Mbappé, Vinicius y Konaté son enemigos de España con intereses en Marruecos
Lo ocurrido con Mbappé, Vinicius y Konaté ante la iniciativa de apoyo a Ceuta no puede despacharse como una simple decisión personal ni como una anécdota deportiva. Estamos hablando de tres estrellas del fútbol que juegan en España, ganan aquí cantidades extraordinarias y tienen una enorme influencia sobre millones de jóvenes. Cuando llega el momento de mostrar un gesto elemental de solidaridad con los ceutíes, deciden darles la espalda.
La camiseta únicamente decía “Todos somos caballas”. No atacaba a Marruecos, no pedía ningún boicot y tampoco contenía un mensaje político agresivo. Era una expresión de respaldo a una población española que ha sufrido una situación dramática. Negarse a llevarla significa, en mi opinión, ponerse al lado del poderoso y abandonar a las víctimas.
Por eso sostengo que, con este gesto, Mbappé, Vinicius y Konaté se comportan como enemigos de España. No hablo de fútbol ni de la calidad deportiva de ninguno de ellos. Hablo de ética, compromiso y gratitud hacia el país en el que desarrollan su carrera.
Vinicius y su respaldo a Marruecos
Vinicius ya había cuestionado públicamente que España pudiera albergar el Mundial de 2030 si no se producían avances contra el racismo. Sus palabras podían interpretarse como una advertencia para trasladar la competición a otro lugar. En la práctica, esa posibilidad beneficiaría directamente a Marruecos, que aspira a celebrar la final en Casablanca.
El brasileño también ha mostrado públicamente su cercanía con Marruecos. En el programa recordamos una imagen de 2024 en Marrakech, donde aparecía con la camiseta de la selección marroquí.
Vinicius tiene todo el derecho a visitar Marruecos, vestir su camiseta o expresar admiración por el país. Lo que resulta difícil de comprender es que esa sensibilidad desaparezca cuando quienes necesitan apoyo son los ciudadanos de Ceuta.
¿Por qué puede mostrar cercanía con Marruecos y no realizar un gesto tan sencillo de solidaridad con una ciudad española? Esa es la pregunta que nadie parece querer responder.
La estrecha relación de Mbappé con Marruecos
El caso de Mbappé tampoco es ajeno a esta relación. Su amistad con Achraf Hakimi, internacional marroquí, es ampliamente conocida. Según lo expuesto en el programa, Mbappé viaja con frecuencia a Marruecos, ha mostrado en redes sociales su camiseta y considera el país uno de sus destinos predilectos.
Nada de eso sería reprochable por sí mismo. El problema aparece cuando esa afinidad parece imponerse a cualquier muestra de empatía con Ceuta. Una estrella internacional con semejante capacidad de influencia sabe perfectamente que cada uno de sus gestos tiene consecuencias.
Ponerse una camiseta de apoyo a los ceutíes no suponía atacar a Marruecos. Significaba acompañar simbólicamente a ciudadanos que se han sentido abandonados. Mbappé prefirió no hacerlo.
Konaté y sus vínculos con el entorno marroquí
Konaté, por su parte, veranea en Tamuda Bay, en la costa mediterránea marroquí y a pocos kilómetros de Ceuta. En el programa también se destacó su relación cultural y religiosa con Marruecos.
Una vez más, el problema no es que visite ese país ni que mantenga vínculos con él. El problema es que esos intereses o afinidades puedan pesar más que la solidaridad con el lugar en el que juega y desarrolla su carrera profesional.
Los tres futbolistas deben explicar por qué rechazaron un mensaje que no decía “fuera Marruecos”, que no pedía sanciones y que ni siquiera entraba en consideraciones políticas. Solo decía: “Todos somos caballas”.
Los intereses del Real Madrid en Marruecos
También resulta pertinente preguntarse por la respuesta del Real Madrid. ¿Por qué el club quitó importancia a la decisión de sus jugadores? ¿Por qué no hubo una llamada de atención ante un gesto que afectó profundamente a muchos seguidores?
En el programa señalamos posibles intereses económicos. Se afirmó que Florentino Pérez mantiene negocios de construcción en Marruecos por más de 250 millones de euros. Se mencionó igualmente la influencia de Anas Laghrari, presentado como hombre de confianza del presidente del club y amigo cercano de Mohamed VI.
Estas afirmaciones, realizadas en el programa, deberían aclararse. No puede asegurarse automáticamente que esos vínculos empresariales expliquen la postura del club, pero sí justifican una pregunta legítima: ¿ha pesado la relación económica con Marruecos en la decisión de restar importancia al comportamiento de los jugadores?
Ez Abde demuestra que sí era posible
El contraste lo encontramos en Ez Abde, futbolista marroquí del Betis. Él sí se puso la camiseta de apoyo a Ceuta, a pesar de las críticas y amenazas que, según relatamos, podía recibir desde Marruecos.
Su comportamiento desmonta cualquier excusa. Si un jugador marroquí puede mostrar solidaridad con los ceutíes, ¿por qué tres estrellas que juegan en España no fueron capaces de hacer lo mismo?
Ez Abde eligió estar con quienes atravesaban una situación difícil. Los otros eligieron proteger su comodidad y evitar cualquier problema con el poder marroquí. Esa es la diferencia entre tener fama y demostrar principios cuando realmente hace falta.
La decepción de los niños de Ceuta
Hay una consecuencia de todo esto que no debemos olvidar. Muchos niños y jóvenes ceutíes llevan las camisetas de Mbappé, Vinicius o Konaté. Los consideran referentes y celebran sus goles. Ahora han comprobado que sus ídolos no estuvieron dispuestos a realizar el gesto más sencillo cuando Ceuta necesitaba apoyo.
Las estrellas del fútbol no cobran únicamente por correr detrás de un balón. Cobran también por la influencia, la publicidad y la identificación emocional que generan. Cuando aceptan convertirse en referentes públicos, también asumen una responsabilidad.
En esta ocasión, Mbappé, Vinicius y Konaté fallaron a los ceutíes. Podrán organizar campañas futuras para demostrar cuánto quieren a España, pero este gesto permanecerá en la memoria de quienes se sintieron abandonados.
Otras noticias destacadas del programa de hoy
- Alfredo Perdiguero continúa su recuperación y ya camina con muletas después del grave accidente sufrido en la M-40.
- La eurodiputada Ilaria Salis calificó Ceuta de “residuo colonial”, provocando una fuerte indignación.
- Se denunció el uso de niñas procedentes de orfanatos durante la crisis migratoria organizada desde Marruecos.
- El programa analizó la gestión de los menores no acompañados y el coste trasladado a Ceuta.
- También se abordaron los fraudes alimentarios, la falta de inspecciones y la competencia desleal contra los productores españoles.
Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.
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