Alfredo Perdiguero, inspector de policía, sospecha que su atropello no fue un accidente normal
Amigos, saben que tenemos un compromiso inquebrantable con nuestro compañero y colaborador Alfredo Perdiguero, inspector de policía. Alfredo resultó gravemente herido tras ser arrollado por un turismo en Madrid, y desde este espacio, seguimos de cerca su estado de salud y las inquietantes novedades que rodean su accidente.
He estado en contacto directo con él y, aunque su recuperación es lenta y dolorosa, me ha trasladado información que merece toda nuestra atención. Recibo, y se las transmito a él, innumerables muestras de cariño que, como él mismo me dice, son su medicina en estos momentos tan difíciles. Un abrazo muy grande para Alfredo, mucha fuerza y valor, porque le necesitamos.
Un estado de salud delicado
Las noticias sobre su salud son, en algunos aspectos, esperanzadoras, pero en otros, reflejan la gravedad de lo ocurrido. El pasado viernes, por primera vez, pudo ponerse de pie por la mañana y, por la tarde, lo sentaron en una butaca. Sin embargo, me confirma que tiene siete apófisis rotas, que son esos salientes que nacen de la médula ósea y acompañan a la columna vertebral. Afortunadamente, no comprometen la médula espinal, pero el dolor que padece es, según sus propias palabras, insoportable.
Esta situación ha llevado a que le hayan doblado la dosis de fentanilo y morfina, manteniéndole en un estado de semiinconsciencia para mitigar el dolor. «Por aquí pasan todos los nervios al andar y no recomiendan operar», me escribe. Su única opción, por ahora, es esperar, aunque se prevé un cambio en su tratamiento este miércoles. Es una situación compleja que requiere toda la paciencia y el apoyo posible.
Las inquietantes sospechas sobre el accidente
Pero más allá de su estado de salud, hay un aspecto del incidente que resulta profundamente inquietante y que Alfredo Perdiguero ha compartido con nosotros en un momento de lucidez entre medicación y medicación. Él sospecha que no fue un accidente normal.
Me ha confirmado que el vehículo que le arrolló no se dio a la fuga, se detuvo en el lugar. Sin embargo, las circunstancias que rodearon el impacto y los daños del coche han levantado serias dudas. Me lee textualmente: «Estoy esperando a ver el atestado de la Guardia Civil, que ha pedido las cámaras de la rotonda donde el vehículo me arrolló».
La clave de estas sospechas reside en la observación del primer guardia civil que llegó al lugar del siniestro. Este agente, con su experiencia, afirmó que «los golpes del vehículo no eran compatibles esos daños con el accidente, no lo comprendía». Es una afirmación demoledora que, viniendo de un profesional de la seguridad, no podemos pasar por alto.
Según Perdiguero, el turismo «se saltó un CEDA el paso como un camión de grande». Y lo más llamativo es el tipo de daño que sufrió el coche: «El coche todo el daño lo tiene en el lado izquierdo. Lo tiene reventado hasta el cristal de atrás». Él mismo confiesa: «No entiendo qué pasó».
Mi compañero, que no es una víctima cualquiera, sino un inspector de policía con una dilatada trayectoria, sospecha firmemente que «haya podido ser algo más que un accidente fortuito». Me ha descrito cómo el coche «se le abalanzó encima sin frenar ni lo más mínimo cuando tenía un CEDA el paso».
Por ahora, debemos ser prudentes, pero la Guardia Civil está investigando estas incongruencias. La principal hipótesis que se baraja, y que muchos sospechan, es que el atropello pudo ser provocado. No tenemos pruebas concluyentes en este momento, pero la investigación de las cámaras de la rotonda será crucial para esclarecer lo sucedido.
Le pregunté si había recibido amenazas, dado su perfil y el contexto de su trabajo, y me respondió que no, al menos no amenazas directas. No quise molestarle más, consciente de su delicado estado. Pero este diario seguirá indagando. Esperaremos los informes de la Guardia Civil y, como siempre, cualquier información relevante la tendrán ustedes, primero que nadie.
Alfredo Perdiguero, inspector de policía y principal protagonista, sospecha que no pudo ser un accidente normal.
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