El Genocidio Silencioso de China y la Extracción Forzada de Órganos: Una Realidad Ignorada

Composición editorial sobria: silueta de una persona meditando, con elementos gráficos que sugieren opresión y la forma de órganos, simbolizando la persecución de Falun Gong y la extracción forzada de órganos en China.
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Nos vamos a conocer el mayor genocidio que se está llevando a cabo en el mundo y del que nadie habla. Una realidad incómoda que los estados, por intereses económicos, prefieren ignorar.

La Falsa Imagen de Pedro Sánchez y la Complicidad con China

Es curioso cómo Pedro Sánchez se ha erigido una imagen falsa como defensor de los derechos humanos y adalid de la democracia. Nos intenta vender la impresión de ser el último mohicano frente a los malvados oligarcas. La realidad, sin embargo, es otra. Desde que está en Moncloa, ha intensificado sus acuerdos con el gobierno de la República Popular China, con el Partido Comunista Chino, como nunca lo hizo ningún líder europeo. Hablamos de 19 acuerdos bilaterales y cuatro viajes oficiales a China en muy pocos años.

Es el mismo Sánchez que nunca habla de la masacre de Tiananmén, aquel 4 de junio de 1989, cuando tanques del ejército chino masacraron a ciudadanos, la mayoría estudiantes. Las cifras de asesinados van desde los 2.600 que estimó Amnistía Internacional hasta más de 10.000 según otras ONGs. Aquella imagen dio la vuelta al mundo, pero parece que ni a Sánchez ni a otros dirigentes les importa, sobre todo a la hora de hacer negocios.

El Genocidio Lento contra Falun Gong

Y sin embargo, en China se sigue llevando a cabo un genocidio lento durante más de 20 años para acabar con un grupo social, religioso y espiritual que se llama Falun Gong. Es una historia que hemos comentado alguna vez. Falun Gong es una práctica espiritual que nació en 1992 y que el régimen ha querido estigmatizar y cosificar como una secta destructiva. A partir de ahí, bajo la excusa de que son lo peor para el régimen, se les detiene, se les tortura, se les asesina. Se calcula que más de 100 millones de personas están perseguidas en China por pertenecer a este grupo espiritual.

Pero lo más macabro de este genocidio es lo que hay detrás: el gran negocio del trasplante de órganos. Hablo de pulmones, hígados, corazones, órganos de todo tipo para ese mercado internacional del que China es el número uno. Sandra Flores, directora de Depo Times, me lo confirmaba: es, posiblemente, el genocidio más relevante desde la Segunda Guerra Mundial por su alcance.

En 1999, cuando se lanzó la persecución, había 10 millones de personas practicando Falun Gong en China, muchos de ellos afiliados al Partido Comunista Chino. ¿Por qué? Porque en sus primeros años, Falun Gong era recomendado por el propio gobierno chino debido a sus enormes beneficios para la salud, la paz y la productividad. Pero de un día para otro, la persecución fue brutal. Las detenciones fueron masivas en estadios, y no solo se perseguía a los practicantes, sino también a sus familiares, a sus hijos, a quienes se les impedía acceder a la educación y se les echaba de los trabajos. Todo para acorralarlos y forzarlos a renunciar a la práctica.

El Macabro Negocio de los Trasplantes de Órganos

El gobierno chino se encargó de inculcar en la mente de otros que los practicantes de Falun Gong eran vagos o una secta destructiva. Pero la verdad es que el chino de origen es culturalmente reacio a donar sus órganos, ya que consideran que deben fallecer y llevarse su cuerpo entero. No existe un sistema de donación organizado como el español. Cuando en los años 80 empezaron a extraer órganos de presos ejecutados, no había suficiente para justificar la infraestructura que hoy existe. ¿Cuándo se justifica? Cuando empieza la persecución a Falun Gong.

El fin de la persecución es el exterminio de los practicantes de Falun Gong. ¿Por qué esa inquina? Porque la práctica de Falun Gong está basada en los principios de verdad, benevolencia y tolerancia, y en la práctica de cinco ejercicios. Falun Gong lo que hace es que pone juntas la tradición budista y daoísta milenaria que el Partido Comunista Chino aplastó cuando llegó al poder en 1949.

Las dictaduras comunistas tienen un manual: erradicar la cultura, desarraigar a la gente de sus raíces y sus valores para poder implantar la cultura del partido. Después de la masacre de Tiananmén, el Partido Comunista Chino tuvo que lavar su imagen y permitió un poco más de libertad, y fue entonces cuando florecieron prácticas espirituales como el Taichí y Falun Gong. Esta última fue la primera vez desde 1949 que el pueblo chino volvía a tener acceso a su cultura, sus raíces y sus valores más antiguos. Aquello fue brutal.

Hoy, Falun Gong se sigue practicando en la clandestinidad y escondidos, lo que dificulta contabilizar las víctimas. Cuando detienen a un practicante, no da su nombre por miedo a las represalias a su familia. Luego, le sacan los órganos y creman su cuerpo, desapareciendo sin dejar rastro.

La Complicidad Internacional

Recuerdo la conversación que captaron las cámaras de televisión entre Xi Jinping y Putin sobre trasplantes de órganos y lo bien que van para rejuvenecer. Nadie quiso pedir explicaciones a dos dictadores, ¿verdad? Lo cierto es que médicos chinos aprenden en España el oficio del trasplante de órganos. Se les invita a congresos, a sesiones de formación, auspiciados incluso con la colaboración de la Organización Nacional de Trasplantes. Esto se conoce desde 2006, cuando los investigadores David Kilgour y David Matas destaparon esto, presentando pruebas y 250.000 firmas de españoles en el Congreso de los Diputados. La lógica perversa es que se les ayuda para que «corrijan» sus comportamientos, pero lo que ha sucedido es lo contrario: China ha exportado métodos autoritarios.

Incluso el Vaticano ha sido cómplice. En tiempos de Francisco, se invitó a Jan Wefu, líder de trasplantes en China, a una conferencia en el Vaticano sobre el «éxito» de los trasplantes en China. Hablamos de trasplantes de vivos o de gente asesinada para ser trasplantada. Las clínicas chinas de trasplantes se anuncian sin ningún pudor, a precio de casi al peso: 150.000, 200.000 euros por un riñón, hígado, pulmón o corazón.

Es totalmente público. Hay más de 500 hospitales en China que realizan trasplantes de órganos y lo anuncian con su tabla de precios. Y lo más grave es que son hospitales públicos. No es tráfico de órganos de mafias, sino del Estado chino. El sistema es simple: disidentes, especialmente practicantes de Falun Gong por su buen estado de salud, son detenidos ilegalmente, se les hacen muestras de sangre y tejido, se meten en una base de datos y, cuando aparece un comprador compatible, a esa persona se la asesina en la mesa de operaciones, se le sacan los órganos y se venden. Al cliente se le dice: «No se preocupe, si ese órgano su cuerpo se lo rechaza, le conseguimos otro en 24 horas

Médicos contra la Sustracción Forzada de Órganos, nominados dos veces al Nobel de la Paz, lo dicen: es imposible poner fecha a una operación de trasplante a menos que vayas a matar a la víctima para sacarle el órgano. Sandra Flores, al menos aquí lo contamos, lo divulgamos. Enterarse es el primer paso para acabar con ello.

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  • La jueza venezolana Fiuni fue secuestrada y torturada brutalmente, incluyendo violencia sexual, por el chavismo tras negarse a sus imposiciones.
  • España sufre riesgo de apagones por una red eléctrica obsoleta y la fiabilidad de las renovables, mientras se critica la ineficacia en la gestión energética.
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  • Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, ha declarado públicamente el fin de las elecciones en el país, consolidando una «dictadura del proletariado».
  • Se han denunciado agresiones a un niño en Bilbao por llevar la camiseta de España y la prohibición a otros niños en Álava de ver el Mundial por la misma razón, evidenciando un rechazo a la identidad española.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en el canal de YouTube de Albert Castillón.

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