Pablo Cambronero: “Albares el ministro de Exteriores va a por mí” por investigar fondos de cooperación

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Aquí, en la trinchera de la información, donde las balas no son de fogueo, he sido testigo de cómo se ataca a quienes se atreven a preguntar. Pablo Cambronero, un hombre que se ha dedicado a escudriñar el destino de los fondos de cooperación internacional, me ha confirmado lo que ya sospechábamos: el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, va a por él.

La razón es tan simple como escandalosa: Cambronero investiga dónde va el dinero que se supone destinado a la cooperación internacional. Y lo que encuentra no parece gustar al Gobierno. En lugar de aportar transparencia, la estrategia del Ministerio de Exteriores, según me cuenta Cambronero, es la de la negación sin pruebas.

La farsa de los cursos de ‘fact-checking’

La información publicada en The Objective no deja lugar a dudas. Durante el mes de agosto, el ministro Albares ha estado impartiendo cursos de ‘fact-checking’, de comprobación y lucha contra los bulos, a sus propios diplomáticos. La finalidad, supuestamente, es desmentir las publicaciones sobre el destino de estos fondos. Cambronero lo explica con una claridad hiriente:

«Ha cogido a dos profesionales y les está dando un curso de cómo desmentir las cosas sin tener datos para hacerlo. Muy curioso. Les da un curso para que desmientan lo que tú publicas, aunque sabemos que es verdad porque hay pruebas de ello. Es de locos esto, ¿eh? Es de locos.»

La situación es, como poco, surrealista. La web de Hacienda publica un supuesto destino del dinero, pero a partir de ahí, impera la nada. Es en ese vacío donde entra la labor de investigación, la de pedir y demandar información. Y para desmentir que ese dinero va «a todo menos a lo que dice ser», en lugar de ofrecer datos claros y concisos, el Ministerio opta por un “cursito” para que sus diplomáticos digan que el dinero va a otro sitio y que, por favor, nos lo creamos.

Esto no es solo una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos; es una clara señal de opacidad y de un intento desesperado por ocultar una verdad incómoda. Mis confidenciales saben que lo que publica Cambronero no son invenciones, sino el resultado de un trabajo riguroso y con pruebas. Que se intente silenciar o desacreditar esta labor con tácticas tan burdas es una demostración más de la deriva de este Gobierno.

El caos de Ceuta y el agujero negro del dinero público

Pero la falta de transparencia y la gestión cuestionable de los fondos públicos no se limitan a la cooperación internacional. La situación en Ceuta es otro ejemplo flagrante, y Pablo Cambronero también ha puesto el foco en ella. Las noches en Ceuta se han convertido en un caos. Los ceutíes viven con miedo, con una «sensación de impunidad tremenda» ante la delincuencia. Vehículos ardiendo, camiones de limpieza quemados, intentos de saqueo… la ciudad parece sumida en la anarquía. Y mientras, el Gobierno destina una cantidad ingente de dinero a una situación que no hace más que empeorar.

Cambronero ha desvelado que el plan de choque ha vaciado 309 millones de euros que, según sus palabras, han ido a parar a los “invasores”. Es decir, lo que no tienen los jóvenes o los propios ceutíes, lo tienen quienes han llegado a la ciudad. «Es increíble, es espectacular», me decía.

La lista de ‘beneficios’ para estas personas es desoladora para cualquier ciudadano que pague sus impuestos: abogados, traductores, cama, tres comidas al día, camiones para cargar móviles y hasta camiones para que tengan wifi. «Falta que les pongamos la mantita y les demos la buena noche», ironizaba Cambronero. Ceuta se ha transformado en un verdadero zoco, donde la droga y el alcohol campan a sus anchas, y la impunidad es absoluta.

El papel de Cruz Roja y el Ministerio de Igualdad

En este escenario, la Cruz Roja se encarga de repartir miles de comidas y cenas cada día. Y aquí surge otra pregunta inquietante sobre el destino de los fondos públicos. Cambronero ha publicado que Cruz Roja también recibe una subvención del Ministerio de Igualdad. ¿Para qué? «Dedicada a la integración de mujeres migrantes», me explicaba.

El término «migrante» le “toca especialmente la moral” a Cambronero, que se pregunta: «¿Qué demonios es un migrante? Un migrante es un estornino. O sea, una persona emigra o inmigra». Esta confusión terminológica, en su opinión, es parte de una estrategia para desdibujar la realidad y justificar gastos. Las cuentas de Cruz Roja, un ente público-privado asociado al Gobierno, ya han sido objeto de análisis en otras ocasiones, por su complejidad técnica y la opacidad que las rodea.

La situación actual, con la inacción y la permisividad, solo puede ir a peor. La falta de control envalentona a quienes cometen delitos. La especulación de Cambronero es cruda: «A lo mejor lo que pretende el Gobierno (…) es que haya una revuelta social para agitar el demonio este de la extrema derecha que ya están empezando a sacar cuando esto es absolutamente culpa suya y además h culpa suya, culpa de Marruecos. Y ninguno de los dos está respondiendo por nada. Es una cosa super curiosa. O sea, es surrealista.»

Lo que tenemos ante nuestros ojos es un patrón: falta de transparencia en el destino de los fondos, ataques a quienes investigan y un Gobierno que parece más interesado en justificar lo injustificable que en rendir cuentas a los ciudadanos. Es hora de exigir respuestas y de que se asuman responsabilidades.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • La polémica por la posible salida de prisión y los homenajes a Henri Parot, asesino múltiple de ETA, y la indignación de las víctimas ante su falta de arrepentimiento.
  • La crítica al Gobierno de Pedro Sánchez por la liberación de Parot y su supuesta priorización de mantenerse en el poder por encima de la justicia para las víctimas.
  • La despenalización del enaltecimiento de ETA por directiva europea, que permite a los jueces considerar estos actos como libertad de expresión al haber desaparecido la banda terrorista.
  • La crítica a los «argumentarios absurdos» de Marruecos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla y la inacción española ante lo que se considera la «primera agresión grave».
  • La alerta sobre la ‘Marcha de la ira’ marroquí, una movilización que busca ocupar islas españolas, Ceuta y Melilla, y la amenaza de una nueva invasión.
  • La denuncia de la competencia desleal de productos marroquíes en el mercado español, especialmente alimentarios, que llegan sin los mismos controles de calidad ni precios, perjudicando al producto nacional.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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