Óscar Puente no ha dicho la verdad sobre el accidente
Aquí no hablamos de errores ni de interpretaciones discutibles. Javier Pérez Roldán es claro: Óscar Puente no ha dicho la verdad sobre el accidente ferroviario. Ni desde el primer día ni después.
Según explica, el Ministerio y ADIF han ido cambiando el relato constantemente, filtrando fragmentos interesados, rectificando versiones y mareando a la opinión pública con el único objetivo de desviar el foco de la responsabilidad real.
Puente afirmó en rueda de prensa que la vía estaba completamente renovada y que se habían invertido 700 millones de euros. Hoy sabemos que esa inversión no se ejecutó, y que además se juega con las palabras: se habla de dinero “invertido”, no de dinero realmente aplicado a mantenimiento y seguridad. En algunas comunidades la ejecución supera el 70 %, en otras apenas llega al 22 %.
La realidad que describe Pérez Roldán es demoledora: infraestructura antigua, soldaduras defectuosas, controles que no se realizaron y trenes de inspección que no pasaron por donde debían. Un sistema que falló antes, durante y después del accidente.
Pero hay algo todavía más grave. La gestión posterior.
Retrasos inaceptables en la asistencia a los heridos.
Descoordinación absoluta en el centro de control.
Filtraciones interesadas de grabaciones.
Y un intento evidente de construir relatos alternativos para agotar a la sociedad y que nadie sepa ya qué creer.
Pérez Roldán lo dice sin rodeos: la corrupción no solo es robar dinero público, la corrupción también mata. Cuando el dinero destinado a seguridad no llega a su destino, el resultado son víctimas.
Y lanza una advertencia inquietante: si se destruyen pruebas o se permite que desaparezcan restos clave del accidente, estaríamos ante un escenario gravísimo, comparable a otros episodios oscuros de nuestra historia reciente.
Aquí no hay fatalidad. Hay negligencia, hay incompetencia y hay un intento claro de ocultación.
💬 Tu opinión cuenta: participa en los comentarios
