AHMED BABA: Ex ministros españoles han hecho lobby para que el tomate de Marruecos inunde Europa
Señores, la invasión de Marruecos a España a través de Ceuta no es la única que llevamos soportando desde hace años. Existe otra, silenciosa pero devastadora, que afecta directamente a nuestros agricultores y a nuestra economía. Me refiero a la invasión del tomate marroquí en los mercados europeos, que ha desplazado al producto español de una manera alarmante.
En los dos últimos años, el tomate marroquí se ha convertido en el más vendido en Europa, relegando al español a un segundo plano. Lo más grave de todo es que esta situación se ha conseguido con la ayuda de un buen número de altos cargos españoles, muchos de ellos del PSOE. Es una traición en toda regla a nuestros productores, un auténtico boicot interno en beneficio de intereses extranjeros.
El coste de la ‘invasión’ para España
Los datos son demoledores. En los últimos cinco años, desde el inicio de la crisis del Pegasus en 2021, hemos perdido 4.000 hectáreas dedicadas al cultivo de tomate en España. Esto se traduce directamente en la pérdida de 24.000 empleos en nuestro país. Mientras tanto, Marruecos no para de crecer, superando sus cifras de exportación en un 50% cada seis meses. Y lo más incomprensible es que España, lejos de proteger su producción, compra cada vez más tomate marroquí: 85 millones de euros en 2024 y una previsión de 142 millones de euros en 2025, lo que representa más de 87.000 toneladas.
Esto no es casualidad, es un plan orquestado para que el tomate marroquí sustituya al español. Para entenderlo mejor, hemos hablado con Ahmed Baba, activista saharaui, quien nos ha puesto los puntos sobre las íes.
El fraude del etiquetado y la complicidad del gobierno
Ahmed Baba nos explica cómo Marruecos cultiva el tomate en el Sáhara Occidental, en lugares como la península de Dakhla, la antigua Villa Cisneros. Estas plantaciones pertenecen a empresas franco-marroquíes como Azura, propiedad del propio rey de Marruecos en asociación con una familia francesa. El problema es que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ya sentenció en 2015 que Marruecos no podía exportar productos agrícolas del Sáhara Occidental. Sin embargo, Marruecos ha estado haciendo trampas.
Inicialmente, los tomates cultivados en el Sáhara Occidental eran llevados a Agadir, en el sur de Marruecos, y etiquetados como producidos en Agadir para colarlos en los mercados europeos. En 2018, el Polisario denunció esta práctica. Tras años de litigio, en octubre de 2024, el TJUE sentenció que los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos no pueden incluir productos del Sáhara Occidental, a menos que estén claramente etiquetados con su origen saharaui. Marruecos, por supuesto, no quiere que aparezca “Sáhara Occidental” en las etiquetas, sino “Marruecos”.
Lo que resulta lamentable y escandaloso es que, en lugar de aprovechar esta sentencia para recuperar terreno en los mercados, el gobierno de Pedro Sánchez envió abogados del Estado de España para ayudar a Marruecos a esquivar la resolución del TJUE. ¿El resultado? Ahora, en lugar de poner “Sáhara Occidental”, las etiquetas indican “región sur del Sáhara occidental donde se producen esos tomates” o “región de W deep” (Río de Oro). Esto es un fraude, un engaño al consumidor medio que no tiene por qué saber dónde se encuentra esa región. El Polisario ya lo ha denunciado, y estamos a la espera de una nueva sentencia.
El lobby español al servicio de Marruecos: el caso Acento
Ahmed Baba nos confirma que, cuando el TJUE declaró ilegal el etiquetado, Marruecos contrató a la consultora Acento. Esta empresa, vinculada a figuras como Pepe Blanco y Antonio Hernando (ambos ex altos cargos del PSOE), e incluso a Alfonso Alonso (ex PP hasta febrero), actuó como lobby de la embajada de Marruecos en Bruselas para defender los intereses marroquíes. Es evidente que hicieron un trabajo extraordinario, porque la tortilla se ha girado por completo en solo dos años.
Acento, con sede en Bruselas, trabaja para diferentes países, pero la mayor parte de sus contratos están curiosamente relacionados con Marruecos, enfocados en potenciar y abrir los mercados de la Unión Europea a los productos marroquíes, en detrimento, por supuesto, de los españoles. No olvidemos que el principal empresario agroalimentario y exportador en Marruecos es el propio rey de Marruecos, a través de su grupo Almada.
Empresas españolas cómplices y el engaño al consumidor
Pero la cosa no acaba ahí. También hay empresas españolas que importan productos desde el Sáhara Occidental y Marruecos y los reetiquetan como si fueran de origen español. Un ejemplo claro es Campos de Granada, que importa tomates cherry desde Marruecos que luego se venden en Mercadona. Estos tomates se etiquetan en Granada, poniendo “origen español” o “Campos de Granada” en grande, mientras que el verdadero origen se camufla.
Ante la pregunta de si el consumidor puede identificar el origen real, Ahmed Baba explica que los primeros cuatro números del código de barras suelen indicar el origen. El código de Marruecos es el 61. Sin embargo, muchas veces se camufla, y no todo el mundo tiene este conocimiento. Es fundamental un etiquetado claro para no confundir a la gente.
En definitiva, lo que estamos viendo es una operación de boicot a los agricultores españoles por parte de españoles, que actúan en beneficio de Marruecos por dinero. Este es el lobby del que hablamos, con nombres y apellidos detrás, que sacrifica el futuro de nuestro campo y de miles de familias por intereses económicos espurios.
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