Manuel José de Frutos: el español que dio origen al gran clan maorí de los Paniora
Hay españoles cuya historia parece escrita para el cine y que, sin embargo, son prácticamente desconocidos en su propio país. Manuel José de Frutos Huerta es uno de ellos.
El historiador Paco Álvarez nos habló de este aventurero nacido en Valverde del Majano, Segovia, en 1811, cuya huella continúa viva al otro lado del mundo casi dos siglos después.
Manuel José decidió abandonar España y recorrer el mundo. Hacia 1830 llegó a Aotearoa, la actual Nueva Zelanda, concretamente a la región que hoy conocemos como East Cape. No podía haber viajado mucho más lejos.
Llegó, conoció aquella tierra y decidió quedarse.
Un segoviano entre los maoríes
Manuel José de Frutos se integró en la sociedad maorí, formó una familia y acabó convirtiéndose en una figura relevante dentro de aquella comunidad. Se casó con cinco mujeres y tuvo numerosos hijos y nietos, todos ellos maoríes.
Su historia no es la de un conquistador que llegó para imponer sus costumbres, sino la de un hombre que se mezcló con la población local y pasó a formar parte de ella.
Paco Álvarez lo definió como una prueba viva del mestizaje, uno de los rasgos que históricamente han caracterizado a los españoles cuando han llegado a otros lugares del mundo.
Según explicó durante el programa, Manuel José también se convirtió en una figura representativa de la resistencia frente a los ingleses. Sus descendientes, al tener ascendencia europea y maorí, estaban mejor protegidos frente a algunas de las enfermedades que llegaban desde Europa.
Con el paso de las generaciones, aquella familia fue creciendo hasta convertirse en uno de los clanes maoríes más numerosos e influyentes de Nueva Zelanda.
Los Paniora: los maoríes que se consideran españoles
Los descendientes de Manuel José de Frutos se conocen como Paniora, una denominación que significa españoles en su lengua.
Se calcula que actualmente son más de 20.000 personas. Conservan su identidad maorí, pero también recuerdan y reivindican su origen español.
Muchos de sus integrantes llevan Manuel o José como apellido o como parte de su nombre, aunque el concepto occidental de apellido no formaba originalmente parte de la tradición maorí.
Los Paniora mantienen símbolos directamente relacionados con España. Disponen de un escudo de apariencia española y su lema está escrito tanto en español como en maorí:
«Adelante para siempre».
Cada diez años celebran una gran reunión en la que pueden verse banderas españolas, sombreros cordobeses y caballos, incorporados a una tradición que recuerda el origen segoviano de su antepasado.
No se trata de un vínculo meramente simbólico. Los Paniora continúan desempeñando un papel importante en la sociedad maorí y algunos de sus integrantes han llegado a ocupar puestos de representación política en Nueva Zelanda.
Una tumba que sigue recibiendo peregrinos
Manuel José de Frutos murió en 1873, pero su memoria continúa presente.
Su tumba, situada en la colina de Taumata, se ha convertido en un lugar de peregrinación para sus descendientes. Allí acuden para recordarlo y dejar ofrendas.
También se conserva un olivo que, según la tradición familiar, fue plantado por él. El árbol se ha convertido en otro símbolo del vínculo entre Nueva Zelanda y España.
Ese vínculo también ha regresado a Segovia. Algunos descendientes de Manuel José han viajado hasta Valverde del Majano, donde ambas comunidades mantienen una relación de hermanamiento.
En el pueblo segoviano se plantó incluso un olivo procedente del árbol relacionado con Manuel José en Nueva Zelanda. Dos olivos situados en extremos opuestos del planeta recuerdan así una misma historia familiar.
Una historia de amor y mestizaje
La vida de Manuel José de Frutos demuestra que la presencia española en el mundo no puede resumirse únicamente mediante guerras, conquistas o conflictos.
Esta es, sobre todo, una historia de amor, integración y mestizaje.
Un hombre nacido en un pequeño pueblo de Segovia llegó a una tierra situada al otro lado del planeta, se integró entre sus habitantes y dio origen a una comunidad que todavía conserva con orgullo sus raíces españolas.
Resulta sorprendente que una historia de esta magnitud sea prácticamente desconocida en España. No consta que un presidente del Gobierno o un representante de la Corona haya realizado un gran gesto institucional para reconocer a esta comunidad y reforzar los vínculos con sus descendientes.
Los Paniora recuerdan a España. La pregunta es si España está recordando suficientemente a los Paniora.
Cada semana descubrimos españoles extraordinarios cuya memoria ha quedado enterrada bajo décadas de olvido. Manuel José de Frutos Huerta merece ocupar un lugar destacado en nuestra historia, no solo por lo que hizo, sino por el legado humano y cultural que continúa vivo casi dos siglos después.

