En España es Indra quien nos da los resultados electorales sin que nadie más cuente los votos

Pilar Baselga reclama que las actas de las mesas electorales sean el centro de la comprobación de los resultados y cuestiona el papel de Indra en la información que se difunde durante la noche electoral. En mi conversación con ella, sostiene que esos datos se aceptan después sin la revisión que considera necesaria.
Le planteo una pregunta que atraviesa toda la conversación: qué se comprueba después de la noche electoral y qué valor tienen los resultados que vemos en las pantallas. Baselga sitúa ahí su crítica. No acusa de forma general a los ciudadanos que cuentan las papeletas en las mesas; dirige sus sospechas hacia la transmisión y agregación posterior de los datos y hacia la actuación de quienes deben verificar las actas.
Lo provisional no es lo definitivo
Baselga distingue entre el recuento en las mesas y el escrutinio general posterior. Lo resume con una fórmula: «La primera votas y la segunda sumas». Según explica, el problema que lleva denunciando desde 2019 no está, por regla general, en quienes abren las urnas y cumplimentan las actas.
«En las mesas electorales la mayoría lo hacen bien», afirma. También dice haber hablado con personas que transmiten los resultados mediante dispositivos electrónicos y considera que realizan correctamente esa tarea. Su acusación comienza en el paso siguiente: sostiene que los datos entran en el sistema de Indra sin un control posterior suficiente.
Su tesis es que Indra ofrece los resultados electorales sin que después se compruebe debidamente su correspondencia con las actas. La invitada llega a afirmar que la empresa elabora los resultados que quiere y exige que los partidos cotejen las cifras con las actas.
Durante la entrevista insisto en la diferencia entre los datos de la noche electoral y su comprobación posterior. Baselga recuerda que los primeros se denominan provisionales y reprocha a los partidos que los asuman políticamente como definitivos desde el primer momento.
La revisión que exige: abrir las actas y sumar
Le pregunto qué debería hacerse en el escrutinio general. Su respuesta se centra en abrir los sobres con las actas y leer los resultados de cada mesa, partido por partido, ante el público. Según su interpretación de la ley, esa lectura debe hacerse en voz alta y permitir que se contabilicen todas las cifras, también las de las candidaturas con menos votos.
Baselga describe un procedimiento largo y tedioso, pero rechaza que esa dificultad justifique sustituirlo por otro. En su explicación, el escrutinio incluye el tratamiento del voto CERA y la suma de las actas de las mesas. Es en esta segunda parte donde sitúa la supuesta falta de comprobación.
Como antecedente, menciona una denuncia de Vox en Sevilla en 2015 y atribuye a la Junta Electoral Provincial una respuesta según la cual se utilizaba un «procedimiento abreviado» por comodidad.
También reconoce límites en su conocimiento. Cuando habla de una posible revisión completa en Badajoz en las elecciones de 2023, admite que no estuvo presente y que no cuenta con conocidos que se lo hayan confirmado.
El reproche a PP y Vox
Una parte de mis preguntas se dirige a la respuesta de la oposición. Si Baselga considera que existe ese problema, ¿por qué PP y Vox no encabezan las reclamaciones? Ella responde que habría que preguntárselo a sus dirigentes y asegura que ha trasladado personalmente ese reproche a representantes de Vox.
Baselga critica a PP y Vox por aceptar el procedimiento que denuncia, aunque reconoce que no sabe por qué actúan así. Va más lejos al expresar su convicción de que a Vox le habrían quitado «20 o 30 diputados».
Su exigencia política es que los partidos revisen las actas, reclamen y no den por cerrada la comprobación de las cifras.
Qué dice sobre los jueces y las papeletas
Le pregunto también si cree que los jueces actúan con intención de engañar o si optan por la vía más sencilla. Baselga introduce entonces una distinción respecto de sus acusaciones más amplias: dice que no cree que estén intentando defraudar a nadie, sino que, a su juicio, aceptan por comodidad los datos procedentes del Ministerio del Interior.
La conversación aborda además qué debe conservarse para comprobar una elección. Ante mi pregunta sobre la destrucción de papeletas, Baselga responde que el documento decisivo es el acta. Defiende que la revisión debe apoyarse en esos documentos, que recogen el resultado de cada mesa, y no en una acumulación posterior de papeletas anónimas.
Pese a su desconfianza, Baselga llama a participar en las elecciones. Su posición no es abandonar las urnas, sino votar y vigilar el proceso. También expresa un rechazo tajante al voto por correo.
Cierro la conversación reclamando transparencia electoral. Mi exigencia es que las preguntas sobre las actas, las sumas y los controles puedan recibir respuestas comprobables. Exijo que se abran las actas, se sumen públicamente los votos y se responda a las preguntas sobre los controles del escrutinio.
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