“Si el petróleo es el precio de la libertad de Cuba y Venezuela, que se lo quede Estados Unidos”
Hay frases que resumen décadas de sufrimiento en una sola línea.
La que pronunció Sayde Chaling Chong en este programa es una de ellas:
si el petróleo es el precio de la libertad de Cuba y Venezuela, que se lo quede Estados Unidos.
Lo dijo sin titubeos. Y lo dijo desde la experiencia de quien conoce de primera mano lo que es vivir bajo una dictadura.
Porque aquí, desde la comodidad europea, se teoriza mucho sobre soberanía, geopolítica y equilibrios internacionales.
Pero en Cuba y en Venezuela no se teoriza: se sobrevive.
Sayde lo explicó con claridad: estamos viviendo un momento histórico.
La presión internacional empieza a dar resultados.
Por primera vez en décadas, las dictaduras comunistas se ven obligadas a negociar. No por convicción, sino por asfixia.
Cuba se hunde.
Venezuela ha cerrado el grifo del petróleo.
Y cuando el dinero deja de entrar, el relato revolucionario se desmorona.
Por eso es tan importante una distinción que muchos no quieren hacer: amnistía no es indulto.
Indultar es una trampa: te liberan hoy y te encarcelan mañana si vuelves a hablar.
La amnistía, en cambio, implica reconocer la existencia de presos políticos.
Y cuando un régimen reconoce presos políticos, se declara a sí mismo ilegítimo.
Eso es lo que está ocurriendo.
Y por eso Sayde habla de una segunda caída del muro de Berlín.
No es un eslogan. Es un proceso.
Ahora bien, nadie se engaña.
Las dictaduras intentarán salvar a sus élites, negociar salidas, buscar refugio en terceros países, huir con el botín acumulado durante décadas.
Muchos ya están fuera. Algunos incluso instalados en España, con negocios, despachos y restauración de lujo, mientras sus pueblos pasan hambre.
¿Es justo que se vayan impunes?
No.
¿Es aceptable pagar un precio económico por liberar a millones de personas?
Para quien ha vivido sin libertad, la respuesta es clara.
El petróleo no vale más que una vida.
Ni más que una nación entera secuestrada.
Y conviene no olvidar algo que aquí se repite poco:
cuando cae una dictadura, cae el relato, caen los cómplices y cae también la red internacional que la sostuvo.
España no es ajena a esto.
Lo que sucede en La Habana, en Caracas o en Teherán está conectado con lo que ocurre en Europa.
Los mismos discursos, los mismos métodos, las mismas excusas.
Por eso esta frase incomoda tanto:
porque pone el foco donde duele.
Libertad o petróleo. No hay término medio.
Carta al Rey Felipe VI: una petición ciudadana
Miles de españoles piden que la Corona ejerza su papel constitucional con ejemplaridad e independencia.
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