FRANCISCO BENDALA: El Rey Juan Carlos obedeció órdenes de EEUU y entregó el Sáhara a Marruecos, como ahora su hijo en Ceuta
El Sáhara, una traición orquestada por EE.UU. y Juan Carlos I: ¿Un reflejo de lo que hoy vivimos en Ceuta?
Mis amigos, la historia, aunque a veces se empeñen en olvidarla, es un espejo que nos muestra los caminos ya andados y, en ocasiones, los peligros que se repiten. Muchos de ustedes, en sus mensajes, han traído a colación un episodio que marcó nuestra nación: la famosa Marcha Verde de 1975. Un evento que, a la luz de los recientes acontecimientos en Ceuta, adquiere una resonancia escalofriante. Aquello, queridos confidenciales, fue algo similar a lo que hemos presenciado en nuestra ciudad autónoma: una invasión de civiles a territorio español.
En 1975, el Sáhara era tan español como cualquier provincia de España. Sin embargo, las tropas españolas, que deberían haber defendido ese territorio con uñas y dientes, no aparecieron. Se retiraron. Y Marruecos se quedó con el Sáhara. Aquello, me atrevo a decir, fue un acuerdo, un pacto. Y hoy, en Ceuta, creo que estamos ante una situación idéntica, un nuevo pacto que se gesta en las sombras.
Para entender la magnitud de lo que ocurrió entonces y su paralelismo con el presente, contamos hoy con la perspicaz visión de nuestro colaborador, el teniente coronel Francisco Bendala, un hombre que no solo fue militar y miembro de la inteligencia española, sino que además estuvo destacado durante años precisamente en aquella zona.
La Marcha Verde y el papel de Juan Carlos I
El 6 de noviembre de 1975, 350.000 civiles, organizados por el entonces rey de Marruecos, Hassan II, el padre del actual monarca, forzaron a España a abandonar el Sáhara. Pero no nos engañemos, aquello no fue una coincidencia ni una improvisación. Estaba pactado, y pactadísimo. No solo con el gobierno de entonces, sino, y esto es lo verdaderamente crucial, con Juan Carlos I.
Nuestro colaborador, Francisco Bendala, nos ha detallado cómo el entonces Príncipe hizo un viaje relámpago a El Aaiún el 2 de noviembre de 1975. Ya en funciones de Jefe de Estado, pues la agonía de Franco había propiciado el traspaso de poderes. ¿Por qué ese viaje? Porque las tropas españolas desplegadas allí –la Legión, los Regulares, los Nómadas– estaban dispuestas a defender el Sáhara. Tenían la voluntad de vencer lo que se les venía encima. Y no olvidemos que aquella Marcha Verde, aunque de civiles, estaba perfectamente dirigida e infiltrada por militares marroquíes que conducían a la gente hacia el objetivo.
El verdadero problema que se le planteaba a Juan Carlos I y, atención a este dato, a los Estados Unidos, era que las tropas españolas hicieran lo que tenían que hacer: defender una provincia española. Para evitar esa confrontación, fue para lo que Juan Carlos I realizó ese viaje relámpago. Con el ascendiente y el crédito que le venían de ser el heredero de Franco, se presentó en El Aaiún.
Allí, según la información de Francisco Bendala, se produjeron dos hechos de capital importancia. Juan Carlos I traía órdenes directas de Estados Unidos de que aquello no podía terminar en una confrontación bélica. Él fue allí y, primero, realizó una ceremonia pública, cara a la galería, de la que existen fotografías. Pero después, se reunió en el casino militar con los mandos, desde generales hasta capitanes.
En esa reunión, les dirigió un discurso muy breve y rápido, con una frase que, según Bendala, no se le ha dado la importancia que merece: no merecía la pena poner en peligro ninguna vida humana. Unas palabras que dejaban entrever su postura: no estaba por la labor de defender militarmente aquella parte de España.
Pero la cosa no quedó ahí. Hubo una reunión posterior con los mandos militares superiores, los generales y coroneles que ostentaban el mando real de la Legión, Nómadas e Irregulares. En esa reunión, y ante el ambiente de la oficialidad joven y las tropas, que querían defender aquello hasta lo imposible, Juan Carlos I les dijo que sujetaran a las tropas, que obedecieran, y que en ese caso harían carrera. Estamos hablando de una clara estrategia para desmovilizar la resistencia.
La traición de 1975 y el paralelismo con Ceuta y Melilla
Al cabo de unos días, Juan Carlos I regresó a España, y poco después se hizo pública la entrega del Sáhara y el repliegue de todas las fuerzas españolas, la famosa Operación Golondrina. Una operación cuyo objetivo inicial era la defensa del Sáhara, pero que dio un giro de 180 grados para convertirse en su abandono.
El Sáhara, nos dice Francisco Bendala, se entregó por una traición manifiesta de Juan Carlos I, ya en funciones de Jefe de Estado, a España. Entregó un territorio netamente español, como hoy lo son Ceuta y Melilla, sin necesidad real, solo por su temor y su deseo de consolidarse en el poder. La razón de fondo: Estados Unidos, en cuyas manos se había dejado, les dijo que aquello estaba entregado y que debía pactarse. Era un «regalo» que debían hacer a su gran aliado, Marruecos, además de asegurarse los sulfatos del Sáhara.
Esta situación está perfectamente documentada, incluso con las conversaciones que Juan Carlos I mantenía con el embajador estadounidense en Madrid, informándole del ambiente y de quienes podrían oponerse. Todo aquello se truncó con ese viaje, con esa promesa de hacer carrera, y a partir de ese momento, la disciplina se impuso y la oficialidad obedeció.
Cincuenta y un años después, la situación es «curiosísima». Estados Unidos vuelve a estar en la sombra, y el hijo de Hassan II, el actual Mohamed VI, es el protagonista del otro lado. Francisco Bendala cree que es totalmente posible que desde Estados Unidos se le esté diciendo al rey Felipe VI que no actúe en Ceuta, y que, además, él mismo no tenga ganas de hacerlo, porque, como ya hemos adelantado, hay un pacto.
Aquellos famosos Pactos de Madrid de noviembre del 75 nunca pasaron por las Cortes, nunca fueron aprobados por el Parlamento, nunca se publicaron en un boletín oficial, pero se llevaron a efecto y supusieron la entrega del Sáhara. Estamos en la misma situación. Hemos tenido una «Marcha Verde» en Ceuta. Cuando «tocaron la corneta», entraron 80.000, y cuando la volvieron a tocar, salieron 70.000, dejando a 10.000 para «guarrear toda Ceuta», con el objetivo de que los españoles de la ciudad se aburran, se descorazonen y, ante la falta de apoyo, terminen largándose, vendiendo lo que puedan, como les ocurrió a los pieds-noirs en Argelia.
El interés de Estados Unidos en Ceuta
Por supuesto, Estados Unidos está interesado en esto. ¿Por qué? Porque Ceuta, no lo olvidemos, es la llave del Estrecho de Gibraltar. Tienen media llave con Gibraltar, una base militar inglesa, su «primo hermano». Necesitan justo lo que hay enfrente: Ceuta. Después vendrá Melilla, pero de entrada, Ceuta. Además, le hacen un favor a su gran aliado, Marruecos.
La debilidad actual de España, la desunión, la crispación y los enfrentamientos internos, nos colocan en una situación similar a la agonía de Franco, donde «no había jefe y no se sabía bien por dónde tirar».
Hay una frase que el teniente coronel Francisco Bendala ha recordado, pronunciada por Hassan II a Juan Carlos I: «El tema de Ceuta y Melilla se tiene que resolver en la próxima generación». Es decir, «yo no lo he resuelto, yo he resuelto el del Sáhara que te lo he quitado. En la próxima generación, los marroquíes tienen paciencia, que se resuelva Ceuta y Melilla». Ese momento ha llegado, y nos pilla, como se dice, «con el carrito del helado».
Es crucial entender la mentalidad marroquí. Y al igual que en la Marcha Verde, en la invasión de Ceuta también hubo militares y servicios de inteligencia marroquíes infiltrados, pastoreando a los civiles para lograr sus objetivos. Esto es grave, muy grave, y la historia nos lo advierte.
Otras noticias destacadas del programa de hoy
- La orquestación de la invasión de Ceuta: Se revelan los nombres de Fat Ali el Jimá y André Azoulay como cerebros detrás de la operación, con presuntos vínculos con el Mossad y el ataque Pegasus.
- Chantaje marroquí a España: Marruecos utiliza la inmigración como moneda de cambio para exigir respeto a su tradición religiosa y la legitimidad de Mohamed VI, con el gobierno de Sánchez cediendo a sus demandas.
- Geopolítica de la invasión de Ceuta y falta de apoyo europeo: La invasión se analiza como un movimiento geopolítico organizado por Marruecos con apoyo de Israel y EE. UU., mientras Europa se desentiende de la defensa de la frontera española.
- Reclamación marroquí de Ceuta y Melilla: Se analiza la estrategia a largo plazo de Marruecos para anexionar Ceuta y Melilla, considerando el momento actual como clave para esta reclamación histórica.
- Alerta sanitaria y de seguridad en Ceuta: Se denuncian brotes de sarna y otras enfermedades infectocontagiosas entre los inmigrantes indocumentados, afectando a la policía y generando preocupación por la salud pública.
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