Los planes de Trump para los próximos dos años
Todo lo que está ocurriendo no es improvisado. Según información directa que nos llega de asesores de la Casa Blanca, estamos ante la primera fase de una operación que durará dos años. Por eso pido calma, paciencia y atención, porque lo que voy a contar afecta a millones de personas, especialmente a quienes viven en Nicaragua, Bolivia, Cuba y Venezuela.
Lo de Venezuela no es el final, es un ensayo general. La demostración de que pueden hacerlo y de que quieren que acabe bien. No solo por la extracción sin disparos ni muertos, sino porque salvaron la vida de Maduro cuando otros pretendían eliminarlo antes de verlo preso. Ese gesto explica por qué no se ha colocado de forma precipitada a una oposición que no controla el país. Venezuela es ahora el espejo en el que se miran todos.
Las consecuencias ya se notan. Daniel Ortega ha liberado presos políticos. Gustavo Petro ha llegado a acuerdos con Donald Trump para no convertirse en el siguiente objetivo. El tablero ha cambiado. El panorama político es otro.
El primer objetivo de Trump, según estas fuentes, es frenar la inmigración forzada. Que quienes huyeron de dictadores, cárteles, hambre y miseria puedan volver a sus países. Hablamos de ocho o nueve millones de venezolanos, pero también de colombianos, nicaragüenses, cubanos. Para eso, el segundo objetivo es clave: acabar con los cárteles de la droga. Esos dos ejes marcarán los próximos dos años.
Cuando pregunto por los países, me hablan de Colombia, Perú, Brasil, Bolivia y México. En México, me dicen, los militares ya obedecen órdenes de Estados Unidos, con una colaboración excelente entre la DEA y la policía mexicana. Los políticos dicen una cosa; los uniformados hacen otra. México aumentará los controles contra los cárteles y Marco Rubio coordinará órdenes. Hay un nuevo jefe y va a acabar con los dictadores de rebote, golpeando a las redes criminales.
¿Y Cuba? Todas las miradas están ahí. Portaaviones han cambiado su rumbo hacia la isla, pero me aseguran que no hará falta intervenir militarmente. Cuba caerá sola, como una manzana madura, sin el dinero que llegaba desde Estados Unidos y también desde la Unión Europea. España ha enviado cientos de millones. Sin ese flujo y sin petróleo, la isla está acabada. Solo con el bloqueo, Cuba cae. Es cuestión de poco tiempo.
Estamos viviendo días históricos. La detención, hecha de forma pulcra y legal, con jueces, Senado y Congreso, ha provocado un efecto dominó que llega hasta España. Hay una fecha que inquieta a muchos: 23 de febrero. Ese día, Hugo “el Pollo” Carvajal comparecerá bajo la figura del “Queen for a Day”. Aportará cuentas, documentos y pruebas sobre relaciones con el régimen venezolano, financiaciones, enriquecimientos y vínculos políticos. Es su última bala para evitar cadenas perpetuas. Y por eso temen esa fecha quienes orbitan cerca del poder en España.
También miramos a Irán. Un país moderno que retrocedió a la Edad Media bajo una teocracia. Más de 15 días de protestas, 500 muertos, 10.000 detenidos. Se ahorca a una persona cada dos horas. 50 mujeres asesinadas en un año por el Estado. Mientras tanto, quienes se financiaron con dinero iraní callan. Feministas, izquierda caviar, artistas: silencio. Y, sin embargo, sabemos lo que ocurre gracias a las redes, pese al cierre informativo.
Escuchamos a Nazanin Armanian, politóloga y escritora iraní, explicar por qué estalla ahora la calle: inflación desbocada, moneda hundida, clase media destruida, 85% de la población bajo la pobreza. El bazar, base económica del régimen, se ha rebelado. Y mientras el pueblo busca comida en la basura, oligarcas huyen a Europa, compran torres en Marbella y viven protegidos, con maletines de billetes. Los conocemos.
Lo que ocurre en Irán no nos puede ser ajeno. Tampoco la hipocresía de gobiernos europeos que hablan de democracia mientras blanquean a dictadores. Esto va de poder, dinero y silencio.
Sobre Venezuela, conviene recordar los datos de la Fiscalía de Estados Unidos: 250 toneladas anuales de cocaína, aviones oficiales, protección de las FARC, valijas diplomáticas, pasaportes y impunidad durante 25 años. ¿Les suena Barajas, Plus Ultra, maletas, valijas? Todo encaja.
No idealizo a nadie. Trump es un hombre de negocios. Prefiero prudencia a propaganda. Pero el efecto Venezuela ya ha hecho bajar las orejas a más de uno, liberar presos, mover fichas. América para los americanos, dice Trump. Y yo me pregunto si alguna vez hemos tenido en España dirigentes que piensen solo en los españoles.
Esto no es una serie de Netflix. Aunque lo parezca. Es historia en tiempo real. Y habrá más. Aquí lo contaremos.
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