USA prepara un segundo asalto a Venezuela
Hoy lanzo un mensaje confidencial y directo a los familiares de los presos políticos venezolanos. A quienes llevan semanas durmiendo a la intemperie, frente a las cárceles, esperando una noticia que no llega.
Ese mensaje es claro: esto se acaba antes de final de mes.
Estados Unidos ha dicho basta. Y esta vez no hay ambigüedades. El ultimátum existe, tiene fecha y tiene consecuencias. El 28 de febrero es el límite para que todos los presos políticos —y repito, todos, especialmente los militares— estén en libertad. Si no ocurre, habrá un segundo ataque quirúrgico contra objetivos estratégicos del régimen.
No es retórica. No es presión diplomática vacía. Es una advertencia directa.
Información confidencial
El objetivo principal de ese segundo ataque sería la prisión militar de Ramo Verde, situada a 29 kilómetros de Caracas. Un centro absolutamente inhumano, donde permanecen encarcelados cerca de 200 militares de alto y medio rango.
Los datos que manejo son precisos:
6 generales, 16 coroneles, 14 comandantes, 8 mayores, 21 capitanes, 33 tenientes y 85 sargentos, pertenecientes a la Guardia Nacional Bolivariana, al Ejército y a la Aviación, además de 12 oficiales de la Armada. Muchos otros están bajo arresto domiciliario. Y, desgraciadamente, algunos han muerto esperando su liberación.
El plan, según la información que llega desde el entorno de Marco Rubio, es claro: extraer a esos mandos militares y trasladarlos directamente a la Corte Penal Internacional de La Haya. Allí podrían relatar torturas, amenazas, condiciones infrahumanas y años de terror bajo el chavismo. Algo que hasta ahora ese tribunal no ha querido escuchar, llegando incluso a recibir a Delcy Rodríguez como si fuera una autoridad honorable.
Eso está a punto de cambiar. Incluso Donald Trump estaría dispuesto a retirar la financiación estadounidense a la Corte si continúa ignorando a las víctimas venezolanas.
El papel de Diosdado Cabello
Quien bloquea la liberación de los militares es Diosdado Cabello. Y no solo eso. Según información confirmada por Estados Unidos, Cabello visita personalmente las cárceles en algunas noches para amenazar a los presos. Les advierte que, cuando salgan, no hablen, no cuenten lo que han sufrido, no denuncien las torturas. Y añade una amenaza aún más grave: sus familias, incluso fuera de Venezuela, pueden pagar las consecuencias.
Es una amenaza mafiosa, propia de un criminal que sabe que el tiempo se le acaba.
¿Por qué no eliminar a Cabello?
La respuesta es inquietante. Estados Unidos sabe que unos 700.000 chavistas siguen armados en Venezuela. Eliminar a Cabello sin desarmar antes a esas milicias podría provocar una guerra civil inmediata. Algunos asesores confían en una rebelión interna militar. Otros consideran inevitable la intervención.
Por eso la presión continúa, día a día, sobre Delcy Rodríguez. El plazo es inamovible: 28 de febrero.
A los familiares que resisten frente a las cárceles: mantengan la esperanza.
Si todo sigue el curso previsto, antes de que termine el mes estarán todos fuera. Veremos en qué estado físico y psicológico. Veremos bajo qué amenazas intenta el régimen silenciarlos. Pero estarán en libertad.
Y esos generales, coroneles y comandantes serán clave para reorganizar las Fuerzas Armadas de Venezuela. Son el futuro del país.
Al pasado solo le queda una cosa: provocar miedo. Y hoy, créanme, quien más miedo tiene ya no son los presos. Son ellos.
Carta al Rey Felipe VI: una petición ciudadana
Miles de españoles piden que la Corona ejerza su papel constitucional con ejemplaridad e independencia.
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