Ricardo Ferris denuncia el daño psicológico y el olvido de los voluntarios dos años después de la DANA

Albert Castillón conversa con Ricardo Ferris, acompañado de Alejandro Alonso
Fotograma del programa del 29 de octubre: Ricardo Ferris, a la derecha, junto a Alejandro Alonso y Albert Castillón.
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Dos años después de la DANA de Valencia, he vuelto a hablar con quienes estuvieron allí desde el primer momento. Ricardo Ferris y Alejandro Alonso han regresado al programa para mostrar el estado de la presa de Buseo y contar qué ha cambiado para los vecinos. La presa merece su propio artículo. Aquí quiero detenerme en otra parte de su testimonio: las heridas que permanecen y el recuerdo de quienes acudieron a ayudar.

El daño que no desaparece con el aniversario

Le planteé a Ferris el daño psicológico de quienes perdieron a familiares o parejas. Dos años no bastan para pasar página y cada aniversario vuelve a traer lo sucedido. También recordé que, pese a las negligencias que denunciamos en el programa, ninguno de los responsables señalados por nosotros había entrado en prisión.

Ferris respondió que, además, algunos habían sido recompensados con medallas, en ciertos casos acompañadas de asignación económica. Frente a ese trato, lamentó que los voluntarios llegados de toda España no hubieran recibido ni el más mínimo reconocimiento institucional. Los llamó «los únicos y verdaderos héroes» de aquella tragedia.

«Solo el pueblo salva al pueblo»

Durante la entrevista mostramos imágenes de Ferris ayudando a los afectados, llevando comida y colocando carteles con el lema «Solo el pueblo salva al pueblo». Le pregunté por qué se habían retirado esos carteles. Para él, recordaban lo que lograron personas sin medios ni preparación específica frente a unas instituciones que, según su denuncia, no estuvieron a la altura.

Alejandro Alonso contó que tampoco conoce en su localidad un homenaje a todos los voluntarios. Criticó que se retiraran los carteles que habían colocado y mencionó una escultura de barro levantada para recordar la riada. Su queja era clara: se recuerda el lodo, pero se olvida a quienes se metieron en él para auxiliar a sus vecinos.

Ferris quiso reivindicar además la concordia que vio entre personas llegadas de distintos lugares de España. En una sociedad enfrentada, dijo, aquella respuesta demostró lo que puede hacer el pueblo cuando actúa unido ante una desgracia colectiva.

Responsabilidades pendientes

Ferris había advertido antes en la misma conversación de que los fallos de coordinación y alerta vistos durante la DANA podrían repetirse. Criticó que quienes ocupaban puestos de responsabilidad en el CECOPI continuaran en sus cargos y habló de un «fallo sistémico». Más adelante insistió en que no bastaba con culpar a unas siglas políticas y exculpar a otras: a su juicio, las instituciones que debían atender a la población seguían sin rendir las cuentas necesarias.

Dos años después, esa es la pregunta que queda abierta en el programa: quién responde por lo ocurrido y quién reconoce, de una vez, a los ciudadanos que hicieron el trabajo que faltaba por hacer.

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