El clamoroso contraste: Más policía en una protesta de Madrid que en la frontera de Ceuta

Una calle principal de Madrid con un despliegue visible de furgones antidisturbios y agentes policiales, mientras en un segundo plano, sobreimpresionado de forma sutil, se vislumbra el perfil de la frontera de Ceuta, desprotegida y con siluetas de personas cruzando.
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El pasado domingo, recién llegado de Ceuta, decidí acercarme a la manifestación que diversas asociaciones habían convocado en Madrid, justo delante de la embajada de Marruecos. Me acompañaba Jaime, el mismo que documentó la situación en nuestra ciudad autónoma. Lo que ambos presenciamos, y en lo que coincidimos de inmediato, fue una imagen que debería hacernos reflexionar profundamente sobre las prioridades de nuestro gobierno: la presencia policial y de unidades antidisturbios, las antiguas UIP, era significativamente mayor en el corazón de Madrid que la que habíamos encontrado en Ceuta durante los momentos más críticos de su invasión.

Madrid: Un blindaje desproporcionado

La escena en la calle Serrano, una de las arterias principales de la capital, era sorprendente. En cada boca de calle que daba acceso a la embajada, se apostaban entre cinco y siete agentes de policía, con furgones antidisturbios y un despliegue que parecía diseñado para contener una revuelta masiva, no una protesta pacífica. El control era absoluto, la presencia de las fuerzas del orden, abrumadora. Era evidente que el mensaje que se quería enviar, y la seguridad que se pretendía garantizar en ese punto, no admitían fisuras. La imagen de una capital blindada ante una manifestación, por pequeña que fuera, contrastaba de forma hiriente con lo vivido a miles de kilómetros de allí.

Ceuta: La inacción y el vacío de autoridad

Nuestra experiencia en Ceuta fue radicalmente distinta. Durante los días de la invasión, pudimos constatar cómo las autoridades militares de la ciudad autónoma, profundamente comprometidas con la defensa de España, se veían limitadas en su capacidad de acción. Recuerdo cómo, al intentar aparcar nuestra furgoneta entre dos vehículos militares, un efectivo nos indicó que no podíamos interrumpir un convoy. Al preguntarle si podíamos acceder a la zona de la playa, pensando que por seguridad nos lo impedirían, la respuesta fue reveladora: «No, no, pregunten ustedes a la Guardia Civil». Esto evidenciaba una cadena de mando donde la Guardia Civil era la autoridad efectiva, y el ejército, a pesar de su compromiso, actuaba más bien a efectos disuasorios, con muy pocas tranquetas y controles laxos.

Pero lo más asombroso llegó durante la madrugada. Recorrimos toda Ceuta y la realidad era desoladora: no se veía ni policía ni Guardia Civil en las calles, salvo en la inmediata frontera. Las plazas estaban absolutamente llenas, atestadas de gente, y había calles con mucho más tráfico peatonal del que pudiera tener la Gran Vía en hora punta. Era una imagen de vulnerabilidad e inacción que resultaba verdaderamente asombrosa, especialmente cuando se sabía lo que estaba ocurriendo en sus lindes. La falta de efectivos, la ausencia de una respuesta contundente en el interior de la ciudad ante una situación de emergencia nacional, contrasta de manera flagrante con el despliegue observado en Madrid.

Las sombras de una posible traición

Esta desproporción no es casual. Hay mucha documentación que, espero, con la orden de un juez, consigamos sacar a la luz. Estoy convencido de que el CNI envió numerosos informes advirtiendo de lo que iba a ocurrir en Ceuta. La pregunta clave es si esos informes vieron la luz y, más importante aún, si el gobierno de Marruecos, o incluso Mohamed VI, informó al gobierno español de lo que se avecinaba. O si, por el contrario, se dio la orden de «ni os mováis», propiciando una inacción total que consideramos lo más probable que haya sucedido. Es todo extrañísimo, y más aún lo es que intenten echar tierra sobre el asunto, que no hablemos de ello, porque les molesta profundamente lo que estamos haciendo.

Esta actitud de las autoridades, de proteger lo que consideran sus intereses internos con un celo desmesurado mientras se desatiende la seguridad de una parte vital del territorio nacional, es inaceptable. El gobierno ha demostrado que ha protegido La Mareta, la residencia presidencial, mucho más de lo que protegió la frontera de Ceuta. Y anticipo que, en futuros eventos en La Mareta, veremos una intervención policial aún mayor de la que hubo en Ceuta.

El blindaje de Sánchez, no de España

Esto es algo que conviene que se sepa internacionalmente: cómo Pedro Sánchez solamente se blinda a sí mismo y a sus intereses, no a España ni a sus ciudadanos. La disparidad en la aplicación de los recursos de seguridad del Estado es una prueba irrefutable de una priorización que atenta contra la integridad territorial y la soberanía de nuestra nación. La seguridad de una frontera española, la de Ceuta, quedó expuesta, mientras que una manifestación en Madrid, o la residencia de vacaciones del presidente, se blindan con un despliegue sin precedentes. Es un reflejo de una gestión que antepone los intereses personales y políticos a la defensa del Estado.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • El gobierno implementa una estrategia para asegurar la permanencia de cargos afines en puestos de poder, como el decretazo de Marlasca o el mantenimiento de Manuel Llamas (DAO GC) pese a estar imputado.
  • Se denuncia una intensa «colonización» política del CNI, con un porcentaje significativo de su personal trabajando para partidos políticos en lugar del Estado.
  • El CNI y sindicatos policiales alertaron sobre la inminente invasión de Ceuta, pero Sánchez ordenó la inacción, posiblemente por chantaje.
  • Gobiernos del PP y PSOE han prohibido al Rey Felipe VI y a sus hijas visitar Ceuta y Melilla, incluso para vacaciones, para no «molestar» a Marruecos.
  • Se denuncia la mala gestión post-incendio, con empresas madereras llevándose encinas y la eliminación de cortafuegos.
  • El gobierno canceló un expediente de 23 millones para renovar hidroaviones, destinando 73.5 millones al Falcon presidencial.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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