Zapatero y el control de la UDEF: así se protege a un intocable
España vive días críticos. No es una exageración ni una consigna. Es una constatación basada en hechos, nombres y movimientos internos que hoy ya no se pueden ocultar. Una organización criminal gobierna nuestro país y lo hace desde hace años, no para gobernar, sino para enriquecerse, blindarse y controlar los resortes del poder.
Desde el primer día hubo dinero en B, comisiones ilegales, negocios turbios y vínculos con narcoestados. La apuesta fue clara: exportar a Europa el modelo que había funcionado en Venezuela, Nicaragua o Colombia. Y el experimento tuvo nombre propio: Pedro Sánchez, con José Luis Rodríguez Zapatero como pieza clave. Siete años después, sin ganar elecciones, Sánchez sigue en el poder retorciendo la Constitución y el Estado de Derecho.
Durante años, la UDEF fue un ejemplo en la lucha contra la corrupción política. Hoy está absolutamente descafeinada, neutralizada colocando al mando adecuado en el lugar adecuado. No es casualidad que el jefe supremo de la UDEF fuera recomendado por Rodríguez Zapatero. No hace falta decir mucho más.
Aun así, quedan héroes. Policías, guardias civiles y miembros del CNI que se juegan el puesto y la carrera investigando por su cuenta y filtrando información a la UCO y a medios como este. Gracias a ellos sabemos que Zapatero mantuvo reuniones clandestinas en un bosque con Julio Martínez, dueño de Plus Ultra y su presunto testaferro. Sin cobertura, con un móvil Nokia sin internet, destruido después de la cita. Nada de eso es casual.
Según la información que manejamos, Zapatero acudió a advertirle de que sería detenido 72 horas después y, supuestamente, a recomendarle que destruyera pruebas que pudieran incriminarle. Un patrón que ya hemos visto antes: Forestalia liquidó 14 empresas en 48 horas justo antes de un registro de la UCO tras recibir un chivatazo.
La operación fue diseñada para que la UDEF se personara como policía judicial y no la UCO. Con la UDEF, todo quedaba atado. Con la UCO, podía descubrirse la verdad. Y la verdad es peligrosa cuando afecta a Zapatero.
La cadena de mando es clara: Fernando Alonso, jefe de la UDEF por orden de Marlaska; Luis Fernando Pascual, comisario nombrado por el mismo ministro; y el DAO José Ángel González, colocado ahí pese a tener edad de jubilación y ser hombre de confianza del entorno de Zapatero. El objetivo era uno solo: proteger a Zapatero.
Si algún día se sienta en un banquillo, no será por una investigación española. Fiscalía y Policía no están por la labor. Solo la UCO de la Guardia Civil podría hacerlo. Motivos sobran. Lo que falta es voluntad política.
Hoy Zapatero nunca ha estado tan acorralado. Hasta el punto de desprenderse de cuentas y propiedades dentro y fuera de España. A los pocos que siguen investigando, mi reconocimiento. Son tiempos de héroes. Y los hay.
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