Los propietarios empiezan a decir «yo ya no alquilo»
Algo está pasando con la vivienda y quienes gobiernan deberían empezar a escuchar también a los propietarios.
Porque durante años prácticamente todo el debate se ha construido alrededor del inquilino.
Pero existe otra parte sin la cual no hay mercado de alquiler: quien pone una vivienda a disposición de otra persona.
Y algunos están empezando a retirarse.
Durante el programa escuchamos a una integrante de Propietarios Unidos.
Su explicación fue muy clara.
Cada vez hay propietarios que consideran demasiado arriesgado alquilar una vivienda durante largos periodos y prefieren buscar fórmulas temporales porque creen que así recuperarán su inmueble cuando termine el contrato.
Su palabra clave fue esta:
inseguridad jurídica.
«Yo ya no alquilo»
Está apareciendo incluso un movimiento en redes sociales bajo una idea sencilla: «Yo ya no alquilo».
Propietarios que anuncian que retirarán sus viviendas del mercado tradicional.
Uno de los testimonios que escuchamos hablaba incluso de organizarse mediante asociaciones o movimientos similares a los sindicatos de inquilinos.
Y aquí aparece una paradoja que cualquiera puede entender.
Si quieres abaratar el alquiler necesitas más viviendas disponibles.
Pero si consigues que cada vez más propietarios retiren sus pisos, habrá menos oferta.
Y con menos oferta no parece fácil que los precios bajen.
Viviendas que desaparecen del mercado
Durante el programa se afirmó que más de 2.500 inmuebles habían sido retirados recientemente de la oferta.
Es una cifra aportada por uno de los participantes y, por tanto, debe entenderse como tal.
Pero más allá del número concreto, los mensajes que estamos recibiendo muestran un fenómeno que merece atención.
Hay propietarios que están diciendo:
«Hasta aquí».
Algunos optarán por vender.
Otros por el alquiler temporal.
Otros mantendrán la vivienda fuera del mercado.
Y cada vivienda que desaparece del alquiler tradicional significa una vivienda menos para quien busca casa.
Sol y la política de vivienda
Todo esto se produce mientras continúa la protesta en la Puerta del Sol.
Allí se exige una política de vivienda diferente.
Perfecto. Protestar es un derecho.
Pero una política pública no puede construirse ignorando las consecuencias que produce sobre quienes poseen las viviendas.
Porque la vivienda no aparece por decreto.
Y el propietario tampoco desaparece por decreto.
Necesitamos una solución para quienes no pueden pagar un alquiler.
Pero también necesitamos que quien pone una vivienda en alquiler tenga motivos para seguir haciéndolo.
Si expulsamos del mercado a una de las dos partes, no solucionaremos el problema.
Lo haremos todavía mayor.

