Azabache celebra el regreso de María Corina Machado y pide reconstruir las instituciones antes de votar
El regreso de María Corina Machado ha sacado de nuevo a los venezolanos a la calle. Azabache, activista venezolana, me ha contado en el programa que se alegra de ver esa movilización y reconoce sin reservas el liderazgo de Machado. Pero plantea una pregunta decisiva: ¿basta con convocar elecciones para que vuelva la democracia?
La alegría por el regreso de Machado
Azabache describió la aparición pública de la dirigente opositora como una «inyección de moral». A su juicio, Machado es hoy la líder de la oposición venezolana con mayor reconocimiento dentro y fuera del país. La movilización que provoca, dijo, demuestra que conserva la capacidad de reunir a quienes reclaman libertad.
La activista también analizó la dimensión comunicativa del regreso: la expectación previa, la presencia en los medios y el simbolismo de su aparición. No lo presentó como una crítica al liderazgo de Machado. Al contrario: insistió en que ese liderazgo es indiscutible y en que ver de nuevo a la gente en las calles le produce alegría.
Su advertencia: votar exige garantías
La parte más importante de su intervención llegó después. Azabache sostuvo que una elección celebrada con las instituciones heredadas del chavismo no garantizaría por sí sola un cambio democrático. Señaló al Tribunal Supremo, al Consejo Nacional Electoral y a la falta de poderes independientes. Cambiar los nombres al frente de esos organismos, advirtió, no bastaría si sus reglas y funcionamiento continúan sometidos al mismo poder.
Lo expresó con una imagen muy clara: votar sin instituciones democráticas sería como tirarse a una piscina sin agua. Su preocupación es que una convocatoria precipitada pudiera dar apariencia de normalidad a un sistema que ella considera intacto. Por eso rechazó convertir el calendario electoral en el único criterio para medir la transición venezolana.
En nuestra conversación mencioné el debate sobre si las elecciones deberían celebrarse en 2027 o más tarde. Azabache no fijó una fecha concreta. Su respuesta fue que primero debe restaurarse el Estado de derecho: tribunales, autoridad electoral, seguridad y reglas capaces de proteger el resultado. Después, dijo, llegará el momento de votar, cuando cada voto pueda valer de verdad.
Una transición que, según ella, va más allá de las urnas
Azabache reclamó también revisar la estructura constitucional e institucional construida durante el chavismo y apartar de los aparatos del Estado las influencias extranjeras y los grupos armados que, según denunció, condicionan la vida política venezolana. Son afirmaciones y propuestas de la entrevistada; su tesis central es que la legitimidad de un nuevo Gobierno depende de que pueda ejercer el poder con garantías reales.
La activista relacionó esa inquietud con lo ocurrido en otros países latinoamericanos, en especial Brasil. Habló de redes políticas del llamado «socialismo del siglo XXI» y expresó su desconfianza ante procesos electorales que considera vulnerables. Sus comentarios sobre Brasil son una interpretación política de la invitada, distinta del análisis específico de las denuncias electorales que abordamos en el artículo principal del programa.
Su mensaje, en definitiva, no fue «hay que votar pronto» a cualquier precio. Celebró el regreso de María Corina Machado y pidió construir primero un marco democrático que permita a los venezolanos votar con garantías. Esa es la condición que puso en primer plano durante la entrevista.
Vea la intervención de Azabache en el programa del 27 de octubre, desde aproximadamente el minuto 14.



