Trenes chinos, accidentes y silencio político: las decisiones de Óscar Puente
Cuando un gobierno gestiona infraestructuras críticas, no puede permitirse el lujo del error, la improvisación ni el silencio. Y sin embargo, eso es exactamente lo que estamos viendo en el ámbito ferroviario.
En el programa hemos abordado una cuestión que apenas se está explicando a la opinión pública: la compra de trenes a empresas chinas con un historial de accidentes, una decisión impulsada desde el Ministerio de Transportes que dirige Óscar Puente.
No hablamos de ideología.
No hablamos de geopolítica abstracta.
Hablamos de seguridad, dinero público y responsabilidad política.
Lo que se expone en el programa
La periodista Sandra Flores, directora de The Epoch Times en España, alerta de un hecho concreto: la empresa china a la que se han comprado trenes ha sufrido numerosos accidentes en su historial.
No se trata de un rumor ni de una especulación. Es un dato que existe y que, sin embargo, no se está explicando ni debatiendo públicamente.
La pregunta es tan sencilla como inquietante:
¿por qué asumir ese riesgo cuando hablamos de transporte público masivo?
El contexto económico que no se quiere mirar
España mantiene un déficit comercial crónico con China. A pesar de ello, las adjudicaciones públicas siguen favoreciendo a grandes empresas chinas, incluso en sectores estratégicos.
En el propio programa se recordó un dato significativo:
la empresa que más subvenciones públicas recibió en España en 2023 fue una empresa china que prometió construir una fábrica que todavía no ha empezado a levantarse.
Mientras tanto:
– Para investigación médica “no hay dinero”.
– Para infraestructuras nacionales se recorta.
– Para compras exteriores se agiliza y se silencia.
El riesgo no lo asume quien decide
Cuando un tren falla, no responde el proveedor extranjero.
No comparece el fabricante ante los ciudadanos.
Responde el Estado.
Y el Estado responde con dinero público, con explicaciones tardías y, en el peor de los casos, con vidas humanas en juego.
Por eso la compra de material ferroviario no es una decisión técnica menor, sino una decisión estratégica que debería someterse al máximo escrutinio.
Silencio político y falta de transparencia
Hasta ahora, no se ha producido una explicación clara por parte del Ministerio sobre:
– los criterios de seguridad utilizados,
– el historial completo del proveedor,
– ni las razones para descartar alternativas.
El silencio no es neutral.
El silencio protege decisiones.
Conclusión
Cuando un gobierno prioriza precio, afinidad política o acuerdos opacos sobre seguridad, el resultado es siempre el mismo:
el riesgo se socializa y la responsabilidad se diluye.
Y en el transporte ferroviario, ese margen de error no debería existir.
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