Críticas a la Casa Real por incomprensión de su papel y gestos inapropiados

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Y no me negarán, queridos lectores, que el enemigo, en ocasiones, se encuentra en casa. Lo hemos dicho en numerosas ocasiones, y hoy, con una profunda amargura, debo volver a señalar a la Casa Real como epicentro de una incomprensión que me cuesta, sinceramente, asimilar. No logro comprender cómo, en los momentos de mayor incertidumbre y desafío para nuestra nación, quienes deberían ser un faro de unidad y sensatez parecen empeñados en arrastrar su propia imagen, y con ella, la de la institución que representan.

Gestos que duelen a España

La falta de tacto, la ausencia de una lectura adecuada del momento que vive España, se ha manifestado en gestos que son, cuanto menos, desafortunados. Permítanme recordarles dos episodios recientes que, a mi juicio, son una clara muestra de esta preocupante deriva.

El primero, y aún escuece en la memoria colectiva, ocurrió durante la semifinal del Mundial de fútbol, cuando España se enfrentaba a Francia. En un momento de fervor nacional, de apoyo incondicional a nuestra selección, ¿qué vimos? Pues que la reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, se vistieron con la bandera francesa. Lo están viendo, o al menos, así lo hemos podido constatar. Un auténtico recochineo muy desagradable, un desprecio velado a la camiseta que representaba a todos los españoles en un evento de tal magnitud. ¿Es acaso tan difícil comprender el simbolismo de la vestimenta en un acto público, especialmente cuando se ostenta la máxima representación del Estado? Parece que sí.

El segundo episodio, no menos llamativo, tuvo lugar durante una recepción en Marivent, con la presencia de la reina Sofía. Mientras la situación del país y las presiones externas se intensifican, ¿con qué atuendo apareció Su Majestad? Pues con un caftán, el típico vestido de Marruecos y de otros lugares similares.

La responsabilidad de los asesores

Entiendo que la Reina emérita, doña Sofía, con la edad que tiene y todo lo que ha aguantado a lo largo de su vida, merece todos nuestros respetos. No dudo de su buena fe, ni de su compromiso. Pero, ¿dónde están los asesores? ¿Dónde está el equipo que debería velar por la imagen y el mensaje de la Casa Real? Nadie le puede decir a la Reina Sofía: «Miren, no es el mejor momento para vestirse de árabe con la que está cayendo». Nadie parece estar ahí para indicarles la idoneidad o no de ciertos gestos, de ciertas vestimentas, en un contexto tan delicado como el actual.

Es incomprensible que, ante la escalada de agresiones de Marruecos y la situación que vivimos en Ceuta y Melilla, con una guerra híbrida en marcha, la Casa Real permita este tipo de simbolismos. Parece que no, que nadie les advierte, y así, lamentablemente, se les hace hacer un poco el ridículo. Es una pena, porque si hay alguien en esa casa que merece todos los respetos, quizás sea ella.

Una imagen que se arrastra

La imagen de la Familia Real, lo sabemos, ya se arrastra sola por el peso de acontecimientos pasados y la inacción presente. Pero lo más preocupante es que, con estos gestos, con esta aparente falta de sensibilidad y comprensión de su papel, la ayudan a arrastrar aún más.

¿Acaso no son conscientes del mensaje que se envía a la ciudadanía? ¿De la frustración que genera ver cómo, mientras el país se enfrenta a desafíos cruciales para su soberanía y seguridad, los símbolos de la nación parecen bailar al son de una melodía desafinada?

Solo puedo pedir, rogar, que aprendan. A ver si aprenden, por favor, a ver si aprenden. Porque es tremendo ver cómo arrastran la imagen de la Familia Real. Es hora de que entiendan que su papel va más allá de los protocolos, que cada gesto, cada atuendo, cada aparición pública tiene una resonancia que, en estos tiempos, no podemos permitirnos el lujo de ignorar. La monarquía, si quiere sobrevivir, debe ser ejemplar, y eso implica, antes que nada, comprender a España y a los españoles.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • Presión internacional y crítica a la inacción española ante Marruecos y la soberanía.
  • Reingreso de yihadistas expulsados de España y liberados por Marruecos.
  • Ceuta como vector de infiltración islamista y militar.
  • España, tratada como país no Schengen en aeropuertos de Italia.
  • Restricción, malestar e indignación de las Fuerzas Armadas y Policiales en Ceuta.
  • Marruecos y la ‘Guerra Híbrida’ contra España.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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