Abucheos a TVE en Ceuta: El Precio de ser el ‘Brazo Ejecutor de Moncloa’

Un grupo de personas, vistas de espaldas o en perfil, protestan en una calle de Ceuta con pancartas, mientras un equipo de cámara, también de espaldas, intenta filmar. Los rostros están oscurecidos para evitar la identificación. El fondo muestra la arquitectura local de Ceuta.
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Mi gente,

La situación en Ceuta es un polvorín, y la tensión, lejos de disiparse, escala a niveles que pocos medios se atreven a mostrar o, peor aún, a analizar con la debida profundidad. Esta semana hemos sido testigos de un episodio que, aunque doloroso para los compañeros que lo sufrieron, es sintomático de un hartazgo social que ya no se puede ocultar: los equipos de Televisión Española fueron abucheados en Ceuta, recibiendo gritos de «¡Fuera, fuera!» por parte de los ciudadanos.

Este no es un ataque gratuito. Es la cruda realidad cuando un medio de comunicación, que debería ser público e imparcial, es percibido y actúa como el «brazo ejecutor de Moncloa y de Sánchez». Lo siento por la compañera que estaba en primera línea, pero, como bien decimos, cada uno ha de asumir dónde trabaja y las consecuencias de esa elección. Cuando la confianza se quiebra hasta este punto, el público reacciona, y lo hace con la contundencia de quien se siente abandonado y, peor aún, manipulado.

La percepción de un castigo gubernamental

La ciudadanía, y lo escuchamos en cada llamada y mensaje, tiene una sensación clara: el gobierno de Sánchez «castiga a todas las ciudades» que no le son afines o, lo que es más grave, a aquellos ciudadanos «que le abuchean». Ceuta, Valencia y tantas otras localidades se sienten en el punto de mira. Es una política de tierra quemada, donde la disidencia se penaliza no con diálogo, sino con abandono y desinterés.

Es comprensible que a los españoles de bien les preocupe profundamente «la clase de gente que ha entrado en Ceuta». Pero, más allá de eso, la preocupación principal, la que nos quita el sueño, es «la gente que tenemos en el gobierno». Somos testigos de cómo, desde hace ya «ocho años», la gestión es un «desastre», una «dejadez» que muchos interpretan como algo «a posta para degradar España». Estamos, como bien dice un oyente desde Italia, «invadidos por Marruecos y ocupados por el PSOE». Una afirmación demoledora, pero que resuena con la frustración de miles.

Ceuta: ¿Crisis humanitaria o invasión planificada?

La narrativa oficial insiste en hablar de crisis humanitaria. Sin embargo, la realidad que ven los ceutíes y que nos llega a través de testimonios y vídeos, como los que ha recopilado el incansable Rubén Pulido, es bien distinta. Para muchos, lo de Ceuta «no es ninguna crisis humanitaria, sino que es una invasión en toda regla». Los vídeos no mienten: se ve a la propia policía marroquí abriendo paso, felicitando a quienes cruzan, e incluso facilitando su avance. ¿Cómo podemos aceptar que se nos tome por imbéciles?

Esta situación ha llevado a que Ceuta, si no se le pone freno, se convierta en lo que un oyente describía como un «gran CETI», un centro de refugiados que, por su magnitud y las condiciones que se están gestando, «parece ya Gaza». La imagen de la hípica de Ceuta, un lugar donde se invirtieron 200.000 euros, transformándose en un «camping lleno de carpas para los invasores», es desoladora. Y la supresión de las terapias para niños con discapacidad para dar cabida a los recién llegados es, simplemente, intolerable. Se nos asegura que esto es un plan, y no una casualidad.

Intereses ocultos y la red de influencia

Pero, ¿qué hay detrás de esta supuesta inacción, de esta aparente dejadez del gobierno español? Las sospechas son cada vez mayores y más fundamentadas. Se nos asegura que tanto Marlasca como Sánchez tienen «negocios en Marruecos» e «intereses económicos» que los tendrían «cogidos» y les obligarían a «ponerse de rodillas». Esta es la única explicación que muchos encuentran para entender la sumisión de nuestro gobierno ante las presiones marroquíes, incluso cuando la soberanía nacional está en juego.

Y no solo hablamos de políticos. La influencia de Marruecos se extiende también a la esfera mediática. El propio Jiménez Los Santos lo ha revelado: el gobierno marroquí le ha ofrecido en repetidas ocasiones «viajes y reuniones pagadas» para pasar las vacaciones de verano allí, con el único fin de que obtuviera «información». Esto es grave. Esto demuestra cómo se tejen redes de influencia sobre periodistas españoles, ofreciendo prebendas a cambio de una visión particular o, directamente, de la falta de crítica. Si esto es lo que se propone a periodistas reconocidos, ¿qué no se estará haciendo con otros actores menos visibles? No es de extrañar que exista una «lista de los 50 voceros» que, según nuestras informaciones, colaboran con el espionaje marroquí en España. Un paso, me temo, entre la invitación y la colaboración.

La gestión opaca del CETI y las mafias

La opacidad en la gestión de esta crisis es otra constante. Nos llega una denuncia inquietante: en el CETI de Ceuta, el control no parece estar en manos de las autoridades españolas de manera exclusiva. Se habla de un «hombre de confianza» —descrito con «pelo tintado de rubio»— que decide «quién entra y quién no», y que incluso «ordena en la playa qué hay que hacer y qué no». ¿Quién es este individuo? ¿Por qué alguien ajeno a las fuerzas de seguridad españolas tiene tal poder? Esto sugiere la existencia de «mafias internas» que operan con total impunidad, controlando el flujo de personas y la situación en el terreno. Es un escenario que da un poquito de miedo, como bien se comenta.

En definitiva, los abucheos a TVE en Ceuta son el síntoma de una enfermedad mucho más profunda: la pérdida de confianza de los ciudadanos en sus instituciones, en su gobierno y en los medios que, supuestamente, deberían informarles con veracidad. Es el grito de una sociedad que se siente desamparada, invadida y manipulada, y que exige explicaciones y responsabilidades.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • Ex-espía marroquí Jabarot revela red de espionaje en España y lista de 50 colaboradores.
  • Caso Pegasus: Inteligencia argelina busca la caída de Sánchez y la inminente publicación de datos por ex-espía marroquí.
  • Investigan la extraña amistad y negocios entre Calleja, Sánchez y Gómez.
  • Estrategia china de penetración económica en España y control de proyectos automovilísticos.
  • Millonarias subvenciones públicas a Santana Motors controlada por China.
  • La inquebrantable españolidad y heroica defensa histórica de Ceuta.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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