Benjamín de Tudela: el español que recorrió el mundo y casi nadie conoce
Les voy a hacer una pregunta.
¿Quién fue uno de los mayores viajeros de toda la Edad Media?
Marco Polo vendrá inmediatamente a la cabeza de muchos.
Pues había un hombre nacido en Tudela, Navarra, que comenzó a recorrer el mundo más de un siglo antes.
Se llamaba Benjamín de Tudela.
Y prácticamente nadie habla de él.
Paco Álvarez volvió a traer al programa uno de esos personajes que me obligan a hacerme siempre la misma pregunta:
¿cómo es posible que conozcamos tan poco nuestra propia historia?
De Tudela al otro extremo del mundo conocido
Benjamín salió de Tudela alrededor del siglo XII y emprendió un viaje extraordinario.
Europa.
Asia.
África.
Ciudades que para cualquier hombre de su tiempo estaban a distancias casi inimaginables.
Pasó por Zaragoza, Tarragona y Barcelona, atravesó territorios del actual sur de Francia e Italia y continuó hacia Constantinopla.
Después siguió hacia Oriente Próximo.
Jerusalén.
Damasco.
Alepo.
Mosul.
Bagdad.
Alejandría.
Y muchos otros lugares.
Estamos hablando de viajar en plena Edad Media.
Sin aviones.
Sin trenes.
Sin carreteras modernas.
Sin Google Maps, que aquello sí que era verdadera aventura.
Y además lo escribió
Lo extraordinario de Benjamín de Tudela no es únicamente que viajara.
Es que dejó constancia de lo que veía.
Describió ciudades, poblaciones, comunidades religiosas, rutas comerciales y costumbres.
Su relato se convirtió en una fuente histórica de enorme interés para conocer cómo era una parte del mundo medieval.
Benjamín era judío y poseía una formación que le permitió moverse por territorios y culturas completamente diferentes.
Y gracias a aquello hoy podemos leer la mirada de un hombre nacido en Navarra que recorrió una parte enorme del planeta conocido.
¿Por qué no lo conocemos?
Esta es la pregunta que le hice a Paco Álvarez.
¿Cómo puede ser que un personaje así no tenga una presencia mucho mayor en nuestras escuelas, universidades y cultura popular?
En otros lugares del mundo su nombre sí ha sido recordado.
Y aquí seguimos descubriéndolo casi por casualidad.
Nos ocurre demasiado.
Tenemos navegantes.
Exploradores.
Científicos.
Militares.
Escritores.
Viajeros.
Personajes extraordinarios.
Y después resulta que sabemos muchísimo de personajes extranjeros y casi nada de los nuestros.
Por eso me interesa tanto recuperar estas historias.
Porque Benjamín de Tudela no necesita que inventemos nada para convertirlo en un personaje fascinante.
Solo hace falta contar lo que hizo.
Y eso ya es extraordinario.

