Orden de busca y captura contra Vito Quiles: la defensa denuncia una medida desproporcionada

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Lo que hemos conocido en las últimas horas sobre Vito Quiles no es un trámite menor ni una anécdota procesal. La policía fue a buscarle a su puesto de trabajo, en EDAT TV, y él mismo explicó que también habían acudido a su casa y que estaban intentando localizarle por Madrid para detenerle.

La orden, según se nos trasladó, procede del Juzgado de Instrucción número 32 de Madrid, cuya titular es la jueza Rosa María Freire. La pregunta es inevitable: ¿por qué se activa una orden de busca y captura contra un periodista cuando, según su defensa, no se le había citado previamente ni se había notificado nada a su abogado?

“No nos llegó ninguna citación, ni al domicilio de Vito ni a nuestro despacho de abogados”, afirmó su abogado, Juan Gonzalo Ospina.

Una orden de detención sin citación previa, según la defensa

El abogado de Vito Quiles fue claro. Están personados, dijo, en más de seis procesos judiciales, con abogado y procurador, y aun así no recibieron ninguna notificación. Ni en el domicilio de Vito ni en el despacho profesional de su defensa.

La medida, por tanto, plantea una cuestión de proporcionalidad. Ospina sostuvo que para acordar una orden de detención o una orden de búsqueda debe existir una necesidad proporcionada. Y añadió una reflexión inquietante: no entiende la proporcionalidad de la medida cuando se trata de una persona públicamente conocida, localizada y representada procesalmente.

El letrado vinculó la orden a un posible delito de calumnias, con una pena que situó entre seis meses y dos años, además de multa en caso de condena. Desde esa perspectiva, su crítica fue directa: no ve ajustado a derecho que se active una detención en estas condiciones.

La comparecencia voluntaria que el juzgado no aceptó

Hay un dato especialmente relevante. Cuando la defensa conoció por los medios que la orden de detención procedía de ese juzgado, acudió allí y puso a Vito Quiles a disposición del juzgado.

La respuesta, según Ospina, fue un rechazo. Les habrían indicado que no iban a recibir a nadie y que, si Vito aparecía, sería detenido. Para el abogado, eso es inusual porque, según explicó, si una persona reclamada por un juez comparece voluntariamente ante el juzgado, debería dejarse sin efecto la orden ante esa comparecencia.

La defensa interpreta que lo que se busca es la imagen de Vito detenido, incluso con grilletes, y que pase por el calabozo. Ospina fue más allá al advertir que no puede tomarse a la ligera que una persona pase 24 horas detenida.

Yo lo dije durante la conversación: esto no va de si a uno le gusta más o menos el trabajo de Vito Quiles. Va de si en España puede ponerse en marcha una maquinaria de detención contra un periodista por un asunto de calumnias cuando su abogado se ofrece a presentarlo ante el juez.

Otros procedimientos y archivos pendientes

El caso de Vito Quiles no se limita a esta orden. Su abogado explicó que existen varios procedimientos penales abiertos o tramitados. Uno de ellos es el de Sara Santa Olaya, relacionado con la supuesta agresión del cabestrillo. Ese asunto, según Ospina, fue archivado y ahora están a la espera de que lo confirme la Audiencia Provincial, ante la falta de indicios incriminatorios contra Vito.

También habló de otro procedimiento “contra el poder”, en referencia a la mujer del expresidente. Según explicó, también fue archivado porque de las imágenes no se podía desprender que se hubiera cometido un ilícito penal. En ese caso, la defensa está igualmente a la espera de que lo confirme la Audiencia Provincial de Madrid.

Ospina añadió que Vito sí presentó una denuncia contra Begoña Gómez, aunque ese procedimiento no lo lleva él. De hecho, afirmó que fue uno de los únicos procedimientos que no le aconsejó iniciar en ese momento, porque su criterio profesional era actuar con prudencia y esperar a que la Audiencia confirmara el archivo anterior antes de emprender nuevas acciones.

La tesis de la defensa: todo cambió tras el encuentro con Begoña Gómez

Vito Quiles sostiene que todo cambió tras su encuentro con Begoña Gómez. Pregunté a su abogado si esa percepción era cierta y su respuesta fue afirmativa: desde entonces, dijo, han visto una beligerancia mayor en todos los ámbitos de la administración.

Ospina citó sanciones vinculadas a la ley de seguridad ciudadana, filtradas según él, por unos supuestos 10.000 euros, relacionadas con una supuesta negativa a identificarse ante un policía. Añadió que tampoco se les habrían notificado.

También señaló una actuación de la Fiscalía que definió como beligerante, recurriendo decisiones de archivo y oponiéndose a sus posiciones. Y mencionó obstáculos procesales cuando han intentado facilitar comparecencias, como declarar por videoconferencia o por exhorto desde Madrid.

Entre los procedimientos que calificó de inusuales, citó uno por una supuesta estafa relacionada con un billete de tren, comprado para un trayecto en el que Vito se bajó en otro.

El coste personal del señalamiento

Hay una parte de este caso que no puede ocultarse bajo expedientes y autos. Vito Quiles tiene 25 años. Su abogado explicó que está viviendo un momento muy difícil y que ha hablado con su madre, con sus padres, con sus abuelos y con familiares.

El impacto no se limita al juzgado. Su entorno tiene que soportar que se le señale todos los días en televisión. Ospina lo resumió con una frase que conviene no olvidar: puede gustarnos más o menos el trabajo de un periodista, pero llevar esto al terreno personal, atacar y dañar, no hace bien a nadie.

Este caso, tal como lo ha expuesto su defensa, exige una explicación. Porque hoy es Vito Quiles. Mañana puede ser cualquier otro periodista o ciudadano. Y en una democracia, una orden de busca y captura no puede convertirse en un mensaje de advertencia.

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Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.

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