Diosdado Cabello: Al borde de la muerte y aferrado al poder

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Señores, tenemos información exclusiva de fuente absolutamente fiable que asegura que el estado de salud de Diosdado Cabello es muy grave, tan grave que podría morir en cualquier momento. Una revelación que pone en jaque al régimen venezolano y que contrasta, curiosamente, con la farsa que parece escenificar su compañera de partido, Delsy Rodríguez.

La farsa de Delsy Rodríguez frente a la cruda realidad de Cabello

Resulta llamativo cómo Delsy Rodríguez ha intentado usar una supuesta afección de salud para justificar su posible salida del poder. Con una voz quebrada, ha declarado tener «un dolor interno muy profundo» y una «afección de salud», presentándose con médicos a su alrededor que, según ella, le prohíben ciertas actividades. Sin embargo, inmediatamente después, se la ve haciendo campaña, lo que es su costumbre, buscando dar pena y manipular la opinión pública. Hay quien asegura que esta comunicación sobre su enfermedad no es casual; Delsy Rodríguez, quien ya ha robado bastante y tiene cuentas en Suiza y Dubái, lo que quiere es dejar la presidencia bajo la tutela de Estados Unidos. La excusa de «estoy en las últimas, voy a morir, dejadme marchar» podría ser su estrategia para escapar de la justicia.

Esperemos que, hasta que un gobierno democrático llegue a Venezuela, se le persiga y se le meta en prisión si Estados Unidos no lo hace antes.

Pero mientras Delsy juega su baza de grave estado de salud, el que realmente está grave, y no lo cuenta, es su número dos, Diosdado Cabello.

La enfermedad mortal de Diosdado Cabello

La información nos llega directamente desde Venezuela y del entorno de Diosdado Cabello. A sus 63 años, sufre desde hace años una enfermedad arterial que no se trata y que ha ido deteriorando su estado de salud hasta la situación actual. Nos informan que padece una enfermedad arterial oclusiva coronaria, es decir, una arterioesclerosis severa que le tapona dos arterias y una tercera está también buena parte de ella obstruida.

Sus excesos con la comida, las grasas, el alcohol y otras sustancias le han llevado a esta crítica situación. Nunca ha querido hacer caso a los médicos ni tomar medicación, y cuando la empieza, la abandona. Mucho menos ha querido operarse, algo que los médicos le han dicho que debería haber hecho de forma urgente hace ya algunos años.

Esta mala situación de salud que arrastra Diosdado Cabello ha ido empeorando de forma alarmante hasta el punto que hoy en día le obliga a viajar a todas partes junto a un cardiólogo. No sale de casa sin estar acompañado de un especialista y de un equipo especial de recirculación extracorpórea. Hemos consultado a médicos para entender qué es esto: es un dispositivo médico de soporte vital que reemplaza temporalmente la función del corazón y de los pulmones, desviando el flujo sanguíneo fuera del cuerpo para oxigenarlo, filtrarlo y devolverlo al organismo. Esta máquina, junto al cardiólogo, no se separa de Diosdado Cabello cuando sale de su domicilio.

Ya ha tenido sustos anteriormente, breves paradas cardíacas. Si vuelve a ocurrir, si su corazón se para, seguiría vivo, conectado a esta máquina. Incluso podría ser operado mientras está conectado a ella.

El secreto de su enfermedad y sus temores

Las fuentes de toda solvencia nos aseguran que Diosdado Cabello mantiene esta grave situación de salud en relativo secreto. Lo saben solo su núcleo más personal, familiar y político, incluidos Delsy y Jorge Rodríguez, pero no se prodiga contándolo. Jamás lo haría en público como Delsy Rodríguez.

La situación de Diosdado Cabello es tan grave que, por las noches, nos dicen que duerme siempre con personal sanitario a su lado para evitar sustos como convulsiones o breves paradas cardíacas. Esa persona a su lado, con aparatos médicos y esa unidad especial de recirculación extracorpórea, lo acompaña toda la noche. Y no es fácil, porque Diosdado Cabello sigue temiendo por su vida y no duerme dos veces en el mismo lugar. Sigue haciéndolo a día de hoy en lugares distintos, por ejemplo, en la embajada de Cuba, en la embajada de España, en la de China o en búnkers distribuidos en diferentes lugares de Caracas. Por lo tanto, ese equipo sanitario, esos médicos y esa maquinaria le siguen allá donde va.

¿Por qué no se ha operado? Los médicos se lo preguntan una y otra vez. Nos dicen que le han propuesto varias veces ponerle stents para dilatar las arterias y mantenerlas abiertas, pero siempre dice que no. Sus razones son dos:

Primero, no quiere abandonar el poder ni un solo día. Tiene miedo a que puedan acabar con su vida una vez anestesiado, a que alguno de sus numerosos enemigos, incluyendo en ello al Cártel de los Soles, aproveche esa intervención para acabar con él.

En segundo lugar, no se fía de dejar el poder durante varias semanas mientras se recupera y que lo ocupe una tercera persona. Los negocios de Diosdado, ya saben cuáles son: el tráfico de drogas, el tráfico de oro, el tráfico de dinero y de personas. Teme que todo eso pueda ser destruido por Estados Unidos si abandona su lugar de capo de esa organización criminal.

No olviden que en los últimos días, varios congresistas republicanos han pedido expresamente a Donald Trump que detenga y juzgue a Diosdado Cabello, especialmente después de ver esas imágenes en las que retiene a un grupo de rescatistas de Estados Unidos y no les deja pasar en La Guaira.

Las horas para Diosdado Cabello parece que están contadas. Quizá no hará falta extraerle, ni siquiera detenerle. Quizá la naturaleza se lo llevará al infierno.

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