Miquel Giménez: “A Sánchez solo lo pueden sacar la UCO y los jueces”
Miquel Giménez no cree que Pedro Sánchez vaya a abandonar el poder por voluntad propia. En una entrevista en Confesiones Confidenciales con Susana Gasch, el periodista, escritor y colaborador de Horizonte sostuvo una tesis muy clara: al presidente del Gobierno solo pueden sacarlo de La Moncloa la UCO y los jueces.
La afirmación resume el diagnóstico de Giménez sobre el momento político español. A su juicio, Sánchez no es un dirigente desgastado que espere el relevo normal de una democracia sana, sino un político que ha tejido una red de poder institucional, mediático y empresarial para resistir. Su problema, según explicó, no es únicamente lo que ha hecho, sino los métodos que ha utilizado para mantenerse: politización de la justicia, control del relato, colonización de organismos estratégicos y una forma de gobernar que ha debilitado las instituciones democráticas.
Giménez presentó en la entrevista su libro Cómo Sánchez destruye España, en el que no se limita a enumerar escándalos, sino que intenta explicar el sistema que, según él, ha permitido al sanchismo avanzar. Para el periodista, Sánchez no actúa de manera improvisada. Puede ser muchas cosas, dijo, pero no tonto. Esa es precisamente la clave: no estaríamos ante una cadena de errores casuales, sino ante una estrategia deliberada para construir una tela de araña de poder.
Uno de los puntos más duros de la entrevista fue su visión sobre el entorno del presidente. Giménez afirmó que Sánchez dejará caer a cualquiera si eso le permite salvarse a sí mismo. Según su análisis, ya ha dejado caer a colaboradores y podría hacer lo mismo incluso con su propia esposa, Begoña Gómez, si las circunstancias judiciales lo obligan. Para describirlo utilizó una imagen feroz: un Saturno que devora a sus propios hijos.
El periodista no ve a Sánchez como un político dispuesto a asumir responsabilidades. Al contrario, lo describe como alguien convencido de su propia intocabilidad, un perfil que relaciona con una personalidad narcisista y megalómana. Esa percepción explicaría, según él, la resistencia del presidente a aceptar límites y su tendencia a considerar prescindible todo lo que no sea él mismo.
En ese contexto aparece la UCO. Giménez cree que la política convencional ya no basta para desalojar a Sánchez. Sostiene que buena parte de la sociedad está cansada, resignada o atrapada en sus problemas cotidianos, mientras la izquierda organizada mantiene una gran capacidad de movilización callejera, sindical y mediática. Por eso considera que el verdadero contrapeso está hoy en los jueces, la Guardia Civil y la Policía Nacional.
La entrevista también abordó el papel de Víctor de Aldama. Giménez defendió que Aldama ha prestado un servicio decisivo a la democracia española al colaborar con la justicia y destapar información que, sin él, probablemente no habría salido a la luz. A su juicio, el miedo de Moncloa es que otros implicados sigan ese mismo camino y decidan hablar para protegerse.
Ese riesgo afectaría a nombres como Leire Díez, Santos Cerdán, Koldo, Ábalos o Julito Martínez. Giménez cree que en este tipo de tramas la fidelidad puede romperse cuando aparece la amenaza penal o patrimonial. Mientras hay dinero, protección y expectativas de impunidad, la disciplina se mantiene. Pero cuando un juez empieza a pedir datos bancarios, documentación o declaraciones, cada pieza empieza a pensar en su propia supervivencia.
Sobre Zapatero, Giménez distinguió entre los casos menores y los verdaderamente graves. Considera que el asunto de las joyas puede tener impacto mediático y fiscal, pero que las investigaciones más importantes estarían en operaciones como Plus Ultra, hidrocarburos, Pdvsa y redes societarias internacionales. En su opinión, ahí se encuentra el núcleo más delicado de los problemas judiciales del expresidente.
También fue crítico con Begoña Gómez. Recordó su actitud ante el juez Peinado, su negativa inicial a entregar el pasaporte y la imagen de privilegio que, según él, transmite su forma de comparecer ante la justicia. Para Giménez, el contraste con otros casos anteriores demuestra que la justicia no siempre se aplica igual a todos.
La conclusión de la entrevista fue demoledora. España, según Miquel Giménez, no vive solo una crisis de Gobierno, sino una crisis institucional. La confianza de los ciudadanos ya no está en los partidos, sino en los jueces y en las fuerzas de seguridad. Y si eso ocurre, es porque una parte importante de la sociedad percibe que la política ha dejado de ser capaz de corregirse a sí misma.
Por eso su frase tiene tanta carga política: a Sánchez solo lo pueden sacar la UCO y los jueces. No es una boutade. Es la descripción de un país en el que, según Giménez, el poder ha cruzado tantas líneas que la solución ya no puede venir de los mismos mecanismos que el propio poder ha contaminado.

