Más de 1000 accidentes por carretera se producen cada año a causa del mal estado del asfalto
Hay cifras que deberían provocar dimisiones. Pero en España apenas generan silencio.
Más de 1000 accidentes al año se producen por una causa que el relato oficial intenta esconder: el mal estado del asfalto.
No lo digo yo. Lo dice José Manuel Reyes, presidente de la Asociación Nacional de Motoristas, y lo confirma la realidad que cualquier conductor ve cada día: carreteras deterioradas, deformadas, peligrosas.
Y, aun así, nos siguen diciendo que la culpa es del usuario.
La gran mentira: “el conductor siempre es el responsable”
Durante años se ha instalado una idea cómoda para la administración:
si hay accidente, es culpa del conductor.
Pero eso, sencillamente, es falso.
En moto, especialmente, el margen de error es mínimo. Y cuando el asfalto falla —falta de rozamiento, deformaciones invisibles, socavones—, la caída no es una posibilidad: es una consecuencia.
Lo grave no es solo que ocurra.
Lo grave es que se oculta sistemáticamente.
Informes incompletos, formación inexistente
Cuando hay un accidente, los atestados rara vez reflejan el estado real de la vía.
¿Por qué?
Porque no se forma a los agentes para evaluar técnicamente el asfalto.
No conocen parámetros clave como el coeficiente de rozamiento o la normativa de conservación.
Y esto no es un descuido.
Según se reconoce desde dentro, es deliberado.
¿El motivo? Evitar algo muy concreto:
que se pueda demostrar la responsabilidad de la administración.
Traducido:
si no sabes medir el problema, no puedes señalar al responsable.
41.000 millones recaudados… y carreteras de los años 80
Cada año, el Estado recauda alrededor de 41.000 millones de euros relacionados con la automoción:
- Impuestos de vehículos
- Combustible
- Circulación
- Transferencias
Y, sin embargo, las carreteras españolas presentan un estado propio de los años 80.
Más del 52% tienen graves desperfectos.
¿Dónde va ese dinero?
La respuesta oficial es clara: a la “caja común”.
La realidad es otra: la inversión en mantenimiento es mínima.
De esos 41.000 millones, apenas 1.000 millones se destinan a conservación.
Un desfase que no es técnico.
Es político.
La combinación perfecta para el desastre
España tiene hoy una ecuación letal:
- Carreteras en mal estado
- Vehículos cada vez más antiguos (media de 14 años)
- Falta de inversión en seguridad real
El resultado es previsible:
más riesgo, más accidentes, más víctimas.
Y mientras tanto, se incentiva la compra de vehículos eléctricos, pero no se invierte ni un euro en mejorar la seguridad del parque actual.
Cuando el sistema protege al responsable… y no al ciudadano
Lo más grave no es el deterioro del asfalto.
Es el sistema que lo sostiene.
Un sistema donde:
- No se forma a quien debe evaluar
- No se registra lo que ocurre
- No se asume responsabilidad
Y así, año tras año, los accidentes se repiten… sin culpables.
Porque reconocer la verdad implicaría algo incómodo:
que el Estado también falla.
Y que, a veces, ese fallo mata.

