Paco Álvarez rescata la historia de Juder Pachá, el almeriense que conquistó Tombuctú
El historiador Paco Álvarez volvió a rescatar en el programa uno de esos nombres que España ha dejado fuera de su memoria colectiva: Diego de Guevara, nacido en Cuevas de Almanzora, en Almería, y conocido después como Juder Pachá.
Su vida parece escrita para una película. Nació en 1562 y, siendo todavía un niño, fue capturado por piratas berberiscos junto a otras 300 personas. Fue llevado a África para ser vendido como esclavo y sufrió la castración, práctica habitual con algunos menores esclavizados en aquella época.
A pesar de ese origen trágico, creció en la corte del sultán de Marrakech, se convirtió al islam y terminó ascendiendo hasta convertirse en general de sus tropas.
De esclavo a general
Paco Álvarez subrayó que no puede juzgarse aquella conversión desde la comodidad del presente. Diego de Guevara era un niño cautivo. Su origen cristiano fue borrado por las circunstancias, pero, según el historiador, nunca olvidó que era español. De hecho, hablaba español y recurrió a soldados españoles cuando tuvo que organizar su gran campaña hacia el sur.
Antes de aquella expedición combatió en la batalla de Alcazarquivir, en 1578, conocida como la batalla de los tres reyes. Después, el sultán de Marrakech quiso ampliar sus dominios hacia el imperio Songhai, en el actual Mali, y encargó la empresa a Juder Pachá.
El ejército que organizó estaba formado en buena medida por moriscos españoles, andalusíes y prisioneros españoles, además de unos 500 arqueros ingleses.
La expedición que cruzó el Sáhara
La campaña fue una hazaña militar. Juder Pachá tardó 135 días en cruzar el desierto del Sáhara con su ejército. El objetivo era alcanzar el corazón del África occidental.
La victoria llegó en la batalla de Tondibi, en 1590. Paco Álvarez recordó que Ortega y Gasset conocía la historia de Juder Pachá y consideraba aquella batalla como la más al sur ganada nunca por un ejército español en África. La precisión es importante: Juder servía al sultán de Marrakech, pero buena parte de sus tropas eran españolas o de origen hispánico.
Tras la victoria, conquistaron Mali y entraron en Tombuctú, una ciudad clave por su comercio y su cultura. En el programa se recordó además que la mezquita de Tombuctú, patrimonio de la humanidad, fue construida por Es Saheli, arquitecto andalusí de Guadix, en Granada.
Los arma, descendientes de españoles en Mali
Una de las partes más llamativas del relato fue la huella que aquella expedición dejó en Mali. Muchos de aquellos hombres se quedaron allí, formaron familias y dieron origen a una comunidad que todavía conserva memoria de ese pasado.
Paco Álvarez explicó que los arma, una etnia de Mali, se consideran descendientes de aquellos españoles. Conservan incluso algunas palabras de raíz española o andalusí y se identifican con la herencia de Juder Pachá, aunque en realidad no pueden descender directamente de él, sino de miembros de su ejército.
El dato es poderoso: alrededor de 20.000 personas se consideran descendientes de aquel contingente hispánico.
Un héroe sin reconocimiento en España
Juder Pachá fue llamado de vuelta a Marrakech en 1598, porque el sultán temía que pudiera independizarse en Mali. Después marchó a Fez, donde murió en 1605, el mismo año en que se publicó El Quijote.
Y, sin embargo, en España apenas tiene reconocimiento. No hay grandes monumentos ni memoria pública para una figura cuya vida reúne tragedia, aventura, poder, conquista y huella cultural.
Paco Álvarez lo resumió con una idea muy significativa: quizá sus verdaderos monumentos sean los arma, esos descendientes lejanos que aún conservan en Mali una parte olvidada de España.

