El juez Peinado advierte a Begoña Gómez: “Si no comparece, irá la policía”
Algo ha cambiado en los tribunales españoles.
Durante demasiado tiempo hemos visto cómo determinados personajes parecían vivir por encima de la justicia. Comparecencias suspendidas, abogados actuando en lugar de los investigados, desprecios continuos a los jueces y campañas mediáticas contra cualquiera que se atreviera a investigar al entorno del poder.
Pero el juez Juan Carlos Peinado acaba de enviar un mensaje muy claro a Begoña Gómez.
Y ese mensaje es: “Hasta aquí hemos llegado.”
La esposa de Pedro Sánchez ha sido citada para el próximo 9 de junio en una comparecencia clave tras haber sido procesada por varios delitos. Y esta vez el juez no quiere sustitutos, excusas ni representantes legales actuando en su nombre.
Quiere verla allí.
Personalmente.
El auto judicial, según se explicó en el programa, es especialmente duro porque advierte expresamente de que, si Begoña Gómez no comparece, podrá ser trasladada mediante la fuerza pública. Es decir, la policía podría acudir a buscarla.
Pero lo más relevante no es eso.
Lo verdaderamente importante es que el juez Peinado deja abierta la puerta a la imposición de medidas cautelares contra la esposa del presidente del Gobierno.
Y hablamos de medidas muy serias.
Desde la retirada del pasaporte hasta la prohibición de abandonar territorio nacional. Comparecencias periódicas ante el juzgado. E incluso prisión provisional.
Sí, prisión provisional.
Por primera vez, el escenario judicial empieza a acercarse peligrosamente al núcleo del poder político en España.
La sensación en los tribunales, según se explicó durante el programa, es que muchos jueces están cansados de las presiones, de las campañas de descrédito y de la utilización política de determinadas instituciones para atacar a quienes investigan casos sensibles.
Lo vimos con la jueza de Badajoz.
Lo vemos con el juez Peinado.
Y ahora también con el juez Calama.
Cada movimiento judicial contra el entorno del Gobierno genera automáticamente ataques mediáticos, presiones políticas y campañas de desprestigio. Pero algo parece estar rompiéndose.
Porque el tono del juez Peinado ya no es el mismo.
Hasta ahora, Begoña Gómez había evitado comparecer personalmente en algunas vistas, enviando únicamente a su abogado. Esta vez, el magistrado deja claro que no lo permitirá más.
El mensaje es inequívoco.
O comparece.
O habrá consecuencias.
Todo esto ocurre además en un contexto especialmente delicado para el Gobierno, con investigaciones abiertas que salpican al entorno de Pedro Sánchez, el caso de David Sánchez avanzando hacia juicio y las informaciones crecientes sobre José Luis Rodríguez Zapatero y sus vínculos internacionales.
La gran pregunta ahora es otra.
¿Estamos ante el principio del verdadero cerco judicial al sanchismo?
Porque la sensación que empieza a extenderse es que algunos jueces han dejado de tener miedo.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
