David La Foz, un año de la tragedia: Acoso institucional que nos avergüenza y el grito del mundo rural
Hoy, hace exactamente un año, David La Foz decidió marcharse. Y digo “decidió” con un nudo en la garganta, porque sabemos que en realidad le empujaron para irse de este mundo. David era un joven agricultor activista de Belviche, un hombre de campo que amaba su tierra y quiso trabajar en ella desde los 15 años, en una época en la que todos sus compañeros huían a la ciudad en busca de un futuro que el medio rural parecía no ofrecer. Él se quedó, defendiendo el trabajo de la tierra y convirtiéndose en uno de los primeros en hacerlo.
El compromiso de David y el precio de la visibilidad
Quienes le conocieron le recuerdan por su enorme solidaridad. Fue de los primeros en ir a Valencia a quitar barro con su tractor por las calles de Catarroja después de la riada. Su compromiso le hizo importante dentro del movimiento de defensa de la tierra. Participó en manifestaciones, alzó su voz, y eso, lamentablemente, le puso en el foco. Y estar en el foco, cuando hay quienes quieren silenciarte, es peligrosísimo. Lo he vivido en mis propias carnes, pero yo ya tenía cuarenta o cincuenta años. A David, con veinte y pocos, le masacraron. No tienes la personalidad formada, no estás preparado para tanta presión.
¿Qué le hicieron? Lo que el sistema sabe hacer cuando quiere destruir a alguien: acoso institucional. David fue víctima de inspecciones de Hacienda, multas, sanciones que caían una tras otra, la pérdida de las ayudas de la PAC (Política Agraria Comunitaria) que eran vitales para su subsistencia. Y por si fuera poco, la policía le acusó de haber maltratado y empujado, llegando a pedir cárcel. Toda esta presión, toda esta maquinaria institucional, fue la que le llevó a quitarse la vida hoy hace un año.
Un documental para no olvidar: «Así, David Lafz»
Ante esta tragedia, la productora Dalia Films, de José Luis Rancaño, ha tenido la sensibilidad y la valentía de producir un precioso documental titulado «Así, David Lafz». Y lo han puesto en abierto en YouTube para que nadie pueda decir que no lo vio, que no lo sabía. Es un homenaje necesario y urgente a David La Foz, a su familia —especialmente a su padre, Javier La Foz, por su amor incondicional y su entereza— y a todos sus amigos.
José Luis Rancaño lo ha dicho claramente: David La Foz «podía ser perfectamente hijo de cualquiera de nosotros». Era un joven de veinte y pocos años comprometido con el mundo rural, con el campo, con sus tradiciones, con la forma de vida que le habían enseñado sus padres. Fue perseguido, sí, perseguido por su compromiso, por entender que las personas tenemos el derecho a manifestar nuestras opiniones políticas, a reivindicar aquello en lo que creemos. Y vivimos en un estado, en una sociedad, donde esto muchas veces se penaliza.
Pero el documental va más allá del homenaje personal. Es también un homenaje entusiasta a todos nuestros compatriotas agricultores, ganaderos, a la gente que sale a buscarse la vida en el mar, a quienes diariamente luchan por su subsistencia y por la nuestra. A quienes defienden sus tradiciones y su forma de vida. Y, permítanme que lo añada, es un documental que busca pegar un golpe en la mesa y poner en el foco a esta sociedad cobarde, a esta sociedad que se olvida de las cosas importantes, que olvida a sus compatriotas, que olvida a la gente que más está sufriendo, a los sectores que peor lo están pasando. Y uno de esos sectores es, sin duda, el sector primario, que cuenta con todo nuestro apoyo y colaboración.
La sociedad que silencia y la voz de los sin voz
Es una vergüenza que, habiendo tantas televisiones en este país, ninguna muestre esta realidad, salvo Dalia Films y Rancaño. Esa sensibilidad es la que nos hará ser mejores. Como dice José Luis, no es solo él, es todo su equipo, y somos todos nosotros, los que formamos esta comunidad de confidenciales. Hay una parte importante de esta sociedad que sabe lo que es importante, que sabe por qué merece la pena vivir y levantarse todos los días. Y la razón por la que no se les escucha es simple: no les ponen voz, les han silenciado los micrófonos, les han bajado las cámaras.
Nosotros nos dedicaremos, como línea editorial, a levantar las cámaras y a ponerle micrófono a todas esas voces silenciadas. No sé hasta dónde llegaremos, pero esa es la línea de Dalia Films y por ahí continuaremos. A este programa, a veces, deberíamos llamarle ‘Los Clausurados’ o ‘Los Cancelados’, porque aquí es donde encuentran espacio aquellos que no lo tienen en los grandes medios. Nuestros tertulianos, analistas de primera, no tienen cabida en las televisiones importantes. Pero aquí, en este espacio, tenemos cientos de miles de seguidores.
El documental «Así, David Lafz» ya está disponible en YouTube. Lo pueden buscar poniendo «David La Foz» o accediendo al canal de Dalia Films. También encontrarán el enlace directo en digitalcastillonconfidencial.com y en la descripción de este vídeo. Véanlo, difúndanlo. Es un acto de justicia y de memoria para que la tragedia de David no caiga en el olvido, y para que su grito por el mundo rural resuene fuerte.

