Roberto Crobu: «Sánchez ha convocado elecciones, aunque quizá nunca vayamos a votar»
He hablado hoy con Roberto Crobu, psicólogo y divulgador, sobre la comparecencia en la que Pedro Sánchez anunció elecciones generales para el 29 de noviembre. Crobu no se detuvo tanto en los gestos del presidente como en la estructura de su discurso. Su conclusión fue severa: a su juicio, Sánchez utilizó una declaración institucional para dar un mitin y situarse en el centro de la campaña.
Según Crobu, un presidente que anuncia la disolución de las Cortes debería comunicar la decisión y explicar sus razones. Él interpretó que Sánchez hizo algo distinto: presentó a la ciudadanía como víctima, a la derecha como amenaza y a sí mismo como quien puede protegerla. Crobu llamó a ese esquema «triángulo dramático». Es su lectura de la retórica política del discurso, no un diagnóstico clínico del presidente.
El riesgo que teme durante la campaña
Le pregunté por sus anteriores advertencias sobre la posibilidad de que un episodio de tensión en la calle alterase el debate electoral. Crobu cree que un enfrentamiento social podría ser aprovechado políticamente para responsabilizar a los adversarios del Gobierno. Mencionó Ceuta y la acampada de la Puerta del Sol como lugares donde, a su juicio, podría crecer la confrontación. No aportó pruebas de que Sánchez haya organizado disturbios ni de que exista un operativo de «falsa bandera»; habló de escenarios que teme, no de sucesos confirmados.
De hecho, señaló que una posibilidad sobre la que había especulado le parece ahora menos probable tras la convocatoria electoral. Eso no eliminó su inquietud por las semanas de campaña: prevé movilizaciones, mucho ruido político y la posibilidad de que cualquier incidente sea utilizado para ganar ventaja. Sus palabras son una advertencia sobre el clima que anticipa, no una predicción verificable de que vaya a producirse violencia.
«Ha convocado elecciones; no necesariamente vayamos a votar»
La frase más llamativa de nuestra conversación fue esa. Crobu planteó, como hipótesis extrema, que una crisis pudiera interferir en la celebración de los comicios e incluso llevar a medidas excepcionales. Él mismo dijo que un estado de excepción le parecía ahora más remoto. La convocatoria del 29 de noviembre está anunciada; no hay en la entrevista una decisión oficial ni una prueba de que las elecciones vayan a suspenderse.
Mi pregunta para Crobu era qué veía detrás del adelanto y qué riesgos percibía hasta llegar a las urnas. Su respuesta combina una crítica al uso partidista de la comparecencia presidencial con una preocupación por la polarización. Podemos discutir su análisis y exigir rigor al evaluarlo. Lo que no debemos hacer es transformar una posibilidad expresada por un invitado en la noticia de que se ha decidido impedir el voto.
Los españoles tienen derecho a una campaña sin violencia y a acudir a las urnas con información. Por eso he querido que Crobu exponga su razonamiento completo y que quede clara la frontera entre lo que Sánchez anunció, la interpretación que hace mi invitado y los escenarios que solo podrán juzgarse a medida que avance la campaña.
La conversación completa puede verse en el programa de hoy.
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