Víctor Viciedo denuncia que el campo español ha perdido 3.000 millones por la ineptitud política
El campo español no se hunde por casualidad. No se arruina por una mala temporada aislada ni por una fatalidad inevitable. Según denunció en el programa Víctor Viciedo, presidente de la Asociación de Labradores Independientes, el sector agrario español ha perdido 3.000 millones de euros por la ineptitud de nuestros dirigentes políticos.
La cifra resume una denuncia mucho más profunda: España dispone de recursos, fondos europeos y herramientas para proteger su agricultura, limpiar sus montes, sostener el mundo rural y defender a sus productores. Pero una parte decisiva de ese dinero no llega donde debería llegar.
El resultado es devastador: agricultores asfixiados, bosques abandonados, incendios más destructivos, riadas agravadas por falta de prevención y consumidores que muchas veces ni siquiera saben de dónde proceden los alimentos que compran.
Fondos sin ejecutar desde 2014
Uno de los puntos más graves del análisis fue la falta de ejecución de fondos públicos destinados al sector agrícola y rural. En el programa se explicó que España ha dejado sin utilizar miles de millones de euros desde 2014, una negligencia que Viciedo vinculó directamente a la falta de capacidad política.
No se trata solo de dinero perdido en una estadística. Es dinero que podría haberse utilizado para modernizar explotaciones, reforzar al pequeño agricultor, mejorar infraestructuras rurales, limpiar montes, prevenir incendios y proteger zonas vulnerables ante inundaciones.
La denuncia fue clara: la clase política ha tirado a la basura recursos que el campo necesitaba desesperadamente.
Y quizá lo más grave, como se señaló durante la conversación, es que este asunto apenas ocupa espacio en la agenda mediática. Mientras se habla de otros debates mucho más cómodos para el poder, el mundo rural sigue perdiendo capacidad económica, población, competitividad y futuro.
Limpiar el monte también es proteger vidas
La conversación con Viciedo no se quedó en el dinero. También abordó una cuestión esencial: la prevención de incendios y catástrofes naturales.
El argumento fue sencillo y contundente: con 3.000 millones de euros se podrían limpiar muchísimos montes. Se podrían desbrozar zonas abandonadas, retirar combustible vegetal, mantener caminos, proteger explotaciones y reducir riesgos. Sin embargo, esa limpieza no se hace con la intensidad necesaria.
Viciedo respondió a uno de los argumentos habituales contra el desbroce: la idea de que no debe tocarse determinada vegetación porque son plantas autóctonas. Su respuesta fue muy clara: desbrozar no significa destruir el monte. Las plantas vuelven a crecer, pero el monte necesita estar cuidado y con menos combustible acumulado.
La tesis del programa fue dura: la ineptitud política no solo arruina agricultores; también mata, inunda y quema. Cuando no se limpian bosques, cuando no se invierte en prevención y cuando se deja abandonado el territorio, las consecuencias aparecen después en forma de incendios, riadas y tragedias.
El cambio climático como excusa permanente
Otro punto del debate fue el uso del cambio climático como explicación automática de cualquier desgracia. En el programa se cuestionó que todo incendio, inundación o desastre se atribuya siempre al clima, sin hablar antes de gestión, prevención, limpieza, abandono rural y responsabilidad política.
La crítica no fue contra la necesidad de cuidar el medio ambiente, sino contra el uso del clima como coartada para tapar la falta de trabajo institucional. Si no se limpian montes, si no se ejecutan fondos, si no se protege al agricultor y si se abandona el territorio, no basta con culpar al cambio climático cuando llega la catástrofe.
El mensaje fue claro: antes de buscar explicaciones abstractas, conviene mirar las decisiones concretas que no se han tomado.
Francia etiqueta; España abandona a sus productores
El programa también abordó una cuestión práctica que afecta directamente al consumidor: el etiquetado del origen de los alimentos.
Se puso como ejemplo el caso de Francia, donde los productos aparecen claramente identificados con su origen. En los mercados franceses, según se explicó, el consumidor puede ver de forma visible si un producto es francés. No necesita mirar códigos pequeños ni buscar con lupa.
En España, en cambio, esa defensa del producto nacional es mucho más débil. Se mencionó el caso del arroz envasado en España pero procedente de otros países, incluso de fuera de la Unión Europea. También se habló de legumbres que llegan desde Canadá mientras los agricultores españoles compiten en desventaja.
La denuncia es evidente: si el consumidor no sabe de dónde viene lo que compra, el productor español queda desprotegido.
Agricultores ahogados mientras se importa de fuera
La falta de transparencia en el etiquetado se suma a otros problemas del campo: costes crecientes, burocracia, competencia exterior, falta de apoyo real y abandono político.
El programa recordó que España tiene zonas productoras de enorme calidad, como el Delta del Ebro, Valencia o Calasparra, pero aun así el consumidor puede encontrarse con productos que parecen españoles y no lo son. El envasado puede confundir, mientras el origen real queda diluido.
Este problema no es menor. Si el consumidor quiere apoyar al agricultor español, necesita información clara. Y si el Estado no obliga a mostrarla de forma visible, está favoreciendo que productos extranjeros compitan con ventaja frente al productor nacional.
La denuncia de Viciedo: el campo necesita hechos, no discursos
La intervención de Víctor Viciedo dejó una conclusión rotunda: el campo español no necesita más discursos vacíos, sino gestión, ejecución de fondos, limpieza de montes, defensa del producto nacional y respeto por quienes trabajan la tierra.
Cuando se pierden 3.000 millones de euros, no hablamos de un error menor. Hablamos de una forma de abandono institucional. Y cuando ese abandono se acumula durante años, sus consecuencias ya no son solo económicas: afectan al territorio, a la alimentación, al empleo rural y a la seguridad de todos.
El campo español no está pidiendo privilegios. Está pidiendo que no se le condene a competir con las manos atadas mientras otros países sí defienden a sus productores.
Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.

