: pagar, si tuviera dinero para hacerlo, o cambiar de posición política. Dejar de ser incómodo. Dejar de ser un grano donde ustedes se imaginan. Pero no lo he hecho.

He dicho algo que mantengo: no conozco a un solo periodista crítico con Sánchez que no haya recibido una inspección de Hacienda. Pregunten a todos. Es una forma de presión que no necesita una llamada ni una amenaza directa. Basta con abrir un expediente, embargar, publicar el nombre y dejar que el desgaste haga el resto.

Pedí la ley de la segunda oportunidad y un juez me la concedió. Pero eso tampoco parece importar. Hacienda sigue intentando perjudicar mi imagen, ensuciar mi nombre y arrastrarme por el fango.

En estos 15 años de batalla contra lo que considero un chantaje institucional, se quedaron mi casa, mi coche y mi sueldo. Cuando acabaron conmigo, o lo intentaron, fueron a por mis hijos y a por mi esposa. No cejan.

Hoy vivo de alquiler. Tengo lo suficiente para vivir. Y tengo también la convicción de que les queda poco para seguir arrasando derechos fundamentales como llevan haciendo desde hace casi 20 años.

Hacienda se ha convertido en España en el enemigo público número uno de cualquier autónomo y de cualquier emprendedor. Y cuando además eres una persona pública, la lista de morosos deja de ser un trámite administrativo para convertirse en un arma de destrucción reputacional.

Otras noticias destacadas del programa de hoy.

  • La portavoz de Jupol, Laura García, alertó sobre la regularización de más de un millón de personas y el posible efecto de las reagrupaciones familiares.
  • Se abordó la denuncia sobre mafias vinculadas a documentación, pérdidas de pasaportes y trámites de extranjería.
  • Se analizó la llamada ley de nietos, bisnietos y tataranietos como una cuestión que afecta a la soberanía nacional.
  • También se habló de Venezuela y Cuba, con críticas al socialcomunismo y a cómo el poder se enriquece en medio de las desgracias.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.

💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios

Suscríbete ahora para no perderte nada

Recibe cada semana las noticias que otros prefieren ocultarte.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Compártelo:

Más noticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.