“Las empresas chinas se instalan en España no para aportar dinero, sino como verdaderos parásitos”

Compártelo:

Hay verdades incómodas que nadie quiere escuchar porque obligan a replantearlo todo. Hoy hemos hablado con Sandra Flores, directora de The Epoch Times, y su diagnóstico sobre la presencia china en España es de los que no dejan espacio a medias tintas: el Partido Comunista Chino está infiltrado en nuestro país como un parásito, no como un inversor.

Nos han vendido durante años que China venía a crear riqueza, a levantar fábricas, a generar empleo. El discurso oficial repetía la misma cantinela: oportunidades, mercado global, colaboración estratégica. Sandra desmonta esa narrativa con una frase que debería hacernos reflexionar: “no vienen a aportar, vienen a controlar.”

La estrategia es sutil. Empresas que compran sectores clave, sociedades pantalla, presencia en infraestructuras críticas, influencia cultural y mediática. Todo bajo la apariencia de capital privado cuando en realidad responde a una estructura política centralizada. No es comercio, es geopolítica con disfraz empresarial.

Lo vemos en puertos, en energía, en telecomunicaciones. Mientras Europa presume de abrirse al mundo, Pekín juega una partida de poder a largo plazo. Sandra lo comparaba con un organismo que se instala en el huésped sin matarlo de golpe, alimentándose poco a poco de sus recursos y decisiones.

El problema es que España, necesitada de inversión tras años de crisis, ha bajado la guardia. Se celebran operaciones que en otros países se mirarían con lupa de seguridad nacional. Y mientras tanto, el régimen chino sigue vulnerando derechos humanos, persiguiendo a disidentes y exportando su modelo de control social.

No hablamos de xenofobia ni de demonizar a un pueblo milenario. Hablamos de un sistema político totalitario que utiliza la economía como arma. Sandra insistía en que la infiltración no es solo financiera: también es cultural, académica y tecnológica.

El riesgo es perder soberanía sin darnos cuenta. Convertirnos en un mercado cautivo, dependiente de cadenas de suministro controladas desde Pekín. Y cuando queramos reaccionar, será tarde.

Yo llevo años repitiendo que la versión oficial rara vez coincide con la verdad. Con China ocurre lo mismo. Nos cuentan un cuento de cooperación mientras se teje una red de dependencia.

Escuchar a Sandra Flores es incómodo, pero necesario. Porque si no miramos de frente este problema, acabaremos descubriendo que el parásito ya ha decidido por nosotros.

💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios

Suscríbete ahora para no perderte nada

Recibe cada semana las noticias que otros prefieren ocultarte.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Compártelo:

Más noticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.