México, Méjico y la obsesión política de reescribir la historia española

Compártelo:

Hay dirigentes que gobiernan un país. Y luego están quienes necesitan fabricar polémicas identitarias constantemente para desviar la atención de los problemas reales.

Eso es exactamente lo que, a mi juicio, está ocurriendo con Claudia Sheinbaum y el absurdo debate sobre si debe escribirse “México” con X o con J.

Mientras México atraviesa graves problemas de violencia, narcotráfico, inseguridad y tensión política, parte del discurso oficial vuelve una y otra vez a lo mismo: España, Hernán Cortés y la reinterpretación ideológica de la historia.

En esta ocasión, utilizando una letra.

El historiador Paco Álvarez desmontó durante el programa uno de los grandes engaños culturales que se están difundiendo desde ciertos sectores políticos: la idea de que la “X” de México representa una especie de símbolo indígena enfrentado a España.

Y la realidad histórica es bastante más simple.

La X también forma parte de la tradición lingüística española.

Paco Álvarez recordó algo que cualquiera puede comprobar abriendo ediciones antiguas del castellano clásico: muchas palabras se escribían históricamente con X. Incluso el propio Quijote apareció inicialmente escrito como “Kixote” o “Quixote”.

También ocurre con nombres como:

  • Texas,
  • Oaxaca,
  • o el propio México.

Porque así evolucionó la lengua española durante siglos.

“La X es tan española como el resto de la grafía.”

Esa es la clave.

México recibió ese nombre durante el Virreinato de Nueva España y fue consolidado oficialmente bajo administración española. La utilización de la X responde a la evolución histórica del idioma, no a una supuesta resistencia cultural contra España.

Pero el problema ya no es lingüístico.

Es político.

Porque determinados sectores necesitan construir un relato permanente de confrontación histórica. Necesitan presentar a España como enemigo fundacional para reforzar discursos ideológicos actuales.

Aunque eso implique simplificar siglos de historia complejísima en eslóganes infantiles.

Y ahí aparece otro fenómeno cada vez más evidente: la utilización emocional de la historia como herramienta de propaganda contemporánea.

No importa tanto la precisión histórica.

Importa el relato.

Importa crear símbolos simples:

  • conquistadores malos,
  • pueblos oprimidos,
  • culpables permanentes,
  • víctimas eternas.

Aunque luego la propia realidad histórica sea muchísimo más mestiza, contradictoria y compleja.

Porque conviene recordar algo incómodo para muchos discursos modernos: México no existiría tal y como hoy lo conocemos sin la herencia hispánica, el idioma español, las estructuras virreinales y siglos de construcción compartida.

Eso no elimina errores, abusos o conflictos históricos.

Pero tampoco permite reducir toda la historia común a propaganda ideológica de bajo nivel.

Paco Álvarez fue especialmente duro con esta instrumentalización cultural:

“Reivindicar la X como algo indígena es típico de gente tan corta de entendederas como esta señora.”

La frase puede resultar incómoda. Pero refleja un hartazgo creciente frente a una forma de hacer política basada en abrir guerras simbólicas constantes mientras los problemas reales siguen creciendo.

Porque mientras se discute una letra, México continúa enfrentando:

  • violencia estructural,
  • expansión del narcotráfico,
  • inseguridad,
  • corrupción,
  • y fractura institucional.

Y quizá por eso resulta tan útil abrir debates emocionales sobre el pasado.

Porque desviar la atención siempre ha sido una herramienta política muy eficaz.

Especialmente cuando el presente empieza a complicarse demasiado.

💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios

Descarga el cartel 23M: marcha hasta la moncloa

Descárgalo, compártelo y hazlo llegar. La movilización ciudadana comienza con la difusión.

Suscríbete ahora para no perderte nada

Recibe cada semana las noticias que otros prefieren ocultarte.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Compártelo:

Más noticias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.