La despenalización del enaltecimiento de ETA: cuando la libertad de expresión humilla a las víctimas

Una mano con bolígrafo señalando un artículo del Código Penal sobre enaltecimiento de terrorismo, con una silueta desenfocada de personas de espaldas representando a víctimas de ETA en el fondo, en un entorno de juzgado.
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El enaltecimiento de ETA o de sus asesinos es, para el Estado de Derecho en España, libertad de expresión. Así de crudo suena, y así de doloroso es para quienes hemos sido testigos y víctimas de su barbarie. Lo que vivimos hoy es un desprecio manifiesto, una herida abierta que se agrava con cada decisión judicial.

Desde hace aproximadamente ocho años, hemos visto cómo el artículo 578 del Código Penal, que tipifica el delito de humillación y enaltecimiento de ETA, ha sido despenalizado. La culpa, en gran parte, la tiene una directiva europea que, si no se hubiera modificado, nos habría permitido evitar este tipo de escarnios. Esta directiva alteró un artículo clave, estableciendo que el acto de enaltecimiento solo sería constitutivo de delito si provocaba o traía como consecuencia un acto real de terrorismo.

El problema surge cuando los jueces, basándose en la premisa de que ETA ha desaparecido, determinan que ya no existe la posibilidad de que un acto de enaltecimiento provoque un acto terrorista real. Por lo tanto, el enaltecimiento, en su interpretación, deja de ser un delito y pasa a considerarse libertad de expresión. Este es el doble sufrimiento que padecemos muchos, especialmente las víctimas, que ven cómo la memoria de sus seres queridos y su propio dolor son trivializados.

El caso de Henri Parot: un símbolo del desprecio

La situación se torna aún más sangrante con casos como el de Henri Parot, un individuo al que algunos califican de psicópata o, quizás peor, sociópata, ya que las normas parecen importarle bien poco. Parot, condenado a 4800 años de prisión por sus crímenes, tiene 67 años y su posible salida de la cárcel genera una indignación profunda. En cualquier país civilizado, un asesino de esta magnitud habría enfrentado la cadena perpetua o incluso la pena de muerte. Aquí, no solo lo veremos en la calle, sino que se le intentan rendir homenajes, como el que se ha querido organizar en Mondragón.

Una de sus víctimas intentó evitar este homenaje, pero la respuesta judicial fue que el derecho de reunión prevalece. ¿Cómo es posible que el derecho de reunión de quienes glorifican a un asesino esté por encima del dolor y la dignidad de quienes sufrieron sus crímenes?

Parot, a diferencia de otros que simulan arrepentimiento para obtener beneficios, no ha pedido perdón a las víctimas. Esto lo sabemos de primera mano, ya que en muchos casos, desde Dignidad y Justicia, nos personamos en la ejecución de condena para seguir de cerca estos procesos. Hemos hablado con el hijo del general Lago, asesinado por Parot en 1981 con una «chapela», una bomba lapa que colocaban en la parte superior del coche. También con los hijos del teniente coronel Tebar, asesinado en 1980. Ellos, y muchas otras familias, nos han dado la posibilidad de recurrir, pero la ley actual sobre los terceros grados penitenciarios necesita una modificación urgente.

La deriva política y el sufrimiento de las víctimas

El gobierno de Pedro Sánchez, que a mi juicio no es socialista sino «sanchista», tiene como única prioridad mantenerse en la Moncloa. Y para ello, no le tiembla el pulso a la hora de facilitar la salida de prisión de individuos como Parot, el mayor asesino de españoles de los últimos 60 o 70 años. Es capaz de decir una cosa y la contraria en cuestión de segundos, demostrando una falta de escrúpulos que nos deja perplejos.

Las víctimas no valemos nada en este escenario, relegadas a un segundo plano, mientras los verdugos son enaltecidos bajo el paraguas de una malinterpretada libertad de expresión. Este doble sufrimiento es una carga insoportable, especialmente para aquellos padres y madres que vieron a sus hijos, a sus gemelas de tres años, asesinados por este monstruo.

Urge una revisión de esta directiva y del artículo 578 del Código Penal para que el enaltecimiento de la barbarie terrorista vuelva a ser lo que siempre debió ser: un delito. La dignidad de las víctimas y la memoria de los asesinados no merecen este desprecio.

Otras noticias destacadas del programa de hoy

  • La persecución del ex-jefe de espionaje marroquí Mehdi Hijaouy y la información sensible que posee sobre Pegasus y Mohamed VI.
  • La controversia por la posible salida de prisión y los homenajes a Henri Parot, asesino múltiple de ETA, y la indignación de las víctimas.
  • La crítica del gobierno de Pedro Sánchez por la liberación de Parot, acusado de priorizar su permanencia en el poder.
  • La marginalización de las víctimas de ETA por el gobierno actual y su dificultad para encontrar voz en los medios.
  • La denuncia de 700.000€ de fondos españoles para negocios del cuero en Tetuán vinculados a Mohamed VI, generando dudas sobre la transparencia.
  • La ‘Marcha de la ira’ y las amenazas territoriales marroquíes que buscan ocupar islas españolas, Ceuta y Melilla.

Quienes deseen ampliar la información y conocer el análisis completo pueden acceder al programa íntegro en nuestro canal de YouTube.

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