Un exsenador marroquí amenaza a Felipe VI con un “derramamiento de sangre” si visita Ceuta y Melilla

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Todos hemos escuchado a un marroquí amenazando directamente a Felipe VI. Le advierte de que, si visita Ceuta y Melilla, habrá un derramamiento de sangre. Y resulta vergonzoso que cualquier individuo pueda dirigirse en estos términos al rey de España sin que exista una respuesta inmediata y contundente.

Quiero que conozcan al personaje. Su nombre es Yahya Yahya y ya hemos hablado de él anteriormente en este programa. En esta ocasión ha grabado un mensaje dirigido expresamente a Felipe VI:

“Voy a ser muy escueto en mi declaración y es un mensaje directo a su majestad, el rey de España, Felipe VI. Si el rey Felipe VI visita los presidios ocupados de Ceuta y Melilla, os aseguro que nosotros los marroquíes derramaremos hasta la última gota de sangre para defender nuestra integridad territorial en el norte de Marruecos”.

Así se expresa. Llama “presidios ocupados” a dos ciudades españolas y anuncia un derramamiento de sangre si nuestro jefe del Estado decide visitarlas.

Una amenaza directa a la Corona española

No estamos ante una opinión política ni ante una simple discrepancia diplomática. Este individuo dirige un mensaje al rey de España para advertirle de las consecuencias que tendría visitar una parte del territorio nacional.

Ceuta y Melilla son España. Felipe VI puede visitarlas cuando considere oportuno, sin pedir permiso a Marruecos ni a ningún antiguo senador que se atribuya la representación de todo un pueblo.

Lo que estamos escuchando es una amenaza contra la Corona y contra la soberanía española. Después podrán disfrazarla de declaración política, de advertencia o de defensa territorial, pero las palabras están ahí: habla de derramar sangre si el Rey visita Ceuta y Melilla.

La justicia española debería estudiar inmediatamente estas manifestaciones y determinar sus consecuencias. No podemos permitir que alguien amenace al jefe del Estado en español, con absoluta tranquilidad, y crea que no va a ocurrir nada.

¿Quién es Yahya Yahya?

Según la información que hemos explicado en el programa, Yahya Yahya fue senador del régimen marroquí y se encuentra relacionado desde hace años con movimientos contrarios a la españolidad de Ceuta y Melilla.

Nació en Melilla en 1967. Su padre era marroquí y su madre holandesa. Ha tenido pasaporte holandés, español y marroquí, y fue alcalde de una localidad próxima a la frontera.

También presidió un comité que reclamaba la supuesta “liberación” de Ceuta y Melilla. Por tanto, no es la primera vez que aparece vinculado a acciones contra la soberanía española.

En el programa hemos recordado igualmente los problemas judiciales que se le atribuyen y las acusaciones que han pesado sobre él. No estamos ante un ciudadano desconocido que ha publicado impulsivamente un vídeo. Estamos ante alguien con pasado político que conoce perfectamente el alcance de sus palabras.

Él sabe lo que significa dirigirse a Felipe VI. Sabe lo que significa llamar “territorios ocupados” a Ceuta y Melilla. Y sabe lo que significa anunciar que correrá sangre si el Rey pone un pie allí.

Una bravuconada que debe tener consecuencias

Tengo la impresión de que estamos ante una bravuconada. Yahya Yahya busca que se hable de él, recuperar protagonismo y presentarse como un defensor de los intereses marroquíes.

Pero que sus declaraciones puedan ser una bravuconada no significa que debamos ignorarlas. Amenazar al rey de un país debe tener consecuencias, especialmente cuando el autor utiliza el idioma español, ha estudiado en España y se dirige conscientemente a nuestras instituciones.

Las autoridades deberían comprobar cuál es su situación judicial y si resulta accesible para la justicia española. Sus palabras no pueden quedar reducidas a otro vídeo escandaloso que circula durante unos días por las redes sociales y después desaparece.

Si el Estado no reacciona, otros entenderán que pueden actuar del mismo modo. Hoy amenaza un antiguo senador; mañana lo hará otro dirigente, un activista o cualquier individuo que quiera ganar notoriedad atacando a España.

La debilidad de España envalentona a estos personajes

Este tipo de declaraciones no aparecen por casualidad. Surgen cuando quienes observan a nuestro país desde fuera perciben debilidad.

Ven un Gobierno incapaz de defender con firmeza la soberanía española. Ven cómo Marruecos aumenta su presión mientras España responde con silencios, concesiones y palabras vacías. Y comprueban que pueden cuestionar nuestra integridad territorial sin encontrar una contestación proporcionada.

Esa debilidad es la que hace crecer a personajes como Yahya Yahya. Se sienten importantes porque nadie les pone freno. Creen que pueden decidir si el rey de España entra o no en Ceuta y Melilla.

Un país fuerte no permitiría que alguien amenazara públicamente a su jefe del Estado por visitar una parte de su territorio. La respuesta institucional debería ser inmediata, serena y firme.

Felipe VI debe poder visitar Ceuta y Melilla

La amenaza tampoco puede condicionar la agenda de Felipe VI. Si el Rey tenía previsto visitar Ceuta y Melilla, debería poder hacerlo con todas las garantías de seguridad y con el apoyo del Estado.

Renunciar a esa visita por temor supondría concederle a Yahya Yahya exactamente lo que pretende: demostrar que una amenaza lanzada desde Marruecos puede limitar los movimientos del rey de España.

Los ciudadanos de Ceuta y Melilla necesitan saber que no están solos. Necesitan la presencia de sus instituciones y de su jefe del Estado. No pueden continuar soportando provocaciones exteriores mientras desde Madrid todo se contempla con distancia.

Una visita de Felipe VI demostraría que España no acepta amenazas y que la soberanía nacional no se negocia.

El Gobierno debe responder

Ahora la pregunta es qué va a hacer el Gobierno de Pedro Sánchez. ¿Pedirá explicaciones? ¿Exigirá a Marruecos una condena de estas palabras? ¿Permitirá que la justicia investigue lo sucedido? ¿O volverá a guardar silencio para no molestar a Mohamed VI?

Resulta difícil imaginar que Marruecos permaneciera impasible si un antiguo político español amenazara públicamente a su rey. La respuesta sería inmediata y se exigirían responsabilidades.

España debe defenderse con la misma claridad. No se trata de iniciar un conflicto ni de responder con otra amenaza. Se trata de actuar como un Estado soberano.

No podemos normalizar que se hable de derramar sangre si Felipe VI visita dos ciudades españolas. Tampoco podemos aceptar que se cuestione constantemente la españolidad de Ceuta y Melilla sin una reacción institucional.

Yahya Yahya ha cruzado una línea. Sus palabras deben ser examinadas por la justicia y respondidas políticamente. España tiene la obligación de proteger a su jefe del Estado, defender su territorio y garantizar a los ceutíes y melillenses que jamás serán abandonados.

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